lunes, 18 de julio de 2016

IMPERIALISMO, FASE SUPERIOR DE DESARROLLO DEL CAPITALISMO (1ª parte)


           
El pensamiento que se ha hecho dominante entre amplios sectores progresistas y revolucionarios afirma que los enormes cambios operados en el capitalismo con la globalización, han convertido en desfasadas las viejas ideas marxistas sobre el imperialismo.
            
En esta primera parte buscamos demostrar cómo las tesis establecidas por Lenin, hace ahora cien años, definen con rigurosidad al imperialismo. Y que no solo conservan toda su vigencia, sino que resultan tan imprescindibles para comprender lo que sucede en el mundo como lo es la ley de la gravedad para un físico.

            Lo que pretendemos demostrar es que:

En primer lugar, vivimos bajo el capitalismo monopolista de Estado, donde el dominio de clase de un pequeño puñado de oligarquías financieras (las propietarias de los principales bancos y monopolios) se impone a través de su poder sobre gigantescos Estados imperialistas, cuya misión es defender los intereses de estas burguesías monopolistas imperialistas.
            No nos enfrentamos a “dictadura de los mercados” que derrumban Gobiernos. Tampoco a los “monopolios sin Estado”, o a un capital transnacional sin patria por encima de los Estados. Los principales explotadores y opresores del planeta son un pequeño puñado de potencias imperialistas, a cuya cabeza, y por encima de todas las demás, está la superpotencia norteamericana.
En segundo lugar, buscamos demostrar que el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo, en la cual, siguiendo a Lenin, “el capitalismo se ha transformado en un sistema universal de sojuzgamiento colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países imperialistas”.
            Frente a quienes solo ven el imperialismo cuando se manifiesta a través de invasiones, guerras o golpes de Estado, que admiten la intervención imperialista en Venezuela pero la niegan en España, y difunden la idea de que es posible “otra política” -no imperialista, no violenta- bajo el capitalismo monopolista.
Y en tercer lugar, vamos a partir de que sin conquistar la independencia nacional frente al dominio hegemonista e imperialista son imposibles las transformaciones sociales que nuestro pueblo necesita.
            No nos enfrentamos al “neoliberalismo”, que ha impulsado “las políticas de austeridad”, sino a una única superpotencia, EEUU, convertida en el enemigo principal de todos los países y pueblos del mundo. Y cuya intervención es, desde hace más de sesenta años, particularmente intensa en España.
            Quienes dirigen nuestra mirada hacia “los excesos de las castas internas”, afirmando explícitamente que “no tendremos problemas con los actores exteriores”, están ocultando que España es un país intervenido y dominado, por el hegemonismo norteamericano, y también por el imperialismo alemán.
           
Todas estas posiciones, que se presentan como un análisis novedoso frente a un marxismo al que consideran superado, fueron ya pulverizadas por Lenin hace exactamente un siglo. Como entonces, lo que ahora buscan es ocultar a los verdaderos enemigos, borrar el antagonismo de sus intereses con el del 90% de la humanidad, confundir acerca de quiénes son los auténticos amigos a los que debemos unirnos y extraviar la lucha de la gente más consciente y revolucionaria, para entregarla atadas de pies y manos en brazos del hegemonismo y el imperialismo.
            Nosotros, en esta primera asignatura pretendemos demostrar que sólo partiendo de Lenin y de su análisis certero de la transformación del capitalismo en imperialismo es posible analizar y comprender el mundo actual y los cambios que se están operando en él.  
     Y para ello vamos a seguir y estudiar paso a paso en esta primera asignatura los cinco rasgos fundamentales del imperialismo fijados por Lenin, la síntesis de las conclusiones de su estudio:
1)      La concentración de la producción y del capital llegada hasta un grado tan elevado de desarrollo que ha creado los monopolios, que desempeñan un papel decisivo en la vida económica;
2)      La fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este "capital financiero", de la oligarquía financiera;
3)      La exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular;
4)      La formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y
5)      La terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes.
          El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes”.



1ª).- Es la concentración del capital y de la producción la que conduce, al llegar a un muy elevado grado de desarrollo, al monopolio, que pasa a desempeñar un papel decisivo en la vida económica.

- El monopolio es fruto de la competencia, pero a la vez representa la sustitución de la libre competencia por los monopolios capitalistas.

- Este salto del capitalismo de libre cambio al capitalismo monopolista es consecuencia inevitable de las leyes objetivas, universales e inherentes al capitalismo.

            
El imperialismo es la fase superior, la fase monopolista, del capitalismo.

            “La transformación de la libre competencia en monopolio es el fenómeno más importante del capitalismo moderno. La concentración, fruto de la competencia, por si misma, al llegar a un grado determinado de desarrollo, conduce al monopolio. El capitalismo se transforma en imperialismo únicamente al llegar a un grado muy alto de su desarrollo”. (Lenin) [A partir de aquí, utilizaremos la “cursiva” para la reproducción textual de Lenin]
            La base de la aparición de los monopolios es la misma batalla de la competencia capitalista, que obliga a ampliar, incrementar y concentrar constantemente el número y el volumen de los capitales. Pero a su vez, “la aparición del capitalismo monopolista significa, desde el punto de vista económico, la sustitución de la libre competencia por los monopolios capitalistas”.
Los datos de algunos de los principales sectores productivos evidencian el altísimo grado de concentración monopolista.
Diez grandes monopolios de la industria aeroespacial y de defensa controlan el 75% de la producción mundial, y tienen  unas ventas anuales conjuntas de cerca de 380 mil millones de dólares, una cifra superior al PIB de Dinamarca.
Un sector relativamente nuevo, como el de los ordenadores, se ha monopolizado aceleradamente. Los cinco mayores monopolios controlan ya el 66,8% de las ventas mundiales. Y en internet apenas 5 monopolios (Google, Facebook, Amazon, ebay y Twitter) controlan el 70% de todos los ingresos mundiales de internet, imponiendo que el 90% de las comunicaciones mundiales en la red pasen por EEUU.

            El capitalismo monopolista se caracteriza porque “unas cuantas empresas gigantescas se ponen de acuerdo entre sí respecto a las condiciones de venta y los plazos de pago. Se reparten los mercados y las cantidades de productos a fabricar. Establecen los precios.  Hacen un cálculo aproximado de las fuentes de materias primas y se apoderan de ellas. Monopolizan la mano de obra cualificada...”
En España, el 100% de la producción de automóviles está en manos de ocho grandes monopolios, todos extranjeros: Renault y PGA (Francia), Volkswagen y Mercedes (Alemania), General Motors y Ford (EEUU), Nissan (Japón) y Fiat (Italia). Lo que les permite decidir sobre la producción del octavo país en la produccíón mundial de automóviles, convirtiendo a España en una plataforma de exportación a su servicio. Así como incrementar sus ganancias a través de una reforma laboral que les ha permitido rebajar los salarios. O imponer draconianas condiciones a las pequeñas, medianas y grandes empresas proveedoras de sus factorías. 

            “Nos hallamos en presencia, no ya de una lucha de competencia entre grandes y pequeñas empresas, entre establecimientos técnicamente atrasados y establecimientos de técnica avanzada. Nos hallamos ante la estrangulación, por los monopolistas, de todos aquellos que no se someten al monopolio, a su yugo, a su arbitrariedad.”
            Según la revista Forbes, que publica anualmente el listado de referencia de las mayores empresas globales, los ingresos de los 100 principales monopolios del planeta suponen el 23,9% del PIB mundial.
            Este altísimo grado de concentración se da incluso entre los 2.000 mayores monopolios del mundo. Entre ellos los 500 primeros concentran el 65,7% de las ventas y el 74,5% de los beneficios. Las ventas de estos 500 gigantes monopolistas equivalen al 43% del PIB mundial, y emplean a 53 millones de trabajadores, una cifra superior a toda la población española.



2ª).- Lo característico del capitalismo monopolista es la formación del capital financiero y de las oligarquías financieras y su dominio sobre el capital en general y el resto de clases burguesas.

- Los bancos se convierten de modestos intermediarios en monopolistas omnipotentes. El capital financiero es fruto de la fusión del capital bancario con el capital industrial.

- Fusión que conlleva la “unión personal” entre banqueros y grandes industriales.

- Y que a su vez se completa con la unión personal de ambos con el Estado y el gobierno, que deja de ser “el consejo de administración de los intereses de la burguesía” para estar controlado en exclusiva por las oligarquías financieras.

           
En el capitalismo monopolista, la fusión entre el capital bancario y el industrial da lugar a la aparición del capital financiero y de las oligarquías financieras.
            Los bancos –que pasan a ocupar un papel decisivo, de simples prestamistas a determinar totalmente el desarrollo industrial y económico– hacen todavía más aplastante este predominio de un puñado de grandes empresas: millones de pequeños, medianos e incluso una parte de los grandes "patronos" se hallan de hecho completamente sometidos a unos pocos centenares de financieros millonarios.
            A medida que van desarrollándose los bancos y que va acentuándose su concentración en un número reducido de establecimientos, de modestos intermediarios que eran antes, se convierten en monopolistas omnipotentes que disponen de casi todo el capital monetario de todos los capitalistas y pequeños patronos, así como de la mayor parte de los medios de producción y de las fuentes de materias primas de uno o de varios países. Esta transformación de los numerosos y modestos intermediarios en un puñado de monopolistas constituye uno de los procesos fundamentales de la transformación del capitalismo en imperialismo capitalista”.

1* Los bancos se convierten de modestos intermediarios en monopolistas omnipotentes

            Los 28 bancos más grandes del mundo concentran el 90% de todos los activos financieros. Mientras que estas entidades tienen activos por valor de 50,3 billones de dólares, la deuda pública de 200 de los 211 países del mundo asciende a 48,9 billones de dólares.
            Los activos totales de la banca española ascienden a 3,25 billones de euros, casi el triple del PIB español. El 75% de todo el negocio bancario está en manos de solo seis grandes bancos. Y los tres primeros (Santander, BBVA y La Caixa) concentran el 46,6% de todo el stock crediticio y poseen el 49,2% de todos los depósitos. El Santander acumula activos por valor de 1,3 billones de euros, una cifra superior a todo el PIB español.

            “Al llevar una cuenta corriente para varios capitalistas, el banco, al parecer, realiza una operación puramente técnica, únicamente auxiliar. Pero cuando esta operación crece en proporciones gigantescas, resulta que un puñado de monopolistas subordina las operaciones comerciales e industriales de toda la sociedad capitalista. Los grandes bancos tienen la posibilidad –por medio de sus relaciones bancarias, de las cuentas corrientes y otras operaciones financieras–, primero, de enterarse con exactitud del estado de los negocios de los distintos capitalistas, y, después, de controlarlos, de ejercer influencia sobre ellos mediante la ampliación o la restricción del crédito, facilitándolo o dificultándolo y, finalmente, de determinar enteramente su destino, de determinar su rentabilidad, de privarles de capital o de permitirles acrecentarlo rápidamente y en proporciones inmensas, etc.”
            Por ejemplo, fue la banca, y en particular Botín, quién decidió que Endesa, el mayor monopolio eléctrico español entonces, cayera en manos italianas, ofreciendo financiación y crédito ilimitado a la constructora Acciona para lanzar la OPA junto a la italiana Enel. Gigantes monopolistas como Abengoa están siendo liquidados para asegurar que los grandes bancos nacionales y extranjeros cobran sus deudas.

2* El capital financiero es fruto de la fusión del capital bancario con el capital industrial. Fusión que conlleva la “unión personal” entre banqueros y grandes industriales.

            Es en el seno de los grandes bancos (con una dependencia cada vez mayor de la gran industria respecto de un reducido número de grupos bancarios) donde se realiza la fusión entre el capital bancario y el gran capital industrial, que da origen al capital financiero. A través de la unión personal de los bancos con las más grandes empresas industriales y comerciales, la fusión de los unos y de las otras mediante la posesión de acciones, mediante la entrada de los directores de los bancos en los consejos de supervisión o administración de las empresas industriales y comerciales y viceversa. Los grandes bancos se han convertido en capitalistas colectivos, en la alianza de un pequeño puñado de monopolistas”.
           
Por diferentes medios y en diferente grado de participación, JP Morgan Chasse y City Group son las cabezas de dos gigantescos grupos financieros y monopolistas norteamericanos:
-JP Morgan controla: United Steels (líder del acero mundial), Exxon Mobil (petrolera, antigua Standard Oil), BP Amoco (petrolera, antigua British Petroleum), el grupo de publicaciones Hearst (el que O. Welles plasma en ciudadano Kane)...
-City Group controla: Chevron-Texaco (petrolera), ATT (telecomunicaciones), Du pont (química), United Technologies, Alcoa (líder en aluminio), Boeing (aviación), Time-Warner-Aol-CNN (medios de comunicación)...

3* Y que a su vez se completa con la unión personal de ambos con el Estado y el gobierno

                        “La unión personal de los bancos y la industria se completa con la unión personal de unas y otras sociedades con el gobierno. Los puestos en el consejo de administración son confiados voluntariamente a personalidades de renombre, así como antiguos funcionarios del Estado, los cuales pueden proporcionar no pocas facilidades en las relaciones con las autoridades”.
            Con la aparición de capitalismo monopolista, el Estado deja de ser “el consejo de administración de los intereses de la burguesía” para someterse y ponerse al servicio de los intereses de la nueva clase dominante, las oligarquías financieras.
            Los expresidentes González, Aznar, Blair y Schröder han entrado en el directorio de corporaciones como Gas Natural Fenosa, Endesa, JP Morgan Chase y Gazprom, respectivamente. Luis de Guindos, actual ministro de Economía, fue el responsable para el sur de Europa de Lheman Brothers, el banco norteamericano que con su caída desató la actual crisis ... El actual presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue un alto directivo del banco de inversión norteamericano Goldman Sachs, el mismo que ayudó al gobierno griego a falsear sus cuentas para poder entrar en el euro.
            Frente a la idea de que en EEUU, fruto de la hegemonía del neoliberalismo, el Estado interviene menos en la economía, la realidad es exactamente la contraria. Precisamente por ser la única superpotencia, es donde es mayor la intervención estatal al servicio de los intereses de la gran burguesía norteamericana.
            El nacimiento del complejo militar industrial, la mayor concentración de capital del mundo, es el ejemplo más claro. En 1944, Charles E Wilson, por entonces, presidente de la General Electric (primera compañía mundial) propuso la formación de “una economía de guerra permanente”, mediante vínculos institucionales entre la gran industria, el capital financiero y el ministerio de defensa. Para ello, cada corporación industril debería nombrar un directivo superior con rango de “coronel en la reserva” que le habilitaría como nexo con el Pentágono. Por ejemplo, General Electric vende más motores al Pentágono que a todo el resto de sus clientes juntos.
            El Estado pasa a estar en manos exclusiva de las oligarquías financieras, fortaleciéndolas poniéndose al completo servicio de sus intereses. Por un lado seguirá siendo el árbitro de sus intereses impidiendo que un pequeño sector se haga con todo el poder, fruto de la concentración económica, estableciendo leyes que lo impidan y garantizando la competencia entre ellos, mecanismo necesario para conquistar nuevos mercados. Por otro seguirá siendo el instrumento para imponer al conjunto de clases las condiciones y medidas que le interesen, pero sobre todo pasará a ser el instrumento para defender los intereses de sus monopolios en el exterior, poniendo a su servicio los medios necesarios para ejercer el control político, el chantaje económico y la amenaza militar.



3º).- Es peculiar de la fase monopolista la importancia que adquiere la exportación de capital, frente a la exportación de mercancías.

- Sobre esta nueva base económica se levanta el poder del pequeño puñado de oligarquías más poderosas del mundo.

- Gracias a la exportación de capital construyen unos lazos de dependencia mucho más fuertes entre “acreedor-deudor” de los que existían anteriormente entre “comprador-vendedor”.

            Fruto de la concentración de capitales que provoca el capitalismo monopolista, en los países capitalistas más avanzados se da una acumulación de capital que alcanza proporciones gigantescas, surge una enorme "superabundancia de capital".
            Las mismas leyes del capitalismo, guiadas por la búsqueda del máximo beneficio, obligan a que el capital sobrante sea utilizado, no para aumentar el nivel de vida de las masas –ya que esto en lugar de la revalorización del capital daría lugar una declinación de las ganancias de los capitalistas–, sino para aumentar las ganancias a través de la exportación de capital hacia los países atrasados donde las ganancias son relativamente altas.
            Lenin, basándose en el beneficio obtenido por la exportación de capital en Gran Bretaña dice:
¡El beneficio de los rentistas es cinco veces mayor que el beneficio del comercio exterior del país más "comercial" del mundo! ¡He aquí la esencia del imperialismo y del parasitismo imperialista!
Por este motivo, la noción de "Estado-rentista" (Rentnerstaat ) o Estado-usurero ha pasado a ser de uso general en la literatura económica sobre el imperialismo. El mundo ha quedado dividido en un puñado de Estados-usureros y una mayoría gigantesca de Estados deudores”.
Las relaciones acreedor-deudor establecen unos lazos de dependencia económica mucho más fuertes. El deudor está más sólidamente ligado con el acreedor que el vendedor con el comprador. El colonialismo precisaba de la existencia de un destacamento de hombres armados en las colonias que impusieran el monopolio comercial con la metrópoli. También en el Imperialismo la fuerza política y militar de las potencias imperialistas será el factor disuasorio de una posible rebelión de los deudores, pero la economía del país dominado ha quedado prisionera del capital extranjero.

El desarrollo del imperialismo conduce inevitablemente a la concentración cada vez mayor del capital financiero a escala mundial en un pequeño puñado de grandes oligarquías financieras y Estados imperialistas.
            Solo cinco grandes potencias imperialistas (EEUU, Reino Unido Japón, Alemania y Francia) concentran el 63% de todos los activos financieros mundiales. Y tan solo EEUU acumula el 34%.
            EEUU y la UE, donde solo vive el 13% de la población mundial, concentra el 74,9% de la propiedad de la deuda mundial. Son los principales acreedores mundiales, y sus grandes bancos reciben el pago de los países deudores, la mayor parte de la humanidad.

*Con la exportación de capital el capital financiero extiende sus redes por todo el mundo mediante prácticas monopolistas de imposición, extorsión y control

            La exportación de capital trae consigo diversos mecanismos de intervención y expolio –empréstitos, intereses…- que convierten al país dominado en deudor de la potencia imperialista.
            El volumen total de la deuda pública mundial asciende a 80 billones de euros, el 104% del PIB mundial. Si le añadimos la deuda privada de grandes bancos y monopolios la cifra se eleva a los 200 billones de dólares. El 286% del PIB mundial. Constituyendo uno de los principales mercados para el gran capital financiero mundial.
            El pago por los servicios de la deuda a nivel mundial es de 2 billones de dólares, una cifra que multiplica por 15 los beneficios totales obtenidos por los diez mayores bancos del mundo.
            Como ya estableció Lenin “el capitalismo, que inició su desarrollo con el pequeño capital usurario, llega al final de este desarrollo con un capital usurario gigantesco”.

            La exportación de capital permite numerosas “facilidades comerciales”. La concesión de préstamos o la compra de nuevas emisiones de deuda suele estar condicionada a la adquisición de mercancías del país acreedor, o a la adquisición de sectores estratégicos de la economía nacional. Asimismo, la exportación de capital viene acompañada del establecimiento de mecanismos de control político y dominio militar, como forma de garantizar y acrecentar el capital.
            La llegada a España de los fondos de cohesión de la UE no fue un “regalo solidario” de Bruselas que financió nuestro crecimiento, sino una muy rentable inversión para Berlín y París. Llegaron a cambio de permitir una penetración sin precedentes del gran capital franco-alemán en la economía española. Por cada euro que entró en España de “fondos de cohesión” de la UE, el gran capital franco-alemán se llevó 4 en forma de incremento de los beneficios de sus bancos y monopolios.
            La transformación de esa deuda privada en deuda pública –a través de los rescates bancarios o el déficit de tarifa con las eléctricas– se ha convertido en un eficaz mecanismo de estrangulamiento financiero de Alemania para así imponer su política de saqueo sobre nosotros. Fue la imposición directa Alemania la que obligó a reformar en apenas 15 días la Constitución, para otorgar prioridad absoluta al pago de la deuda frente a la financiación de pensiones o sanidad.



4º).- Las asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas se reparten no sólo el mercado doméstico, sino el mercado mundial entero.

- Los capitalistas no se reparten el mundo por su particular perversidad sino porque el grado de concentración a que se ha llegado les obliga a seguir este camino para obtener beneficios

- La lucha que se desarrolla entre los grupos capitalistas, independientemente de las formas que adopte, es una lucha antagónica de clases. Frente a la idea de un capital internacional unido.

            “Las asociaciones monopolistas de los capitalistas se reparten entre sí, en primer lugar,el mercado interior, apoderándose de un modo más o menos completo de la producción del país. Pero en el capitalismo, el mercado interior está inevitablemente enlazado con el exterior. Hace ya mucho que que el capitalismo ha creado un mercado mundial. Y a medida que ha ido aumentando la exportación de capitales y se han ido ampliando en todas las formas las relaciones con el extranjero y con las colonias y las “esferas de influencia” de las más grandes asociaciones monopolistas, la marcha “natural” de las cosas ha llevado al acuerdo universal entre las mismas, a la constitución de cárteles internacionales”.
Con el imperialismo se produce el reparto concreto del mundo entre las asociaciones de capitalistas. Las distintas asociaciones pactan acuerdos para distribuirse los mercados. Al mismo tiempo que luchan entre ellas por ocupar mayores porciones del mercado mundial, llegan a acuerdos para repartirse el mercado.
El FMI o el Banco Mundial son asociaciones internacionales de monopolistas, que imponen un determinado reparto del mundo. Con un sistema de cuotas que privilegia a EEUU e infravalora el peso de países emergentes como China.
Tratados como el del TTIP fijan en realidad el marco de un nuevo reparto comercial entre la superpotencia norteamericana y las burguesías europeas, y entre sus respectivos bancos y monopolios.

“Los capitalistas no se reparten el mundo llevados de una particular perversidad sino porque el grado de concentración a que se ha llegado les obliga a seguir este camino para obtener beneficios; y se lo reparten “según el capital”, “según la fuerza”; otro procedimiento de reparto es imposible en el sistema de la producción mercantil y del capitalismo (…) Sustituir el contenido de la lucha y de las transacciones entre las alianzas de los capitalistas con la forma de esta lucha y de estas transacciones (hoy pacífica, mañana no pacífica, pasado mañana otra vez no pacífica) significa rebajarse hasta el papel de sofista”.
La lucha que se desarrolla entre los grupos monopolistas, y entre las burguesías monopolistas, independientemente de las formas que adopte, es una lucha antagónica de clases.
Los grandes monopolios del automóvil han llegado a un acuerdo que impide a los coches chinos o indios, mucho más baratos, entrar en el mercado norteamericano o europeo. Pero al mismo tiempo Ford o la General Motors compiten ferozmente con Volkswagen o Toyota por el control del mercado mundial.
En las negociaciones del TTIP la fuerza político-militar de la superpotencia norteamericana es el factor clave que impone las condiciones a los monopolios y burguesías europeas.



5º).- El rasgo característico del imperialismo es la terminación del reparto territorial del mundo entre un pequeño puñado de potencias imperialistas.

- Los países imperialistas se reparten el mundo según su capital, según su fuerza.

- Y todos los países del mundo entran a formar parte del conjunto de redes de dependencia políticas, militares y financieras pasando a ser eslabones de la cadena imperialista.

- Una cadena que está jerarquizada según el capital y la fuerza política y militar de cada país.

- Con la formación de la cadena imperialista, es imposible entender nada de lo que pasa en cualquier país sin partir de cómo la situación internacional determina la situación nacional.

- Y el imperialismo deja de ser un “factor externo”, que actúa desde fuera, para convertirse en un enemigo interno.


            Con la llegada del imperialismo, el mundo se encuentra ya enteramente repartido y sólo se pueden efectuar nuevos repartos. Produciéndose la “división concreta” del mundo en las  distintas esferas de influencia de cada potencia imperialista.
            Pese a la pérdida relativa de peso económico de EEUU en el mundo (que ha descendido desde el 50% tras la IIª Guerra Mundial al 19,2% actual) sin embargo las economías de los países que están bajo su órbita de dominio directo, emasculadas política y militarmente y férreamente sujetas por tanto a lo que podríamos denominar el “bloque” de hegemonía exclusiva yanqui (lo que Ansón denomina los “virreinatos” del imperio norteamericano) representan más del 66% del PIB mundial, el 73,61% de los gastos militares mundiales y el 76% de los activos financieros totales del planeta.
            Para compensar la porción de la riqueza mundial que deja de controlar directamente (por el ascenso de países procedentes del Tercer Mundo) EEUU no tiene otro camino que el de intensificar el saqueo económico, el dominio político y el encuadramiento militar sobre los países dependientes.

            El reparto del mundo entre un pequeño puñado de potencias imperialistas conlleva distintas formas de dominación política.
            Como dice Lenin: “puesto que hablamos de la política colonial de la época del imperialismo capitalista, es necesario hacer notar que el capital financiero y la política internacional correspondiente, la cual se reduce a la lucha de las grandes potencias por el reparto económico y político del mundo, crean toda una serie de formas de transición de dependencia estatal. Para esta época son típicos no sólo los dos grupos fundamentales de países: los que poseen colonias y los países coloniales, sino también las formas variadas de países dependientes políticamente independientes, desde un punto de vista formal, pero, en realidad, envueltos por las redes de la dependencia financiera y diplomática”..
            “El ejemplo de Portugal nos muestra una forma un poco distinta de dependencia financiera y diplomática bajo la independencia política. Portugal es un Estado independiente, soberano, pero en realidad, durante más de doscientos años, desde la época de la guerra de sucesión de España (1701-1714), se halla bajo el protectorado de Inglaterra. Este género de relaciones entre algunos grandes y pequeños Estados ha existido siempre, pero en la época del imperialismo capitalista se convierte en sistema general, entran a formar parte del conjunto de relaciones que rigen el "reparto del mundo", pasan a ser eslabones en la cadena de las operaciones del capital financiero mundial.
            En la época del imperialismo todos los países del mundo, sin excepción, se han convertido en eslabones de la cadena de operaciones del capital financiero a escala mundial, pasando a formar parte de una misma cadena imperialista constituida por el conjunto de relaciones de alianza y dependencia que unen entre sí a los Estados capitalistas. No solo las colonias, sino también los países formal y jurídicamente independientes estén en realidad envueltos en las redes de dependencia económica, política y/o militar de las grandes potencias. Una cadena imperialista que está ordenada y jerarquizada según el capital y según la fuerza política y militar de cada uno.
            Ya no es posible concebir la situación política, económica,... de las distintas clases en un país como el resultado exclusivo de su desarrollo interior, sin atender a la influencia decisiva, determinante, que sobre él tiene el desarrollo de las contradicciones imperialistas, la correlación de fuerzas y los proyectos de las principales potencias. Con la aparición de la cadena imperialista, la situación de la lucha de clases a escala internacional determina el desarrollo de la lucha de clases interna de cada país.
           
6º.- Las ideas mayoritarias en la izquierda (tanto la clásica, como la “nueva”) afirman que vivimos bajo el dominio del “neoliberalismo”, de “los mercados”, de “capitales sin patria ni Estado” o de un “gobierno mundial de los monopolios”, … En múltiples y variadas formas, todas estas versiones coinciden en ocultar a los principales explotadores y opresores que no son otros que las principales oligarquías financieras y potencias imperialistas, y hacen desaparecer el antagonismo de su dominio sobre la mayoría de países y pueblos del mundo.   

            Hemos demostrado (con hechos y datos proporcionados por las estadísticas de las mismas instituciones burguesas) la veracidad de las tesis leninistas sobre el imperialismo. Cómo el desarrollo del mundo actual se corresponde con las leyes establecidas por Lenin hace exactamente un siglo.
                        Sin embargo, las ideas hoy dominantes en muchos sectores de la izquierda, difundidas por el revisionismo, y que en España están representadas por la dirección de Podemos o por la IU de Alberto Garzón, afirman exactamente lo contrario. Se trata de una “ensalada surtida” en la que hay de todo, post marxismo, populismo, socialdemocracia, eurocomunismo, … de todo, menos marxismo leninismo.
                        Sus posiciones podrían sintetizarse en las siguientes tesis:
1º.- El poder económico ha colonizado por completo la política. El dominio de un pequeño grupo de transnacionales, formando un capital mundial sin patria, es tan grande que se impone sobre los Estados más poderosos.
2º.- Vivimos bajo la dictadura de unos mercados sin rostro, expresión de un capital exacerbadamente especulativo
3º.- El principal obstáculo para el cambio social proviene de las resistencias de nuestras oligarquías corruptas, defraudadoras e improductivas, y no de la intervención de los actores exteriores.
4º.- Debemos poner freno al avance del capitalismo salvaje y sus políticas de austeridad, recuperando la idea de una Europa social, e imponiendo a las grandes empresas responsabilidad social.
                        Estas posiciones conducen a mucha gente revolucionaria a luchar contra un difuso “neoliberalismo”, mientras se oculta el dominio real de las principales oligarquías y potencias imperialistas, en primer lugar la superpotencia norteamericana.
*¿Monopolios sin patria? ¿Dictadura de Mercados sin rostro?
La radiografía de la propiedad  de los principales monopolios, bancos y fondos de inversión, reflejan el dominio de las principales oligarquías financieras y países imperialistas.
                        De los 28 bancos más grandes del mundo, 8 son norteamericanos, y 20 pertenecen a las cinco principales potencias imperialistas (EEUU, Francia, Reino Unido, Japón y Alemania). El 54% de las 100 mayores multinacionales son propiedad del gran capital norteamericano. Y 174 de los 200 principales monopolios del mundo pertenecen a solo seis grandes potencias imperialistas.
                        *¿El neoliberalismo se ha impuesto sobre el papel de los Estados?
Asistimos a una masiva intervención estatal en defensa de los intereses de explotación de las principales oligarquías financieras.  No es el presidente del Bank of America ni de uno de los fondos de inversión norteamericanos, sino Barack Obama, quien visita España para garantizar la formación de un gobierno favorable a sus intereses.
                        *¿Gobierno mundial de los monopolios?

Lo que sufrimos hoy es la intensificación del saqueo económico de la superpotencia norteamericana sobre los países y pueblos bajo su dominio.

martes, 7 de junio de 2016

Para desarrollar la economía nacional y salir de la crisis



Acabar con las cuatro dependencias



No es posible salir de la crisis sin transformar el modelo productivo español, liberándolo de las cadenas que lo atan al capital financiero exterior



En 2008, cuando todavía los recortes y el paro no habían golpeado salvajemente al país y el presidente Zapatero negaba la crisis, ya en estas mismas páginas avisamos de que no era razonable esperar salir de la misma de manera favorable a los intereses de la población sin combatir y acabar primero con las cuatro grandes dependencias del modelo económico español. Denunciamos como el crecimiento económico del que hacía gala la oligarquía durante las últimas décadas previas a la crisis (el llamado “milagro económico español”), con expansiones de bancos y monopolios a Hispanoamérica y posteriormente a Europa había ido acompañado de una cada vez mayor dependencia al capital extranjero. Dependencia que ya señalamos que no sólo nos conduciría a sufrir de manera más severa los efectos de la crisis económica, sino que daba instrumentos a las potencias exteriores para poder imponer sus intereses por encima de los intereses de las masas populares de nuestro país. Han pasado ya 8 años desde entonces, y efectivamente todos hemos sufrido el resultado de estas cuatro dependencias a las que seguimos anclados. Sin acabar con ellas, España no puede aspirar a otra cosa que no sea mayor empobrecimiento y saqueo por parte de las potencias dominantes ¿Pero cuáles son esas dependencias? ¿Cómo han evolucionado en estos años? ¿Y es posible combatirlas?

La primera dependencia: 
La dependencia de la financiación exterior

Cualquiera que no viva ajeno a lo que pasa en España sabe que nuestro país tiene un grave problema con la deuda soberana. Pero de lo que no se hace tanta publicidad es de la magnitud de la misma, y mucho menos se habla de cómo se ha formado. Puesto que frente a la opinión generalizada de que el Estado ha gastado más de lo que tiene durante la crisis, la realidad es que han sido otros los que han vivido por “encima de sus posibilidades”.

España ya era antes de la crisis el país proporcionalmente más endeudado del mundo, con la mayor deuda per cápita y sólo superado por EEUU en términos absolutos. Hablamos no de la deuda pública (la del Estado español), sino de la deuda privada, que han contraído los principales bancos y monopolios españoles para poder financiar su crecimiento durante las últimas tres décadas previas a la crisis. En concreto, ese dinero prestado ha sido utilizado por la oligarquía española en dos frentes: la construcción, un negocio de escasa productividad que aporta poco valor añadido y que fue la primera en sumirse en la crisis; y la financiación exterior, comprando bancos y monopolios extranjeros para poder presentarse ante el mundo como gigantes de alcance global.

"Nuestra economía tiene rasgos semi-coloniales: producimos no aquello que necesitamos, sino lo que exigen las distintas potencias"


Pero esta fortaleza mostrada ante el mundo se apoya en los pies de barro de una deuda hipertrofiada. Sólo en el periodo entre 2001 y 2008, la deuda externa española pasó de 619.608 euros a 1,62 billones ¡Un billón de euros en siete años! Y que se corresponde con el periodo en que un reducido número de bancos y monopolios españoles dio un salto en la exportación de capital, endeudándose principalmente con bancos alemanes y secundariamente franceses. Un salto sobre la base de un endeudamiento atroz.

Endeudamiento producido por unos pocos pero cuya factura tenemos que pagar todos. Tanto los gobiernos de Zapatero como Rajoy han trabajado para transformar en deuda pública gran parte de la deuda privada que estos monopolios han contraído. Rescates bancarios, titularización como deuda pública del susodicho déficit de las eléctricas, rescate a las autopistas de peaje… Gracias en gran parte a esto, la deuda pública pasó a representar el 36’3% en 2007 a llegar al 101’31% en marzo de este año. Una deuda que, a pesar de todos los recortes, no para de aumentar. Desde el 2007 hasta el final de 2015, la deuda externa (suma de la deuda privada y la pública) ha aumentado en 278.000 millones de euros, hasta llegar a los 978.000 millones.

Para que nos hagamos una idea, esto hace que cada ciudadano español, aparte de sus deudas particulares, le deba 19.285 euros al capital extranjero. También hace que la oligarquía se vea obligada a vender, o incluso malvender en ocasiones, parte de sus activos financieros para poder hacer frente a los pagos a los vencimientos de su deuda. En estos últimos años, las acciones del Ibex-35 en manos foráneas han subido del 41% al 43´5%. Telefónica se ha visto obligada a vender O2 al Reino Unido, FCC ha caído en manos extranjeras y Abengoa está en proceso de liquidación.

Este modelo de financiación mediante el endeudamiento que ha llevado, y sigue llevando, la oligarquía es precisamente la mayor herramienta de intervención, saqueo y control de la economía española, y el principal lastre para su desarrollo. No es sólo lo que llevan cobrando en intereses de la deuda (62.532 millones sólo en intereses de la deuda pública entre 2010 y 2014) sino que gracias a la deuda son capaces de adquirir crecientes volúmenes de fuentes de riqueza nacional a precio de saldo. Por no mencionar los múltiples mecanismo de extorsión y chantaje mediante las agencias de calificación con los que presionar al gobierno e imponer sus intereses.

Sin acabar con el dogal de la deuda externa con la que nos saquean y dominan, es imposible llevar a cabo una política verdadera a favor de los intereses nacionales. Sin embargo, ésta no es la única dependencia…

La segunda dependencia: 
La dependencia de unos pocos mercados

España es actualmente la catorceava economía del planeta, según su PIB. Sin embargo, el 65% de sus exportaciones se dirigen a la Unión Europea y el 50% va dirigida a sólo cinco países: Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Portugal. Algo completamente paradójico, puesto que por un lado somos una de las principales economías de la zona euro pero por otro lado nuestras relaciones comerciales son propias de economías semicoloniales. Economías en donde lo que se produce no conoce más destino que la metrópoli de turno, en este caso, una multi-metrópoli. Y que conduce a una relación de dependencia en donde producimos aquello que la metrópoli quiere, limitando y condicionando por completo nuestra producción.

El caso más ejemplarizante de esta dependencia se encuentra en el caso del automóvil, cuya producción en España representa el 10% del PIB, siendo el segundo productor en Europa y el octavo en todo el mundo. Sin embargo, tras la venta de SEAT, Pegaso y Ebro actualmente todo el capital está en manos de monopolios extranjeros, que producen según sus intereses exclusivos y se quedan con todos los beneficios. Por ello mismo, el 82% de los coches que producimos, se venden a sólo cuatro países: Francia, Italia, Reino Unido y Alemania. Exportamos el 80% de los coches que producimos, pero los coches que exportamos son de gama baja, mientras que los que importamos son de gama alta o media-alta, generando otra gran paradoja y es que a pesar de nuestro volumen de exportaciones, la balanza comercial sale negativa de 70.000 millones de las antiguas pesetas. Si a eso se le suma que los elementos más valiosos de la producción (investigación e innovación, desarrollo tecnológico, diseño, etc) se lo quedan los países de origen dueños del capital automovilístico en España, se puede comprender el alcance del mercado cautivo en el que el país está encerrado.

Sólo desde este punto puede comprenderse realmente el valor de las distintas reformas laborales impuestas por el FMI y la UE, y llevadas a cabo por Zapatero y Rajoy. A los monopolios extranjeros no les causa problemas el que los trabajadores se arruinen, ya que sus mercancías que producen aquí se venden fuera, y con salarios más bajos obtienen mayores plusvalías. En cambio, para la economía española esto es fatal, pues sumado al empobrecimiento de los trabajadores se da el hundimiento de todo el mercado interno.

No es cierto que le debamos nada a Europa por su adhesión a la Comunidad Económica Europea. Un vistazo a datos oficiales revelan que por cada euro que la UE ha invertido en España en Fondos Estructurales y de Cohesión y otras ayudas “solidarias” para su “modernización”, las empresas franco-alemanas han ganado 4’5 euros. Puesto que esa ayuda ha ido acompañada de un desmantelamiento impuesto de la industria española (cierre de astilleros, minería, siderurgia,…) y una mayor penetración del capital extranjero que controlan ellos. Poseen más del 50% de cuota de mercado en fabricación de coches, distribución comercial en grandes superficies, material ferroviario e industria químico-farmacéutica. Posen también el 30% de la cuota de mercado de material eléctrico y electrónico, cosmética y fabricación de equipos mecánicos. Y un 20% de cuota de mercado en siderurgia y otros. Sólo Alemania ha ganado en su relación comercial con España 21.000 millones de euros más que los 90.000 millones que se han recibido en Fondos de Estabilidad y Cohesión.

Si no diversificamos nuestros mercados, aprovechando nuestros múltiples lazos históricos, políticos y culturales, especialmente con Hispanoamérica, pero también con otras áreas como China o los países árabes para abrir nuevos mercados, estaremos condenados a seguir cautivos en este pequeño cerco donde sólo producimos aquello que les interesa a Alemania y el mercado europeo, una relación desigual donde ellos siempre ganan y nosotros siempre salimos perdiendo.

La tercera dependencia: 
La dependencia energética

El tercer gran lastre de la economía española es su dependencia de la energía. El 72’9% de la energía que se consume en España proviene del exterior, principalmente petróleo y gas, aunque también le compramos energía nuclear a los monopolios franceses. Energía que nos resulta además tremendamente cara. El balance comercial de productos energéticos en España tuvo un saldo negativo de 38.071 millones de euros en 2015. Pero no es sólo lo mucho que nos cuesta. Es de sentido común que la energía no sólo es vital en nuestro día a día sino que es la sangre por la cual funciona cualquier industria y que sea independiente y propia es fundamental para el desarrollo de una industria propia, fuerte y competitiva en el mundo. Por eso mismo, cuando CAMPSA fue creada en 1927 tras expropiarse la Standard Oil y la Shell, se dijo de ella que era “más importante para España que el Peñón de Gibraltar”.

Sin embargo, actualmente no sólo dependemos nuestro suministro energético de lo que producen otros, sino que en vez de aprovechar las múltiples potencialidades para generar nuestra propia energía, se trabaja continuamente para boicotear cualquier posibilidad de ello. Al entregarse Endesa al capital extranjero, permitir que más del 50% del capital de Repsol sea foráneo o sacrificar el monopolio de Abengoa lo único que se logra es entregar algo tan necesario para un país como es la energía a quienes sólo les interesa hacer negocio y someternos a sus intereses.

España tiene grandes potencialidades para poder desarrollar la industria de energías renovables (que ya producen el 15% de la energía que consumimos) y poder volverse más autosuficiente. Pero en vez de aprovechar esta oportunidad, el gobierno de Rajoy ha trabajado con leyes tan estrambóticas como el “impuesto al Sol” para frenar toda posibilidad de avance. Se puede lograr la independencia energética, sólo es necesario voluntad política y un proyecto propio de desarrollo para llevarlo adelante.


"Nuestra economía tiene capacidad de generar riqueza más que de sobra, pero sólo si se libera de estas cuatro dependencias que la castran"

La cuarta dependencia: 
La dependencia de cuotas y límite de producción

Como se ha mencionado antes, la entrada al Mercado Común europeo supuso a su vez la reconversión y desindustrialización del tejido industrial español, donde sectores enteros como la minería o la siderurgia se han quedado prácticamente en los huesos. De tal forma que si en 1975 la industria formaba parte del 36% del PIB, ahora es sólo el 15’4%. Pero al mismo tiempo, supuso una serie de límites e imposiciones en la producción en sectores como la ganadería, pesca y agricultura, además de la destrucción de explotaciones y la planificación para que la producción foránea ocupe una mayor cuota del mercado interno alimenticio español. Una serie delimitaciones que hacen que produzcamos por debajo de nuestras necesidades de consumo y que nos obliga a importar de los monopolios extranjeros el resto que necesitamos para nuestra subsistencia.

Nuevamente, no producimos según el interés de la población, sino de los intereses de los monopolios extranjeros, muy por debajo de nuestras potencialidades, debido aquí también a nuestro escaso peso en la UE y a la falta de consenso nacional en un asunto de tan vital importancia para todos nosotros.

Lo que está realmente en juego
Nuestros enemigos tienen un proyecto de saqueo de las ingentes riquezas de nuestro país. Para ello, no sólo necesitan intervenir políticamente y degradarnos como país, sino también imponernos un modelo económico muy por debajo de lo que realmente podemos producir. Un modelo económico asentado primariamente en el sector servicios, con el turismo como pilar fundamental pero que no tenga una industria puntera ni pueda competir a su altura, condenando a España a ser la “Florida de Europa”.

Frente a ello, España concentra toda una gran fuente de riquezas con las que poder crear una industria competitiva que cree riqueza y empleo y que salga de la crisis en beneficio de la inmensa mayoría de la población. Pero es ya evidente que no sólo hace falta un proyecto político y económico de calado que lleve a cabo las transformaciones necesarias que la industria y el mercado español necesitan para ello, sino también la voluntad política para romper con las cuatro dependencias que lastran nuestro desarrollo y nos convierten en el furgón de cola de las potencias europeas y americana, obligándonos a tragar con su arbitrio y sus proyectos por encima de lo que necesita nuestra sociedad.

Estas cuatro dependencias son el instrumento económico mediante el cual el hegemonismo y las potencias europeas han logrado imponer nuestros intereses y gracias a las cuales esta crisis se está saldando en su beneficio y nuestro empobrecimiento colectivo. Por ello mismo, no es posible acabar con la crisis si no se toma conciencia y se trabaja activamente para lograr liberarnos de estas cuatro cadenas con las que tienen a nuestra economía maniatada e inmovilizada por completo con un proyecto propio de economía nacional al servicio de la población.

sábado, 28 de mayo de 2016

La radiografía del saqueo




Las 
cuentas 
del 
triple 
trasvase





Nadie puede negar que en los últimos seis años hemos sufrido un acelerado empobrecimiento y un aumento de la desigualdad. ¿Pero por qué ha sucedido? ¿Quiénes son los responsables? ¿Quién se ha beneficiado de ello?


Han centrado nuestra atención en los sonados escándalos de corrupción, en los “papeles de Panamá”, señalando a los “políticos corruptos” o a “los excesos de la casta”, y acusando al “neoliberalismo” o a “los excesos del capitalismo salvaje”.

Y cuanto más se dirigía hacia allí nuestra mirada, más se ocultaba la magnitud y los responsables del auténtico atraco sobre la población y el país.
            NO ES CRISIS, ES SAQUEO. Nos han impuesto un triple trasvase de rentas y salarios:

·                    De los salarios a las rentas de capital,
·                    de las rentas de capital al gran capital financiero,
·                    y del capital nacional al gran capital extranjero.

ES UN SAQUEO AL 90% DE LA POBLACIÓN Y A LAS RIQUEZAS NACIONALES CUYO PRINCIPAL BENEFICIARIO ES EL GRAN CAPITAL EXTRANJERO.

                        La dimensión de este saqueo, y sobre todo sus principales responsables, permanece oculto. Entre 2010 y 2014, al 90% de la población española se nos han impuesto rebajas salariales, recortes sociales y subidas de impuestos por valor de 242.000 millones de euros. Es como si a cada uno nos hubieran quitado desde 2010 un total de 5.212 euros. En ese mismo período de tiempo, sin embargo, los beneficios de la banca nacional y extranjera, de monopolios y multinacionales, aumentaron hasta sumar más de medio billón de euros.







Claro que la oligarquía española se beneficia del saqueo al 90%. Sus ganancias en los últimos cuatro años suman 158.291 millones de euros.
Pero por cada euro que gana la oligarquía española, el gran capital extranjero se lleva casi tres. Esto es lo que permanece oculto. Que el saqueo viene del exterior. Por eso el FMI o la Merkel nos han impuesto recortes y reformas laborales, y todavía quieren más.

I.- El centro del proyecto hegemonista es el saqueo contra el 90% y la apropiación de las riquezas nacionales. Imponiendo un triple trasvase de riqueza que descansa sobre un gigantesco atraco a las rentas salariales.




(Fuentes: Elaboración propia a partir de datos del Banco de España, Instituto Nacional de Estadística, Ministerio de Hacienda, Consejo Económico y Social, diarios “Expansión”, “El mundo”, “El País”, “El confidencial”)

En la base de todo está el saqueo a las rentas del 90% de la población.
En primer lugar el atraco a los salarios, ejecutado a través del aumento del paro, las reformas laborales o la “devaluación salarial”.
Si a pesar de la crisis, se hubiera mantenido el mismo peso de las rentas salariales frente a las del capital que en 2010 en el reparto del PIB, los trabajadores habríamos cobrado en nuestras nóminas 137.273 millones más. O lo que es lo mismo, cada trabajador hemos dejado de cobrar 8.300 euros.
Y todavía quieren más. El Observatorio del BBVA exige una nueva rebaja general del 7% de los sueldos reales, lo que supondría un nuevo trasvase de riqueza desde los salarios al capital de la oligarquía y el capital extranjero por valor de 80.000 millones.
En segundo lugar los recortes sociales, en sanidad, educación, copagos, dependencia, I+D+i, ejecutados por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, que suman 64.800 millones.
Y que todavía no han concluido. El gobierno de Rajoy se ha comprometido con Bruselas a recortar 12.000 millones más solo en sanidad y educación hasta 2019.
En tercer lugar la subida de impuestos (IVA, IRPF, tasas municipales y autonómicas) que suman otros 41.351 millones.
Y que también se incrementarán, como se refleja en el programa presentado por Rajoy a la UE, en 10.000 millones hasta 2017.

II.- Durante estos últimos seis años se ha impuesto un gigantesco trasvase desde las rentas salariales a las rentas del capital, es decir desde las rentas del 90% de la población hacia la oligarquía española.


(Fuente de todos los gráficos: Elaboración propia partiendo de los datos del Banco de España, del Servicio de estudios de BME, Bolsas y Mercados Españoles, y de los informes de resultados de bancos y monopolios)

Estos cuatro años han impuesto un gigantesco trasvase de las rentas salariales a las rentas del capital, es decir desde las rentas del 90% de la población hacia la oligarquía española. En este periodo la gran banca y los monopolios y multinacionales del Ibex-35 han tenido beneficios de más de 158.000 millones de euros.
Por coger un solo dato, el año pasado los beneficios de los seis grandes bancos españoles aumentaron un 8,1%, hasta sumar 11.275 millones de euros.
Hasta 300.000 pymes o 500.000 autónomos han cerrado. Grandes empresas como Fagor, Pescanova, Eroski o Campofrío han sido subastadas a precio de saldo. Y la mayoría de las cajas han sido liquidadas o vendidas por ¡¡1 €!! a los grandes bancos, tras haber sido saneadas con más de 60.000 millones de dinero público.
Una gigantesca concentración de la riqueza para que un pequeño puñado de no más de seis bancos y 30 grandes monopolios hayan obtenido en plena crisis beneficios por valor de más de 158.000 millones de euros.
La oligarquía española se ha embolsado desde 2010 a 2014 más de 22.000 millones por los beneficios de la banca, y más de 66.000 millones por las ganancias de los monopolios del Ibex-35.
El “atraco de la deuda” que todos hemos sufrido se ha convertido en un gran negocio para la oligarquía. Gracias a la subida de los intereses, comprando el dinero al 1% al BCE y negociando con deuda española a intereses del 5% o el 6%, la oligarquía ha ganado en los últimos cinco años 66.410 millones de euros.

III.- El triple trasvase desde las rentas salariales al capital y desde el 90% a la oligarquía española culmina en un oculto y gigantesco trasvase de la parte principal de la riqueza nacional a manos del gran capital extranjero.








 Pero por cada euro que se ha llevado la oligarquía española, fruto del saqueo a las rentas del 90% de la población y a las riquezas nacionales, el gran capital extranjero se ha llevado cuatro.
Esto es lo que permanece más oculto. Que sufrimos un atraco que viene del exterior.
Solo entre 2010 y 2014, el capital extranjero se ha llevado de España ganancias que superan los 400.000 millones de euros... Una cifra que casi duplica el total de recortes aplicados al 90% de la población.

IV.- En 2014 el expolio de las riquezas nacionales por parte del capital extranjero ha dado un salto cualitativo.
Ha pasado a devorar una parte de los negocios oligárquicos y su “sancta santorum”, el Ibex-35 y el sistema financiero.

Gráfico 7: Ventas de la oligarquía española al capital extranjero
(Fuentes: Elaboración propia a partir de los informes de la auditora Deloitte, del Ministerio de Economía, y de los periódicos “Expansión”, “Cinco Días” y “El Confidencial”)
Y este atraco está aumentando. El economista Santiago Niño Becerra advierte que “los inversores extranjeros puedan comprar cosas en España muy baratas”.
Las acciones del Ibex-35 en manos del capital extranjero han aumentado durante el pasado año del 41% al 43,5%. Adquiriendo el control de monopolios tan emblemáticos como FCC.
Gracias a ello, los grandes fondos norteamericanos, alemanes, franceses... se han llevado de España casi 48.000 millones.
El total de la deuda española en manos extranjeras ha aumentado hasta suponer el 53% del total, más del doble que la gran banca española. Cuando pagamos los intereses de la deuda, el capital extranjero es el que principalmente cobra.
Y las rebajas salariales -que han hundido el consumo perjudicando a pymes y autónomos- ha permitido que las plusvalías de las industrias y empresas en propiedad del capital extranjero se hayan incrementado, hasta sumar la friolera de 304.490 millones de euros entre 2010 y 2014.
Estas son las cuentas que explican lo que está sucediendo en España. Señalan a quienes se han beneficiado del saqueo al 90% de la población. Y demuestran como la Redistribución de la Riqueza, de la que se apropia una ínfima minoría, es la alternativa para salir de la crisis en beneficio de la mayoría.

V.- UN SAQUEO IMPUESTO DESDE EL EXTERIOR

En España sufrimos un saqueo impuesto desde el exterior, ejecutado a través del grado de dependencia hacia las principales potencias. La gasolina que azuza el incendio de los recortes es nuestra dependencia y subordinación respecto a Washington y Berlín.
¿Cuándo se empezó a ejecutar en España el saqueo contra el 90% de la población? A raíz de una llamada de Obama a Zapatero, a altas horas de la madrugada. Imponiendo al entonces presidente del gobierno un giro de 180 grados en su política, para que presentara sólo 48 horas después el primer paquete de recortes, valorados en 15.000 millones de euros quitados a pensionistas, funcionarios, familias y dependientes.
Fue desde Washington, a través del Premio Nobel de Economía Paul Kurgman, en las páginas de New York Times, uno de los principales portavoces de la gran burguesía norteamericana, que se lanzó una “orientación estratégica”: “los españoles deben rebajar sus salarios al menos en un 25%”. Traducido después en las sucesivas reformas laborales, primero con Zapatero y luego con Rajoy.
Han sido las agencias de calificación (Standard&Poor´s o Moodys) controladas por el gran capital norteamericano las que han impuesto las drásticas subidas de la prima de riesgo española, utilizándolas como medio de presión e intervención para imponernos nuevos paquetes de recortes.
Las presiones de Alemania impusieron que, en solo 15 días, Zapatero y Rajoy aprobaran una reforma de la Constitución que blinda el pago de la deuda a los bancos extranjeros, a costa de la pensiones, la sanidad o la educación públicas...

viernes, 27 de mayo de 2016

Solo hay dos destinos para España:


O Redistribución de la Riqueza

O un mayor empobrecimiento

Actualmente solo hay dos caminos posibles para España O avanzamos por un camino de Redistribución de la Riqueza. O, de no hacerlo, solo podemos esperar hundirnos en un empobrecimiento cada vez mayor para la inmensa mayoría de la población y para el conjunto del país.

Y no existe un “camino intermedio” entre estos dos. No es posible “suavizar” los recorte o“flexibilizar” el saqueo. No es cierto, como nos plantean algunos, que sea posible mejorar las condiciones de vida de la población sin redistribuir la riqueza.


O Redistribución de la Riqueza o un mayor empobrecimiento para la población. Son dos destinos antagónicos, dos modelos estratégicos de país totalmente excluyentes. Y avanzar en uno u otro va a decidir como vamos a vivir en los próximos 10 ó 20 años. Pero también va a determinar el futuro inmediato de nuestros salarios, de la sanidad o la educación públicas, de la democracia y las libertades...
Lo que en las elecciones del 26-J nos ofrecen algunas de las candidaturas que se presentan como la alternativa para “acabar con la austeridad impuesta por los gobiernos del PP” es un “plan de rescate ciudadano” que limite el aumento de la pobreza y la exclusión social a la que se condena a un sector de las familias españolas, un incremento de los gastos sociales de entre 60.000 y 92.000 millones sobre la base de aumentar el endeudamiento público, y una reforma fiscal dirigida a cargar con más impuestos a profesionales o pequeños y medianos empresarios.

Esto no tiene nada que ver con  Redistribuir la Riqueza. Es exactamente lo contrario.

Redistribuir la riqueza es poner los enormes recursos de los que dispone la economía española al servicio de los intereses del país y de las necesidades de las clases populares y el 90% de la población. Frente a que en la actualidad esos recursos sean utilizados y disfrutados por una minoría de bancos y monopolios, nacionales y extranjeros, para enriquecerse ellos a costa de saquear al pueblo y esquilmar al país.

O empezamos a avanzar en un camino de Redistribución de la Riqueza, transfiriendo una parte de los recursos que se han apropiado bancos, monopolios, grandes fortunas y capital extranjero hacia la satisfacción de las demandas fundamentales de la población y a impulsar un desarrollo independiente de la economía nacional. O nuestro único destino es el de sufrir un empobrecimiento todavía mayor.

El origen de todos los males, y que los discursos dominantes ocultan, es dónde está la enorme riqueza que existe en España. De ella participamos cada vez menos las clases populares, a pesar de somos los que la generamos. Y se apropian de ella, en una proporción creciente, los grandes bancos y monopolios españoles, las grandes fortunas oligárquicas, y sobre todo el gran capital extranjero.

Hay que poner fin a esta situación. No solo frenando o revirtiendo el saqueo que hemos sufrido en los últimos seis años, sino sobre todo Redistribuyendo la Riqueza, colocando esos enormes recursos de los que se ha apropiado una ínfima minoría al servicio de las necesidades del desarrollo del país y de la población.
De no hacerlo así, de no empezar a emprender ya el camino de una auténtica Redistribución de la Riqueza, el destino inevitable que nos espera es el de un mayor empobrecimiento para el 90% de la población, incrementando el abismo social.

Esto es lo que está en juego en estas elecciones. Lo realmente “decisivo”.

Partiendo de los datos y hechos de lo que ha sucedido en España desde el inicio de la crisis. Aclarándonos sobre cuáles son las razones y el origen de los recortes y el saqueo que sufrimos la inmensa mayoría. Para desde ahí poder plantear una alternativa que de verdad defienda nuestros intereses.