lunes, 31 de marzo de 2014

Ucrania


Putin contraataca desgajando Crimea

Los peores pronósticos que desde estas mismas páginas anunciábamos hace unos meses, previendo una Ucrania desgarrada y desgajada por el juego de intereses de las grandes potencias imperialistas no ha hecho más que confirmarse.

EEUU ha apretado el acelerador en Ucrania, pero se ha encontrado con una respuesta que no entraba en sus planes iniciales. Y no porque no estuviera advertido de ello. 

El ilegal referéndum de Crimea aprobando la secesión del resto de Ucrania y el avance de las tropas rusas hacia el oeste del país, como respuesta al golpe de Estado propiciado por EEUU en Kiev con el apoyo de fuerzas ultranacionalistas y neonazis, han elevado la tensión en la zona a su máxima expresión.

En los países de la OTAN, con unos gobiernos y unos medios controlados para ser la voz de su amo en Washington no hay otra versión más que la culpabilidad de Rusia en todo lo sucedido y en lo que pueda estar por venir. La realidad, sin embargo, es mucho más compleja. Y Ucrania se ha convertido en una especie de crisol donde nos es dado observar la agudización de las contradicciones a escala internacional que el ocaso imperial de la superpotencia yanqui y el ascenso de las potencias emergentes está provocando.

 "Rusia ya no aceptará ordenes que vienen desde Washington o Bruselas" 

Hace ahora exactamente un año, Vladimir Putin afirmó en un discurso que “la desaparición del sistema bipolar no ha hecho el mundo más estable”. A lo que el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, acaba de añadir que “en estos momentos está teniendo lugar un movimiento tectónico en el balance de fuerzas internacional”. Los países de Occidente están “tratando de impedir ese proceso” para mantener su predominio, saltándose si es necesario el derecho internacional. Y los acontecimientos en Ucrania no son más que “la confirmación” de esto.

En Ucrania, Washington ha hecho un cálculo geopolítico erróneo para un imperio debilitado, que vive de la máquina para imprimir dólares, y que ya no puede actuar siguiendo la política de “ordeno y mando”.

El retroceso en Siria fue la primera y más evidente demostración de esta nueva situación. 

 Obama trazó una línea roja, pero cuando Bashar el-Assad la traspasó fue incapaz de movilizar el consenso interno y exterior necesario para actuar tal y como había amenazado. Las vías de resolución del conflicto nuclear con Irán por el camino de la negociación -aun a riesgo de enajenarse la voluntad de dos aliados claves en la zona como Israel y Arabia Saudita- y no la de la amenaza y la fuerza fue la segunda constatación de que el mundo ya no reacciona al toque de pito de la Casa Blanca.

La nueva situación mundial ha propiciado que Rusia, heredera de la vieja superpotencia soviética y ahora resurgida en sus ambiciones imperiales gracias a su alianza con los BRICS, haya adquirido la capacidad de establecer los límites de su dominación. Límites que, a diferencia de lo que ocurrió en los años 90 tras la implosión de la URSS, está dispuesta a defender recurriendo a la fuerza de su poder militar si es necesario.

Putin lo dejó claro en su estratégico discurso de marzo de 2013, pero Washington no quiso escucharlo, o valoró que no se atrevería a ello. En aquella ocasión, Putin dijo: “Rusia tiene ahora la capacidad de proteger sus intereses nacionales y ya no se inclinará ni aceptará ordenes que vienen desde Washington o Bruselas (...) Nosotros mismos tenemos que decidir si estamos listos para, de manera consistente, defender nuestros intereses nacionales o si los seguimos entregando”.

Cuando Putin habla de “intereses nacionales” se está refiriendo, obviamente, a mantener su capacidad de actuar como una potencia imperialistas con intereses en el tablero global. Y en ello mantener a Ucrania, o a una parte de ella, bajo su esfera de influencia juega un papel vital.

domingo, 30 de marzo de 2014

ACAMPADA DIGNIDAD TERRASSA

Este lunes los compañeros de parad@s de Terrassa, empiezan una acampada para exijir dejar de ser invisibles y hacer oir sus reindicaciones, alli estaemos con ellos apoyandoles en todo momento.
¡¡DERECHO AL TRABAJO Y UNA VIDA DIGNA PARA TODOS!!
¡¡NO A LA EXPLOTACION, LA POBREZA Y LA DESIGUALDAD!!

El desempleo y la pobreza, lejos de tocar fondo, siguen aumentando al ritmo de las políticas de ajuste y austeridad, de los recortes en derechos sociales, a las pensiones y por la aplicación de la última contrareforma laboral que ha destruido más de 1 millón de empleos. Todo ello por obra y gracia de los gobiernos de Mariano Rajoy y Artur Mas.con sus mentiras quedan una vez mas en evidencia el saqueo y la intervención que estamos sometidos.

El desempleo registrado en enero ha vuelto a crecer en Catalunya hasta alcanzar 633.871 (8.999 personas más) y en España 4,81 millones(113.097 más). La Seguridad Social en el conjunto del estado pierde184.031 en el mismo mes. Y el número de hogares en España con todos sus miembros sin empleo se incrementaba en el último trimestre del año pasado en 24.600 hasta llegar a la terrible cifra de 1.832.300 familias, que en Catalunya alcanza las 224.000, de las cuales 95.000  hogares sin ningún ingreso.

La pobreza crece y golpea a mas personas y familias conforme las prestaciones de desempleo y subsidio se agotan. Más de 600.000 personasen Catalunya se encuentran en el pozo de la pobreza severa, y 2.200.000 viven por debajo del indicador de pobreza relativa.Sin trabajo y sin ingresos decenas de miles de famílias son desahuciadas de sus viviendas y sufren cortes en los suministros vitales de agua, electricidad y gas.

Las consecuencias de la pobreza sobre la salud de las personas son muy graves, acortan la esperanza de vida, y empujan a realizar actos desesperados. La pobreza de la mayoría es el resultado del enriquecimiento de una minoria ladrona y especuladora de banqueros y grandes empresarios, de un sistema capitalista que con su saqueo e intervención, incrementa la desigualdad y mata a las personas.Como botón de muestra la última fechoría del gobierno Rajoy con la llamada Tarifa Plana: Reduce las cotizaciones sociales que pagan los empresarios, que son salario diferido de los trabajadores, con la excusa de crear contratos indefinidos, y de este modo facilita la sustitución masiva de los puestos de trabajo mejor pagados por otros con salario basura. Es decir salarios mas bajos, empeorarla financiación de las pensiones, menor consumo, y de nuevo mas crisis y desempleo, ¡pero mas beneficios para la clase explotadora!. ¡La clase obrera con y sin empleo debe movilizarse en defensa de los derechos más básicos amenazados por las políticas de la “Troika” y de los gobiernos títeres de Catalunya y España al servicio de los intereses de capitalismo explotador!

 ¡Que se vayan todos!

Trabajo digno y estable para todos. 
Abolición de la precariedad. Reparto de la riqueza. 
Reducción de la jornada de trabajo a 30 horas semanales sin disminución del salario.
Eliminación de las horas extras ilegales.
Derogación de la Contrareforma laboral. 
¡No al robo de las cotizaciones sociales,
No a la llamada Tarifa Plana!
Por una Renta Garantizada de Ciudadanía. 
Por el derecho a la vivienda. 
No a los desahucios a las personas sin empleo e ingresos. 
Gratuidad de los servicios de agua, luz, gas
 y
transporte público para las personas sin empleo y en situación de pobreza.
Por la derogación de todas las leyes retrógradas que han recortado derechos sociales y democráticos. 
En defensa de la salud, educación y un sistema de pensiones digno. 
No a la represiónpolicial de las luchassociales.

TRABAJO, TECHO Y PAN


miércoles, 26 de marzo de 2014

"Se ha querido enturbiar una enorme manifestación pacífica y cívica"




Un éxito mayor del esperado.







Es la valoración que las diversas organizaciones involucradas en las Marchas de la Dignidad hacen de la manifestación del 22M. “Cuando vino el Papa a la plaza Colón se dijo que había un millón y medio de personas.

La misma plaza ocupada, más incluso que cuando vino el Papa, y dicen que hubo 50.000. El Gobierno quiere ocultarla. Algún miedo tienen que tener cuando no dicen la verdad, porque ahí están las fotos aéreas”, ha indicado Diego Cañamero, portavoz del Sindicato de Trabajadores Andaluces (SAT), quien ha destacado el carácter pacífico del 22-M:

“La manifestación tenía claro que venía a ser pacífica, llevábamos en Madrid desde las 10 de la mañana del sábado, no había habido ningún altercado, todo era perfecto, pacífico, todo el mundo lo puede atestiguar. ¿Por qué al final hay altercados? ¿A quién interesa esas fotografías? Al Gobierno. Le interesan para enturbiar una de las mayores concentraciones pacíficas y cívicas de la ciudadanía.

Eso está provocado, está perfectamente provocado”. 

"Encapuchados ajenos a la manifestación" 

La Coordinadora de las Marchas ha emitido un comunicado en el que dice que “dos o tres encapuchados, ajenos a la manifestación, que fue absolutamente masiva y pacífica, tiraron unos petardos cerca del cordón policial que protegía la sede del PP [en la calle Génova] con el fin de provocar a la policía.
El dispositivo policial, en un ejercicio de inaudita irresponsabilidad profesional, procedió entonces a cargar hacia Colón cuando se desarrollaba el acto final de la manifestación y con una plaza llena de familias”.

El comunicado prosigue indicando que “las cargas continuaron en dirección hacia el Paseo de Recoletos que estaba completamente lleno de personas pacíficas”. Y denuncia que, cuando aún no había concluido el acto, otro dispositivo policial se desplazó desde la calle Jorge Juan “para cortar en dos la manifestación”.

 “Nosotras estábamos cantando y de repente vemos cómo entra la policía desde la calle Génova, en una manifestación que era completamente pacífica. Entran los antidisturbios y la gente que estaba en la plaza salió corriendo, hubo una estampida y la policía detrás. Y allí había niños, bebés, gente con cochecitos y gente mayor. Vimos también las pelotas y botes de humo en un lado de la plaza”, explica Concha Colomo, integrante de la Solfónica, el coro activista surgido en el 15M.

“Luego bajamos a la plaza a seguir cantando. Hicimos un círculo y la poca gente que quedaba después de la carga se unió a cantar, fue escalofriante. Nos rodearon los antidisturbios, nos acorralaron, nos llevaron hasta la acera, los teníamos a dos palmos de la nariz, pero seguíamos cantando, fue emocionante”, relata Cora, otra integrante de la Solfónica.

“Tuve el honor de dirigir la Orquesta y Coro de la Dignidad en Colón”,

 ha escrito en su Facebook Sonia Megías, a quien se puede ver dirigiendo la orquesta  durante la carga policial. “Mientras, la policía cargaba contra el público con disparos y gas lacrimógeno. Tuvimos que interrumpir varias veces para gritar “Estas son nuestras armas”, enseñando los instrumentos y las partituras”.

“Nosotros teníamos que ir a la estación de Pitis para coger los autocares de regreso a Galicia. Así que salimos antes de que terminara la manifestación. Entre nosotros había niños, mayores, de todo", relata Juan Bautista, que vino a Madrid en los autobuses procedentes de Pontevedra.

"De repente la policía dispara al aire, hay carreras, y entonces un pequeño grupo que había tirado piedras a la policía, pasó por detrás de los agentes como si nada, sin que la policía se lo impidiese, fue muy raro. Uno de esos chavales, no uniformado, empezó a hacernos preguntas, que quiénes éramos”

relata. “Tuvimos que buscar otra salida y finalmente la mujer del parking de al lado de Colón se enrolló muy bien y nos permitió atravesarlo, porque llevábamos niños y todo. Pasamos por la calle Génova, anduvimos varios kilómetros, cada dos por tres parábamos y preguntábamos: “¿Estamos todos?”, porque éramos muchos. No pudimos salir de Madrid hasta las doce”, lamenta. “Querían impedir la acampada” “El Gobierno quería impedir como fuera que la manifestación terminara en acampada porque no quieren que se repita el tema de la plaza de Kiev, o la acampada de Sol.

Tenían pánico a que dos mil o tres mil personas se plantaran en Recoletos”, dice José Manuel, de la Coordinadora del 25S.

 "Que hubiera un puñado de alborotadores, quizá algún infiltrado, les sirvió de coartada para justificar ante la opinión pública que disolvían una manifestación pacífica y multitudinaria”

añade. Encuentro con observadores de la OSCE “Estamos preparando una reunión que vamos a mantener con observadores de la OSCE que se han puesto en contacto con nosotros. Vinieron a Madrid a supervisar la manifestación del 22M, así que ya valoraban que esto podía ser importante. Llevaremos testigos de lo ocurrido en la protesta”, cuenta Julio Rodríguez, de la Coordinadora de las Marchas de la Dignidad. “La movilización ha sido tremendamente exitosa, y hay un dato a tener en cuenta, que es que hubo mucha gente de Madrid no perteneciente a las marchas. Hay una masa crítica que sale a la calle cuando algo está bien convocado”, reflexiona.

Calendario de movilizaciones “La valoración es que el 22M ha sido un éxito, no esperábamos tanto.
Hemos llegado al corazón de la gente, ha sido una de las protestas más importantes de la democracia, protagonizada por la ciudadanía y en la que han participado nuevos sujetos políticos”, resalta José Coy, del Frente Cívico. “Ahora lo que importa es la continuidad. Estamos estudiando un nuevo calendario de movilizaciones. Tienen que seguir pasando cosas potentes, en la asamblea de hoy barajamos ya algunas fechas para nuevas protestas. No se descarta una huelga general”, añade. "Los ciudadanos no votan para que se den 200.000 millones a los bancos, ni para que se recorten las pensiones, ni para que haya 6 millones de parados", indica Cañamero, del SAT. "Cuando los gobiernos hacen lo contrario de lo que interesa al pueblo, hay que decirles que ya está bien. Hay que cambiar esa correlación de fuerzas. Por eso vamos a volver a pensar en grandes movilizaciones", remata.

lunes, 24 de marzo de 2014

Fallece el ex-presidente del gobierno




La desmemoria de Suárez



La visita a Cuba, rompiendo el bloqueo norteamericano, fue uno de los muchos indicios de su voluntad de autonomía






Víctima de la enfermedad de alzheimer, el ex-presidente de gobierno Adolfo Suárez fallecía este fin de semana a los 81 años. La desmemoria, sin embargo, no ha residido todos estos años principalmente en la progresiva pérdida de sus facultades, sino sobre todo en el olvido en que está enterrada la memoria de su actuación política en un período crucial de la reciente historia de España.

Ahora, a medida que su fin se iba acercando, se reivindica su figura rememorando una parte de su trayectoria: la transición de la dictadura hacia el régimen democrático, los audaces movimientos de legalizar al PCE o traer de vuelta a Tarradellas, la fabricación del consenso, etc... Pero se tiene mucho cuidado en ocultar, pasar por encima o falsear las razones que llevaron al acoso feroz, el derribo por la fuerza y el posterior arrinconamiento político de quien había dirigido ese proceso ¿Por qué?

Porque hacerlo obligaría a desvelar cómo Suárez se convirtió, desde la presidencia del gobierno, en un intruso que desafió la regla de oro que debía seguir la recién nacida democracia española bajo la tutela de Washington: la sumisión a los dictados del imperio

Se está presentando sus enfrentamientos con el ejército, con la iglesia o con el bunker franquista como la causa de su aislamiento político y su dimisión como presidente. Pero nada se dice del camino de neutralidad ante las dos superpotencias, de los intentos de ganar autonomía y de defender la soberanía nacional que impulsó y dirigió Suárez desde su llegada a la presidencia del gobierno. Causa última de su caída, ante la reiterada negativa a integrar a España en la OTAN como exigían imperiosamente los EEUU de Reagan.

Los mismos que ayer, siguiendo milimétricamente el guión diseñado en algún despacho de Washington, contribuyeron a su derribo, hoy se dedican a ensalzar hipócritamente su figura.

La feroz operación de cerco y derribo contra Suárez empezó a fraguarse desde el mismo momento en que Alexander Haig, recién nombrado secretario de Estado de Reagan, dijo en una de sus primeras declaraciones que “España tiene que fijar día y hora para su entrada en la OTAN”.


Algo que todavía es necesario ocultar. En la multitud de páginas y reportajes televisivos que se están dedicando estos días a la vida de Suárez, no se ha oído pronunciar todavía en ningún momento la palabra OTAN.

Suárez se negó a plegarse a las órdenes de la administración Reagan que exigían, en plena guerra fría, una incorporación inmediata de España a sus planes de guerra y confrontación militar con la otra superpotencia hegemonista, la URSS, lo que suponía la entrada inmediata en la OTAN. En los planes de guerra del Pentágono, la península ibérica jugaba un papel fundamental en caso del estallido de una guerra. España debía convertirse en el punto clave de la retaguardia europea, un inmenso portaaviones donde concentrar las tropas y armamento norteamericano que debían lanzar la contraofensiva.

Pero Suárez tenía otros planes. Cometió la osadía de no acatar sus mandatos. Aprovechando las excepcionales condiciones del momento, con unos EEUU debilitados tras el fracaso de Vietnam y las oportunidades que ofrecía el cambio de régimen en España, intentó desplegar una política autónoma que dotara a España de un margen de maniobra frente a Washington.

Suárez ya había dado serios indicios de esta política al recibir a Arafat -entonces considerado por Washington como el terrorista número uno del mundo- en Barajas con honores de jefe de Estado. O visitando a la Cuba de Fidel Castro, colocada por Washington en el “eje del mal” de la época. Impulsó la creación de la comunidad iberoamericana de naciones como la base que permitiera a España jugar un papel más relevante en la política internacional. Practicó en la ONU una “tercera vía diplomática” que llevaba a España a votar muchas veces junto al Tercer Mundo y contra las dos superpotencias. E incluso llegó a enviar una delegación española a la Cumbre de Países No Alineados, gesto insólito para un país que tenía bases militares norteamericanas en su territorio.

 Suárez se convirtió, desde la presidencia del gobierno, en el principal obstáculo para los planes del hegemonismo yanqui: EEUU quería a España en la OTAN, y la quería ya. Y Suárez no estaba dispuesto a romper el modelo político -basado en el consenso con la izquierda- surgido de la transición para contentar los planes de Washington. Había que remover ese obstáculo y a ello se pusieron con una ferocidad nunca vista, ni antes ni después.

El golpe del 23-F no fue más que el epílogo final de esa operación, la demostración de hasta dónde estaba dispuesto a llegar Washington para conseguir su objetivo.

Ahora, en el momento de su fallecimiento, es necesario recordar y sacar a
la luz unos acontecimientos que colocan en su sitio y engrandecen todavía más la figura de Suárez. Y que explican tanto el silencio y el ostracismo impuesto a su figura desde hace 30 años por el stablishment político y mediático, como el emocionado recuerdo, repleto de respeto y cariño, que le sigue profesando la inmensa mayoría del pueblo español.




viernes, 21 de marzo de 2014

22 Marzo 2014

Tod@s a Madrid




Trabajo, pan y techo

No se puede seguir permitiendo el rescate de bancos y monopolias por encima de personas




Las desigualdades, fruto del rescate a las élites


Desde estas modestas líneas no nos cansaremos de denunciar el fraude intelectual que hay detrás de todas y cada una de las recomendaciones de política económica implementadas, a lo largo de la actual crisis sistémica, en nuestra querida España.






Apoyadas por unos presuntos expertos, ponen de manifiesto la crisis de visión y el vacío ético en el que ha caído la academia económica.
Y ahora empiezan a publicarse y conocerse informes de distintos organismos internacionales sobre una de las consecuencias más terribles de la implementación de las mismas, el aumento brutal de la pobreza y las desigualdades en nuestro país.
Pero da igual, a aquellos que se les debería caer la cara de vergüenza y ponerse de una vez por todas a trabajar se las “trae al pairo”, pasan, siguen a lo suyo.
Y obviamente no esperen que hagan nada para remediarlo. La frialdad de los datos económicos, manoseados hasta límites nauseabundos, oculta una realidad social que algunos pensábamos superada.
La pobreza vuelve a instalarse en nuestro país con toda su intensidad. Diversos informes de Cáritas, UNICEF, o Save The Children ya nos avisaban de lo que era un secreto a voces.
Pero ahora nos van llegando los informes 'sesudos' de distintos organismos multilaterales -FMI y OCDE- sobre las consecuencias y los efectos de la crisis y de las políticas económicas que ellos mismos recomendaban.

Los resultados para nuestro país no pueden ser más demoledores. 

Las desigualdades de la recesión 

Los datos recogidos por la OCDE revelan que en España la crisis se ha cebado con los más débiles. Para el 10% de los españoles más ricos, la recesión ni siquiera ha comenzado.
La actual crisis sistémica ha costado, desde 2007, a los españoles de rentas más bajas unos 2.600 euros por persona, es decir, un 33% de su renta disponible. Por el contrario, los estratos más ricos apenas han perdido un 1% al año desde 2007 hasta sumar un 3% de caída de renta total.
El golpe sufrido por las clases medias y bajas en nuestro país ha sido brutal, sus rentas han caído como en ningún otro país desarrollado, a ritmos del 15% anual.
La crisis ha sido aprovechada en nuestro país por quienes la generaron –gerencia bancaria y acreedores foráneos- para hacer un ajuste de cuentas con la ciudadanía. Para ello han contado con laayuda inestimable de una clase gobernante mediocre e insensible.
Pero estas dinámicas no son propias en exclusividad de nuestro país, se pueden extender a la mayoría de los países occidentales.
Los análisis más detallados sobre las consecuencias de la crisis se refieren a la economía estadounidense.
Las conclusiones son terribles. Por un lado, respecto a la riqueza, para los hogares más pobres y para las clases medias, la actual crisis económica sistémica borró 20 años de acumulación de patrimonio neto.
En cambio el descenso para los más ricos es marginal. Respecto a las rentas, el 10% de las personas de mayor renta se llevó más de la mitad de los ingresos totales del país en 2012, el nivel más alto registrado desde que el Gobierno estadounidense comenzó a recopilar los datos pertinentes hace un siglo. El 1% más rico se llevó la quinta parte de los ingresos obtenidos por los estadounidenses, uno de los más altos niveles desde 1913, cuando el Gobierno instituyó un impuesto sobre la renta.
Las élites se han rescatado a sí mismas Las cifras ponen de manifiesto que Estados Unidos, Occidente en general, y muy especialmente nuestra querida España, se encuentran inmersos en una fase de aparente recuperación y apogeo de las élites, pero que en realidad oculta un empobrecimiento masivo de la ciudadanía.
Se trata de un equilibrio inestable que al final acabará estallando. No es extraño, por lo tanto, que algunos de los más ricos se sientan exultantes. El colapso causado por el fraude bancario generalizado apenas les ha afectado, en tanto que ha acabado con la mayor parte de lo acumulado durante los años de crecimiento por las clases medias y bajas.
Esta situación ha sido en gran medida el resultado de las decisiones políticas y fiscales tomadas por los gobiernos occidentales en los últimos veinte años, en los que se fomentó una economía financieramente depredadora.
Las burbujas financieras son a menudo mecanismos de transferencia de riqueza, y en nuestro país, además, responsables de un empobrecimiento generalizado, cuando finalmente acaban estallando.
A diferencia de la mayoría de los ciudadanos, la élite bancaria y financiera tiene la mayor parte de su riqueza financiera en activos de deuda y derivados de todo tipo, que se evaporarían si se dejasen caer a los bancos.

Y he aquí el quid de la cuestión.

Si se reestructurara el sistema bancario y se redujera su tamaño acorde con la economía real, serían los más ricos y poderosos los grandes perdedores.

Ni lo han tolerado ni lo tolerarán.

En su lugar, diseñaron una estructura de ahorro para la economía en la que su riqueza se mantiene, así como las instituciones que la controlan.

¡Y lo han hecho a nuestra costa! 

Pero lo peor de todo es ver como nuestros gobernantes se niegan a reconocer la relación causa-efecto entre rescates bancarios, a costa de los contribuyentes, y empobrecimiento masivo de la ciudadanía. Sin embargo, están sembrando demasiados vientos, demasiados agravios. Y en una situación de desesperanza la situación puede volverse incontrolable

jueves, 20 de marzo de 2014

Transición o giro politico?



No hubo ruptura durante la Transición  







Existe una percepción promovida por el establecimiento conservador español (a la cual se han sumado gran parte de voces prominentes de las izquierdas gobernantes) de que la Transición de la dictadura a la democracia fue modélica (lo cual quiere decir ejemplar), estableciéndose un sistema democrático homologable a cualquier otro sistema existente en la Europa democrática. En realidad, se ha llegado incluso a hablar de “ruptura” con el régimen dictatorial anterior, ruptura capitaneada por el Monarca, que fue el principal promotor de aquel proceso. Hasta aquí la versión idealizada y profundamente errónea de lo que fue la Transición.

He escrito extensamente sobre lo inmodélica que fue aquella Transición y lo enormemente limitada que es la democracia existente en España.
Una simple comparación de lo que ha ocurrido en España con lo ocurrido en otros países que sufrieron regímenes nazis o fascistas semejantes al liderado por el General Franco, muestra con toda claridad la falsedad de esta percepción, que define la Transición como rupturista con el régimen dictatorial anterior.
En realidad, el Estado español continuó bajo la enorme influencia de las mismas fuerzas políticas que controlaban el régimen dictatorial.
Hacer esta afirmación no quiere decir que no hubiera cambios (como maliciosamente se nos atribuye a los que sostenemos que no hubo ninguna ruptura), puesto que sí los hubo, y algunos muy significativos. Por ejemplo, se consideró a los tribunales encargados de la represión como ilegales, incluyendo entre ellos a los tribunales militares.
Pero una consecuencia del enorme poder de los aparatos heredados del régimen anterior es que no se aprobó que las sentencias de dichos tribunales fueran anuladas, tal como ocurrió en países que tuvieron dictaduras semejantes, como fue el caso de la Alemania nazi.
En Alemania, el Parlamento democrático declaró nulas todas las sentencias de los juicios de los tribunales nazis.
El que no se anularan en España se debió precisamente a la fuerza de los herederos de aquel régimen y a la permanencia de personajes afines a aquella dictadura en los aparatos del Estado, incluyendo la judicatura.
En 1978, el cuerpo judicial del franquismo pasó automáticamente en pleno a ser el cuerpo judicial del régimen democrático, aun cuando muchos miembros de dicho cuerpo estaban relacionados o habían participado en la represión del régimen dictatorial.
Y como consecuencia del sistema jurídico existente, los puestos de mayor autoridad, como los del Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, procedieron del cuerpo judicial franquista. De ahí que tales instituciones, además de ser profundamente conservadoras, sean reacias a un cambio sustancial (es decir, a una ruptura) en el sistema judicial. Un caso claro ha tenido lugar recientemente con la petición de los familiares del asesinado Puig Antich de que se revise y anule la sentencia que condenó injustamente a aquella persona, pues respondió a un deseo de venganza del régimen debido al atentado mortal contra el presidente del gobierno Carrero Blanco por parte de ETA.
Los tribunales españoles han denegado esta revisión y anulación.
Y una de las causas es, como indica el magistrado Santiago Vidal, miembro de la asociación progresista Jueces para la Democracia, en una entrevista en el diario ARA (01.03.14), que “de los cinco magistrados del Tribunal Supremo que sistemáticamente han denegado recursos, tres tienen familiares directos que fueron generales del ejército franquista y participaron en juicios sumarísimos. (…)
Aquí se han mezclado las ganas de no remover el pasado con los intereses personales”.
En 1978 no se hizo ninguna distinción entre los jueces que podían adaptarse al régimen democrático y los que no.
Todos continuaron en su lugar.
De ahí que el franquismo perdure en grandes sectores de la judicatura.
Nos encontramos, pues, con que los asesinados han sido ya juzgados y sentenciados y que no puede reabrirse su caso ni aquí ni en otro lugar.
Es más, la ley de amnistía de 1977 tampoco permite reabrir estos casos.
Y ello es incluso un obstáculo para que se abran otros procesos en otros países como Argentina. Los tribunales de otros países no pueden intervenir porque ya han sido juzgados. Ahora bien, la presión internacional, incluida la reiterada crítica y denuncia de las Naciones Unidas a la inmunidad existente en España, podría abrir una puerta para la intervención del Tribunal Penal Internacional, aunque el magistrado Vidal es escéptico, pues dicho tribunal está sujeto a presiones de carácter político que dificultan (en realidad, imposibilitan) que se haga justicia. Así de claro

Por Vicenç Navarro Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra