martes, 7 de junio de 2016

Para desarrollar la economía nacional y salir de la crisis



Acabar con las cuatro dependencias



No es posible salir de la crisis sin transformar el modelo productivo español, liberándolo de las cadenas que lo atan al capital financiero exterior



En 2008, cuando todavía los recortes y el paro no habían golpeado salvajemente al país y el presidente Zapatero negaba la crisis, ya en estas mismas páginas avisamos de que no era razonable esperar salir de la misma de manera favorable a los intereses de la población sin combatir y acabar primero con las cuatro grandes dependencias del modelo económico español. Denunciamos como el crecimiento económico del que hacía gala la oligarquía durante las últimas décadas previas a la crisis (el llamado “milagro económico español”), con expansiones de bancos y monopolios a Hispanoamérica y posteriormente a Europa había ido acompañado de una cada vez mayor dependencia al capital extranjero. Dependencia que ya señalamos que no sólo nos conduciría a sufrir de manera más severa los efectos de la crisis económica, sino que daba instrumentos a las potencias exteriores para poder imponer sus intereses por encima de los intereses de las masas populares de nuestro país. Han pasado ya 8 años desde entonces, y efectivamente todos hemos sufrido el resultado de estas cuatro dependencias a las que seguimos anclados. Sin acabar con ellas, España no puede aspirar a otra cosa que no sea mayor empobrecimiento y saqueo por parte de las potencias dominantes ¿Pero cuáles son esas dependencias? ¿Cómo han evolucionado en estos años? ¿Y es posible combatirlas?

La primera dependencia: 
La dependencia de la financiación exterior

Cualquiera que no viva ajeno a lo que pasa en España sabe que nuestro país tiene un grave problema con la deuda soberana. Pero de lo que no se hace tanta publicidad es de la magnitud de la misma, y mucho menos se habla de cómo se ha formado. Puesto que frente a la opinión generalizada de que el Estado ha gastado más de lo que tiene durante la crisis, la realidad es que han sido otros los que han vivido por “encima de sus posibilidades”.

España ya era antes de la crisis el país proporcionalmente más endeudado del mundo, con la mayor deuda per cápita y sólo superado por EEUU en términos absolutos. Hablamos no de la deuda pública (la del Estado español), sino de la deuda privada, que han contraído los principales bancos y monopolios españoles para poder financiar su crecimiento durante las últimas tres décadas previas a la crisis. En concreto, ese dinero prestado ha sido utilizado por la oligarquía española en dos frentes: la construcción, un negocio de escasa productividad que aporta poco valor añadido y que fue la primera en sumirse en la crisis; y la financiación exterior, comprando bancos y monopolios extranjeros para poder presentarse ante el mundo como gigantes de alcance global.

"Nuestra economía tiene rasgos semi-coloniales: producimos no aquello que necesitamos, sino lo que exigen las distintas potencias"


Pero esta fortaleza mostrada ante el mundo se apoya en los pies de barro de una deuda hipertrofiada. Sólo en el periodo entre 2001 y 2008, la deuda externa española pasó de 619.608 euros a 1,62 billones ¡Un billón de euros en siete años! Y que se corresponde con el periodo en que un reducido número de bancos y monopolios españoles dio un salto en la exportación de capital, endeudándose principalmente con bancos alemanes y secundariamente franceses. Un salto sobre la base de un endeudamiento atroz.

Endeudamiento producido por unos pocos pero cuya factura tenemos que pagar todos. Tanto los gobiernos de Zapatero como Rajoy han trabajado para transformar en deuda pública gran parte de la deuda privada que estos monopolios han contraído. Rescates bancarios, titularización como deuda pública del susodicho déficit de las eléctricas, rescate a las autopistas de peaje… Gracias en gran parte a esto, la deuda pública pasó a representar el 36’3% en 2007 a llegar al 101’31% en marzo de este año. Una deuda que, a pesar de todos los recortes, no para de aumentar. Desde el 2007 hasta el final de 2015, la deuda externa (suma de la deuda privada y la pública) ha aumentado en 278.000 millones de euros, hasta llegar a los 978.000 millones.

Para que nos hagamos una idea, esto hace que cada ciudadano español, aparte de sus deudas particulares, le deba 19.285 euros al capital extranjero. También hace que la oligarquía se vea obligada a vender, o incluso malvender en ocasiones, parte de sus activos financieros para poder hacer frente a los pagos a los vencimientos de su deuda. En estos últimos años, las acciones del Ibex-35 en manos foráneas han subido del 41% al 43´5%. Telefónica se ha visto obligada a vender O2 al Reino Unido, FCC ha caído en manos extranjeras y Abengoa está en proceso de liquidación.

Este modelo de financiación mediante el endeudamiento que ha llevado, y sigue llevando, la oligarquía es precisamente la mayor herramienta de intervención, saqueo y control de la economía española, y el principal lastre para su desarrollo. No es sólo lo que llevan cobrando en intereses de la deuda (62.532 millones sólo en intereses de la deuda pública entre 2010 y 2014) sino que gracias a la deuda son capaces de adquirir crecientes volúmenes de fuentes de riqueza nacional a precio de saldo. Por no mencionar los múltiples mecanismo de extorsión y chantaje mediante las agencias de calificación con los que presionar al gobierno e imponer sus intereses.

Sin acabar con el dogal de la deuda externa con la que nos saquean y dominan, es imposible llevar a cabo una política verdadera a favor de los intereses nacionales. Sin embargo, ésta no es la única dependencia…

La segunda dependencia: 
La dependencia de unos pocos mercados

España es actualmente la catorceava economía del planeta, según su PIB. Sin embargo, el 65% de sus exportaciones se dirigen a la Unión Europea y el 50% va dirigida a sólo cinco países: Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Portugal. Algo completamente paradójico, puesto que por un lado somos una de las principales economías de la zona euro pero por otro lado nuestras relaciones comerciales son propias de economías semicoloniales. Economías en donde lo que se produce no conoce más destino que la metrópoli de turno, en este caso, una multi-metrópoli. Y que conduce a una relación de dependencia en donde producimos aquello que la metrópoli quiere, limitando y condicionando por completo nuestra producción.

El caso más ejemplarizante de esta dependencia se encuentra en el caso del automóvil, cuya producción en España representa el 10% del PIB, siendo el segundo productor en Europa y el octavo en todo el mundo. Sin embargo, tras la venta de SEAT, Pegaso y Ebro actualmente todo el capital está en manos de monopolios extranjeros, que producen según sus intereses exclusivos y se quedan con todos los beneficios. Por ello mismo, el 82% de los coches que producimos, se venden a sólo cuatro países: Francia, Italia, Reino Unido y Alemania. Exportamos el 80% de los coches que producimos, pero los coches que exportamos son de gama baja, mientras que los que importamos son de gama alta o media-alta, generando otra gran paradoja y es que a pesar de nuestro volumen de exportaciones, la balanza comercial sale negativa de 70.000 millones de las antiguas pesetas. Si a eso se le suma que los elementos más valiosos de la producción (investigación e innovación, desarrollo tecnológico, diseño, etc) se lo quedan los países de origen dueños del capital automovilístico en España, se puede comprender el alcance del mercado cautivo en el que el país está encerrado.

Sólo desde este punto puede comprenderse realmente el valor de las distintas reformas laborales impuestas por el FMI y la UE, y llevadas a cabo por Zapatero y Rajoy. A los monopolios extranjeros no les causa problemas el que los trabajadores se arruinen, ya que sus mercancías que producen aquí se venden fuera, y con salarios más bajos obtienen mayores plusvalías. En cambio, para la economía española esto es fatal, pues sumado al empobrecimiento de los trabajadores se da el hundimiento de todo el mercado interno.

No es cierto que le debamos nada a Europa por su adhesión a la Comunidad Económica Europea. Un vistazo a datos oficiales revelan que por cada euro que la UE ha invertido en España en Fondos Estructurales y de Cohesión y otras ayudas “solidarias” para su “modernización”, las empresas franco-alemanas han ganado 4’5 euros. Puesto que esa ayuda ha ido acompañada de un desmantelamiento impuesto de la industria española (cierre de astilleros, minería, siderurgia,…) y una mayor penetración del capital extranjero que controlan ellos. Poseen más del 50% de cuota de mercado en fabricación de coches, distribución comercial en grandes superficies, material ferroviario e industria químico-farmacéutica. Posen también el 30% de la cuota de mercado de material eléctrico y electrónico, cosmética y fabricación de equipos mecánicos. Y un 20% de cuota de mercado en siderurgia y otros. Sólo Alemania ha ganado en su relación comercial con España 21.000 millones de euros más que los 90.000 millones que se han recibido en Fondos de Estabilidad y Cohesión.

Si no diversificamos nuestros mercados, aprovechando nuestros múltiples lazos históricos, políticos y culturales, especialmente con Hispanoamérica, pero también con otras áreas como China o los países árabes para abrir nuevos mercados, estaremos condenados a seguir cautivos en este pequeño cerco donde sólo producimos aquello que les interesa a Alemania y el mercado europeo, una relación desigual donde ellos siempre ganan y nosotros siempre salimos perdiendo.

La tercera dependencia: 
La dependencia energética

El tercer gran lastre de la economía española es su dependencia de la energía. El 72’9% de la energía que se consume en España proviene del exterior, principalmente petróleo y gas, aunque también le compramos energía nuclear a los monopolios franceses. Energía que nos resulta además tremendamente cara. El balance comercial de productos energéticos en España tuvo un saldo negativo de 38.071 millones de euros en 2015. Pero no es sólo lo mucho que nos cuesta. Es de sentido común que la energía no sólo es vital en nuestro día a día sino que es la sangre por la cual funciona cualquier industria y que sea independiente y propia es fundamental para el desarrollo de una industria propia, fuerte y competitiva en el mundo. Por eso mismo, cuando CAMPSA fue creada en 1927 tras expropiarse la Standard Oil y la Shell, se dijo de ella que era “más importante para España que el Peñón de Gibraltar”.

Sin embargo, actualmente no sólo dependemos nuestro suministro energético de lo que producen otros, sino que en vez de aprovechar las múltiples potencialidades para generar nuestra propia energía, se trabaja continuamente para boicotear cualquier posibilidad de ello. Al entregarse Endesa al capital extranjero, permitir que más del 50% del capital de Repsol sea foráneo o sacrificar el monopolio de Abengoa lo único que se logra es entregar algo tan necesario para un país como es la energía a quienes sólo les interesa hacer negocio y someternos a sus intereses.

España tiene grandes potencialidades para poder desarrollar la industria de energías renovables (que ya producen el 15% de la energía que consumimos) y poder volverse más autosuficiente. Pero en vez de aprovechar esta oportunidad, el gobierno de Rajoy ha trabajado con leyes tan estrambóticas como el “impuesto al Sol” para frenar toda posibilidad de avance. Se puede lograr la independencia energética, sólo es necesario voluntad política y un proyecto propio de desarrollo para llevarlo adelante.


"Nuestra economía tiene capacidad de generar riqueza más que de sobra, pero sólo si se libera de estas cuatro dependencias que la castran"

La cuarta dependencia: 
La dependencia de cuotas y límite de producción

Como se ha mencionado antes, la entrada al Mercado Común europeo supuso a su vez la reconversión y desindustrialización del tejido industrial español, donde sectores enteros como la minería o la siderurgia se han quedado prácticamente en los huesos. De tal forma que si en 1975 la industria formaba parte del 36% del PIB, ahora es sólo el 15’4%. Pero al mismo tiempo, supuso una serie de límites e imposiciones en la producción en sectores como la ganadería, pesca y agricultura, además de la destrucción de explotaciones y la planificación para que la producción foránea ocupe una mayor cuota del mercado interno alimenticio español. Una serie delimitaciones que hacen que produzcamos por debajo de nuestras necesidades de consumo y que nos obliga a importar de los monopolios extranjeros el resto que necesitamos para nuestra subsistencia.

Nuevamente, no producimos según el interés de la población, sino de los intereses de los monopolios extranjeros, muy por debajo de nuestras potencialidades, debido aquí también a nuestro escaso peso en la UE y a la falta de consenso nacional en un asunto de tan vital importancia para todos nosotros.

Lo que está realmente en juego
Nuestros enemigos tienen un proyecto de saqueo de las ingentes riquezas de nuestro país. Para ello, no sólo necesitan intervenir políticamente y degradarnos como país, sino también imponernos un modelo económico muy por debajo de lo que realmente podemos producir. Un modelo económico asentado primariamente en el sector servicios, con el turismo como pilar fundamental pero que no tenga una industria puntera ni pueda competir a su altura, condenando a España a ser la “Florida de Europa”.

Frente a ello, España concentra toda una gran fuente de riquezas con las que poder crear una industria competitiva que cree riqueza y empleo y que salga de la crisis en beneficio de la inmensa mayoría de la población. Pero es ya evidente que no sólo hace falta un proyecto político y económico de calado que lleve a cabo las transformaciones necesarias que la industria y el mercado español necesitan para ello, sino también la voluntad política para romper con las cuatro dependencias que lastran nuestro desarrollo y nos convierten en el furgón de cola de las potencias europeas y americana, obligándonos a tragar con su arbitrio y sus proyectos por encima de lo que necesita nuestra sociedad.

Estas cuatro dependencias son el instrumento económico mediante el cual el hegemonismo y las potencias europeas han logrado imponer nuestros intereses y gracias a las cuales esta crisis se está saldando en su beneficio y nuestro empobrecimiento colectivo. Por ello mismo, no es posible acabar con la crisis si no se toma conciencia y se trabaja activamente para lograr liberarnos de estas cuatro cadenas con las que tienen a nuestra economía maniatada e inmovilizada por completo con un proyecto propio de economía nacional al servicio de la población.

sábado, 28 de mayo de 2016

La radiografía del saqueo




Las 
cuentas 
del 
triple 
trasvase





Nadie puede negar que en los últimos seis años hemos sufrido un acelerado empobrecimiento y un aumento de la desigualdad. ¿Pero por qué ha sucedido? ¿Quiénes son los responsables? ¿Quién se ha beneficiado de ello?


Han centrado nuestra atención en los sonados escándalos de corrupción, en los “papeles de Panamá”, señalando a los “políticos corruptos” o a “los excesos de la casta”, y acusando al “neoliberalismo” o a “los excesos del capitalismo salvaje”.

Y cuanto más se dirigía hacia allí nuestra mirada, más se ocultaba la magnitud y los responsables del auténtico atraco sobre la población y el país.
            NO ES CRISIS, ES SAQUEO. Nos han impuesto un triple trasvase de rentas y salarios:

·                    De los salarios a las rentas de capital,
·                    de las rentas de capital al gran capital financiero,
·                    y del capital nacional al gran capital extranjero.

ES UN SAQUEO AL 90% DE LA POBLACIÓN Y A LAS RIQUEZAS NACIONALES CUYO PRINCIPAL BENEFICIARIO ES EL GRAN CAPITAL EXTRANJERO.

                        La dimensión de este saqueo, y sobre todo sus principales responsables, permanece oculto. Entre 2010 y 2014, al 90% de la población española se nos han impuesto rebajas salariales, recortes sociales y subidas de impuestos por valor de 242.000 millones de euros. Es como si a cada uno nos hubieran quitado desde 2010 un total de 5.212 euros. En ese mismo período de tiempo, sin embargo, los beneficios de la banca nacional y extranjera, de monopolios y multinacionales, aumentaron hasta sumar más de medio billón de euros.







Claro que la oligarquía española se beneficia del saqueo al 90%. Sus ganancias en los últimos cuatro años suman 158.291 millones de euros.
Pero por cada euro que gana la oligarquía española, el gran capital extranjero se lleva casi tres. Esto es lo que permanece oculto. Que el saqueo viene del exterior. Por eso el FMI o la Merkel nos han impuesto recortes y reformas laborales, y todavía quieren más.

I.- El centro del proyecto hegemonista es el saqueo contra el 90% y la apropiación de las riquezas nacionales. Imponiendo un triple trasvase de riqueza que descansa sobre un gigantesco atraco a las rentas salariales.




(Fuentes: Elaboración propia a partir de datos del Banco de España, Instituto Nacional de Estadística, Ministerio de Hacienda, Consejo Económico y Social, diarios “Expansión”, “El mundo”, “El País”, “El confidencial”)

En la base de todo está el saqueo a las rentas del 90% de la población.
En primer lugar el atraco a los salarios, ejecutado a través del aumento del paro, las reformas laborales o la “devaluación salarial”.
Si a pesar de la crisis, se hubiera mantenido el mismo peso de las rentas salariales frente a las del capital que en 2010 en el reparto del PIB, los trabajadores habríamos cobrado en nuestras nóminas 137.273 millones más. O lo que es lo mismo, cada trabajador hemos dejado de cobrar 8.300 euros.
Y todavía quieren más. El Observatorio del BBVA exige una nueva rebaja general del 7% de los sueldos reales, lo que supondría un nuevo trasvase de riqueza desde los salarios al capital de la oligarquía y el capital extranjero por valor de 80.000 millones.
En segundo lugar los recortes sociales, en sanidad, educación, copagos, dependencia, I+D+i, ejecutados por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, que suman 64.800 millones.
Y que todavía no han concluido. El gobierno de Rajoy se ha comprometido con Bruselas a recortar 12.000 millones más solo en sanidad y educación hasta 2019.
En tercer lugar la subida de impuestos (IVA, IRPF, tasas municipales y autonómicas) que suman otros 41.351 millones.
Y que también se incrementarán, como se refleja en el programa presentado por Rajoy a la UE, en 10.000 millones hasta 2017.

II.- Durante estos últimos seis años se ha impuesto un gigantesco trasvase desde las rentas salariales a las rentas del capital, es decir desde las rentas del 90% de la población hacia la oligarquía española.


(Fuente de todos los gráficos: Elaboración propia partiendo de los datos del Banco de España, del Servicio de estudios de BME, Bolsas y Mercados Españoles, y de los informes de resultados de bancos y monopolios)

Estos cuatro años han impuesto un gigantesco trasvase de las rentas salariales a las rentas del capital, es decir desde las rentas del 90% de la población hacia la oligarquía española. En este periodo la gran banca y los monopolios y multinacionales del Ibex-35 han tenido beneficios de más de 158.000 millones de euros.
Por coger un solo dato, el año pasado los beneficios de los seis grandes bancos españoles aumentaron un 8,1%, hasta sumar 11.275 millones de euros.
Hasta 300.000 pymes o 500.000 autónomos han cerrado. Grandes empresas como Fagor, Pescanova, Eroski o Campofrío han sido subastadas a precio de saldo. Y la mayoría de las cajas han sido liquidadas o vendidas por ¡¡1 €!! a los grandes bancos, tras haber sido saneadas con más de 60.000 millones de dinero público.
Una gigantesca concentración de la riqueza para que un pequeño puñado de no más de seis bancos y 30 grandes monopolios hayan obtenido en plena crisis beneficios por valor de más de 158.000 millones de euros.
La oligarquía española se ha embolsado desde 2010 a 2014 más de 22.000 millones por los beneficios de la banca, y más de 66.000 millones por las ganancias de los monopolios del Ibex-35.
El “atraco de la deuda” que todos hemos sufrido se ha convertido en un gran negocio para la oligarquía. Gracias a la subida de los intereses, comprando el dinero al 1% al BCE y negociando con deuda española a intereses del 5% o el 6%, la oligarquía ha ganado en los últimos cinco años 66.410 millones de euros.

III.- El triple trasvase desde las rentas salariales al capital y desde el 90% a la oligarquía española culmina en un oculto y gigantesco trasvase de la parte principal de la riqueza nacional a manos del gran capital extranjero.








 Pero por cada euro que se ha llevado la oligarquía española, fruto del saqueo a las rentas del 90% de la población y a las riquezas nacionales, el gran capital extranjero se ha llevado cuatro.
Esto es lo que permanece más oculto. Que sufrimos un atraco que viene del exterior.
Solo entre 2010 y 2014, el capital extranjero se ha llevado de España ganancias que superan los 400.000 millones de euros... Una cifra que casi duplica el total de recortes aplicados al 90% de la población.

IV.- En 2014 el expolio de las riquezas nacionales por parte del capital extranjero ha dado un salto cualitativo.
Ha pasado a devorar una parte de los negocios oligárquicos y su “sancta santorum”, el Ibex-35 y el sistema financiero.

Gráfico 7: Ventas de la oligarquía española al capital extranjero
(Fuentes: Elaboración propia a partir de los informes de la auditora Deloitte, del Ministerio de Economía, y de los periódicos “Expansión”, “Cinco Días” y “El Confidencial”)
Y este atraco está aumentando. El economista Santiago Niño Becerra advierte que “los inversores extranjeros puedan comprar cosas en España muy baratas”.
Las acciones del Ibex-35 en manos del capital extranjero han aumentado durante el pasado año del 41% al 43,5%. Adquiriendo el control de monopolios tan emblemáticos como FCC.
Gracias a ello, los grandes fondos norteamericanos, alemanes, franceses... se han llevado de España casi 48.000 millones.
El total de la deuda española en manos extranjeras ha aumentado hasta suponer el 53% del total, más del doble que la gran banca española. Cuando pagamos los intereses de la deuda, el capital extranjero es el que principalmente cobra.
Y las rebajas salariales -que han hundido el consumo perjudicando a pymes y autónomos- ha permitido que las plusvalías de las industrias y empresas en propiedad del capital extranjero se hayan incrementado, hasta sumar la friolera de 304.490 millones de euros entre 2010 y 2014.
Estas son las cuentas que explican lo que está sucediendo en España. Señalan a quienes se han beneficiado del saqueo al 90% de la población. Y demuestran como la Redistribución de la Riqueza, de la que se apropia una ínfima minoría, es la alternativa para salir de la crisis en beneficio de la mayoría.

V.- UN SAQUEO IMPUESTO DESDE EL EXTERIOR

En España sufrimos un saqueo impuesto desde el exterior, ejecutado a través del grado de dependencia hacia las principales potencias. La gasolina que azuza el incendio de los recortes es nuestra dependencia y subordinación respecto a Washington y Berlín.
¿Cuándo se empezó a ejecutar en España el saqueo contra el 90% de la población? A raíz de una llamada de Obama a Zapatero, a altas horas de la madrugada. Imponiendo al entonces presidente del gobierno un giro de 180 grados en su política, para que presentara sólo 48 horas después el primer paquete de recortes, valorados en 15.000 millones de euros quitados a pensionistas, funcionarios, familias y dependientes.
Fue desde Washington, a través del Premio Nobel de Economía Paul Kurgman, en las páginas de New York Times, uno de los principales portavoces de la gran burguesía norteamericana, que se lanzó una “orientación estratégica”: “los españoles deben rebajar sus salarios al menos en un 25%”. Traducido después en las sucesivas reformas laborales, primero con Zapatero y luego con Rajoy.
Han sido las agencias de calificación (Standard&Poor´s o Moodys) controladas por el gran capital norteamericano las que han impuesto las drásticas subidas de la prima de riesgo española, utilizándolas como medio de presión e intervención para imponernos nuevos paquetes de recortes.
Las presiones de Alemania impusieron que, en solo 15 días, Zapatero y Rajoy aprobaran una reforma de la Constitución que blinda el pago de la deuda a los bancos extranjeros, a costa de la pensiones, la sanidad o la educación públicas...

viernes, 27 de mayo de 2016

Solo hay dos destinos para España:


O Redistribución de la Riqueza

O un mayor empobrecimiento

Actualmente solo hay dos caminos posibles para España O avanzamos por un camino de Redistribución de la Riqueza. O, de no hacerlo, solo podemos esperar hundirnos en un empobrecimiento cada vez mayor para la inmensa mayoría de la población y para el conjunto del país.

Y no existe un “camino intermedio” entre estos dos. No es posible “suavizar” los recorte o“flexibilizar” el saqueo. No es cierto, como nos plantean algunos, que sea posible mejorar las condiciones de vida de la población sin redistribuir la riqueza.


O Redistribución de la Riqueza o un mayor empobrecimiento para la población. Son dos destinos antagónicos, dos modelos estratégicos de país totalmente excluyentes. Y avanzar en uno u otro va a decidir como vamos a vivir en los próximos 10 ó 20 años. Pero también va a determinar el futuro inmediato de nuestros salarios, de la sanidad o la educación públicas, de la democracia y las libertades...
Lo que en las elecciones del 26-J nos ofrecen algunas de las candidaturas que se presentan como la alternativa para “acabar con la austeridad impuesta por los gobiernos del PP” es un “plan de rescate ciudadano” que limite el aumento de la pobreza y la exclusión social a la que se condena a un sector de las familias españolas, un incremento de los gastos sociales de entre 60.000 y 92.000 millones sobre la base de aumentar el endeudamiento público, y una reforma fiscal dirigida a cargar con más impuestos a profesionales o pequeños y medianos empresarios.

Esto no tiene nada que ver con  Redistribuir la Riqueza. Es exactamente lo contrario.

Redistribuir la riqueza es poner los enormes recursos de los que dispone la economía española al servicio de los intereses del país y de las necesidades de las clases populares y el 90% de la población. Frente a que en la actualidad esos recursos sean utilizados y disfrutados por una minoría de bancos y monopolios, nacionales y extranjeros, para enriquecerse ellos a costa de saquear al pueblo y esquilmar al país.

O empezamos a avanzar en un camino de Redistribución de la Riqueza, transfiriendo una parte de los recursos que se han apropiado bancos, monopolios, grandes fortunas y capital extranjero hacia la satisfacción de las demandas fundamentales de la población y a impulsar un desarrollo independiente de la economía nacional. O nuestro único destino es el de sufrir un empobrecimiento todavía mayor.

El origen de todos los males, y que los discursos dominantes ocultan, es dónde está la enorme riqueza que existe en España. De ella participamos cada vez menos las clases populares, a pesar de somos los que la generamos. Y se apropian de ella, en una proporción creciente, los grandes bancos y monopolios españoles, las grandes fortunas oligárquicas, y sobre todo el gran capital extranjero.

Hay que poner fin a esta situación. No solo frenando o revirtiendo el saqueo que hemos sufrido en los últimos seis años, sino sobre todo Redistribuyendo la Riqueza, colocando esos enormes recursos de los que se ha apropiado una ínfima minoría al servicio de las necesidades del desarrollo del país y de la población.
De no hacerlo así, de no empezar a emprender ya el camino de una auténtica Redistribución de la Riqueza, el destino inevitable que nos espera es el de un mayor empobrecimiento para el 90% de la población, incrementando el abismo social.

Esto es lo que está en juego en estas elecciones. Lo realmente “decisivo”.

Partiendo de los datos y hechos de lo que ha sucedido en España desde el inicio de la crisis. Aclarándonos sobre cuáles son las razones y el origen de los recortes y el saqueo que sufrimos la inmensa mayoría. Para desde ahí poder plantear una alternativa que de verdad defienda nuestros intereses.

lunes, 18 de abril de 2016

3ª escuela zonal 2016 "filosofía marxista"



En 1992 Bill Clinton dio un vuelco a la campaña presidencial en EEUU repitiendo a su rival George Bush un lema: “es la economía, estúpido”.

Salvando todas las enormes distancias, esta misma frase podría habérsela dirigido Marx a los ideólogos y filósofos de su época. En “La ideología alemana”, Marx y Engels exponen por primera vez la concepción materialista de la historia, afirmando que “la primera premisa de toda existencia humana y también, por tanto, de toda historia, es que los hombres se hallen, para «hacer historia», en condiciones de poder vivir. Ahora bien, para vivir hacen falta ante todo comida, bebida, vivienda, ropa y algunas cosas más. El primer hecho histórico es, por consiguiente, la producción de los medios indispensables para la satisfacción de estas necesidades, es decir la producción de la vida material misma.”
Para la filosofía del Materialismo Dialéctico, el “primer hecho histórico” es la producción de los bienes materiales, y las relaciones que los hombres contraen entre sí en ella. Sobre esta base se levanta todo el edificio social. Es pues la economía, la infraestructura económica, previa a cualquier formulación religiosa, política o ideológica, la que ocupa un papel determinante en la formación social.
Marx rompe con todas las filosofías idealistas anteriores, que bien bajo formas religiosas, bien entronizando la Razón como nuevo Dios, habían ocultado los intereses materiales que defendían y su papel al servicio de justificar y ocultar la explotación económica.
Desde que estalló la crisis hemos comprobado cómo la fuente de las fabulosas ganancias de los grandes capitales es la explotación de la fuerza de trabajo, y el saqueo creciente del 90%. Desde Washington exigieron que “los españoles se rebajen sus salarios al menos en un 25%”, impusieron una reforma laboral tras otra, una draconiana ley hipotecaria, el “tanto tienes, tanto vives” acelerado por los recortes en sanidad, educación, pensiones... Hasta hoy, donde la UE exige nuevos recortes por valor de 10.000 millones de euros.
¿Acaso no es sobradamente evidente, que es la economía la que determina nuestras vidas?
Pero esto, que es observable a simple vista, se nos oculta por sistema. No sólo por los ideólogos neoliberales, que defienden abiertamente el capitalismo e intentan convencernos de sus bondades. Sino también por parte de los filósofos “post marxistas” que son fuente de inspiración y sustento teórico de buena parte de las ideas dominantes en la izquierda.

Estos filósofos “post marxistas” afirman que las ideas políticas no están determinadas por la base económica, sino que poseen “autonomía”. Que es “determinista” y “dogmático” afirmar, como hace el marxismo, que la infraestructura determina la superestructura, afirmando por el contrario que “es la conciencia la que construye lo que es”.
Mientras el Marxismo llama a acabar “con la nueva esclavitud que supone el trabajo asalariado”, los teóricos “post marxistas”, partiendo de un idealismo exacerbado, nos dicen que “ya no es posible plantearse objetivos como el de acabar con la explotación del hombre por el hombre”, y nos ofrecen como único horizonte “la radicalización democrática” del capitalismo.
Este es el abismo que se abre entre la filosofía del Materialismo Dialéctico, y la que nos ofrecen las filosofías “post marxistas”.
Marx, Lenin o Mao combatieron a los filósofos de su época para poder hacer avanzar la revolución. Hoy, hemos de estudiar en qué concepciones y tesis se basa la ofensiva “post marxista” que pretende imponernos la renuncia a los objetivos revolucionarios de acabar con la explotación y “cambiar el mundo de base”.


Vamos a empezar la Escuela estudiando qué es la filosofía, cuál es su papel práctico y cómo se relaciona la filosofía con la ideología y la ciencia. Para desde aquí poder abordar el tema central de la Escuela: cuál es la concepción general del mundo del Materialismo Dialéctico, contraponiéndola a las posiciones que hoy nos ofrece como alternativa el “post marxismo”.

miércoles, 6 de abril de 2016

Un oportuno escándalo mundial



Los papeles de Panamá

Las sociedades “offshore” en paraísos fiscales se usan para ocultar patrimonio, dinero procedente de actividades ilícitas o para ocultar dinero a las autoridades fiscales del país de origen


Escribimos este artículo apenas 24 horas después de que se haya destapado el escándalo de “los papeles de Panamá” y a punto de entrar en la rotativa. Será una primera mirada ya que aún tenemos un conocimiento inicial de los datos, escaso y fragmentario para poder hacer una valoración y un análisis completo de lo que significan y las consecuencias que puedan tener.

La investigación, filtrada por un informante anónimo al periódico alemán Süddeustche Zeitung y liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, está basada en los datos filtrados de una sola firma, la panameña Mossack Fonseca, considerada una de las 5 mayores firmas especializadas en el registro de sociedades “offshore” (opacas) en paraísos fiscales.

 ¿Qué son las sociedades “offshore”? La primera característica de las sociedades “offshore”, o sociedades opacas, es que están constituidas y registradas en un país diferente del que operan.

La segunda, que normalmente no desarrollan actividad en el país donde se crean. Se utilizan para operar en Estados inestables o donde hay menos garantías jurídicas para la actividad mercantil. Así es conocido que grandes empresas españolas tienen filiales “offshore” para operar en otros países.

"Es llamativo que no haya ni una sola referencia a nadie vinculado con las grandes corporaciones norteamericanas financieras, tecnológicas o industriales ni con su clase política"

La tercera, su constitución por sí misma no es ilegal. Y son relativamente asequibles y fáciles de constituir. Sobre todo en los paraísos fiscales, como Panamá, donde “es muy difícil abrir una cuenta en un banco”, porque comprueban todos los datos, “pero muy fácil constituir una sociedad”.

Pero hay otras razones para usar este tipo de sociedades con otros fines, que traspasan los límites legales y se convierten en delictivas. Cuando se usan para ocultar patrimonio, dinero procedente de actividades ilícitas o para ocultar dinero a las autoridades fiscales del país de origen donde se realiza la actividad. Y precisamente estas son las prácticas más habituales de estas sociedades opacas, que se pueden registrar con apenas 200 euros en cualquier paraíso fiscal.

En su “modus operandi” ilegal la sociedad “offshore” actúa como una sociedad pantalla ocultando a los verdaderos titulares y colocando al frente de ellas a testaferros y falsos empleados. Incluso varias de esas sociedades pueden crear un entramado para borrar el rastro del dinero traspasándolo de unas a otras.

Los primeros datos de los papeles secretos filtrados de Panamá parecen indicar que, no en todos los casos, sí son las actividades ilegales las más habituales. También que no es precisamente sólo en Panamá donde están constituidas, la mayoría están registradas en el paraíso de las Islas Vírgenes Británicas, territorio de ultramar del Reino Unido.

Este escándalo está poniendo nombres y caras a posibles delincuentes fiscales. ¿Pero por qué las grandes potencias mantienen los paraísos fiscales? Cualquier ciudadano no puede disfrutar de las ventajas de un paraíso fiscal, su acceso está reservado a individuos con un elevado nivel de rentas y patrimonio, y sobre todo porque está al servicio del capital financiero, para hacer en esos paraísos lo que no pueden hacer legalmente en sus países de origen.

Los buscadores de oro

Igual que los buscadores de oro que hemos visto tantas veces en el cine del Oeste, que se tenían que afanar en batear toneladas de arena para encontrar las pepitas de oro y distinguirlas de las piritas de latón.

También es necesario buscar entre este río de información de los papeles filtrados de Panamá dónde están las “pepitas” y distinguirlas del brillo de la pirita, dónde está la información valiosa que nos puede dar luz sobre lo que este escándalo de dimensiones globales significa y si encierra otras lecturas que se nos escapan en los primeros momentos.

En el río de la información que nos llega con la primera entrega hay empresarios, deportistas o cineastas, junto a mandatarios de todo el mundo, primeros ministros y miembros de casas reales. En muchas portadas brillan los deportistas más mediáticos como Messi o los cineastas más conocidos como Almodóvar.

Sin embargo hay “pepitas” que tienen un brillo especial.

El presidente ruso Vladimir Putin es seguramente en que más espacio ocupa en los grandes medios escritos y digitales. No aparece directamente implicado en ninguna sociedad, sino vinculado a amigos personales (como el director de orquesta Sergei Roldugin) y familiares que se supone actuarían como testaferros suyos en las sociedades.

Lo mismo ocurre con el presidente chino Xi Jinping, vinculado a través de su cuñado y otras cuatro personalidades chinas.

Venezuela aparece en 241.000 documentos de la filtración de Panamá, Velásquez Figueroa, colaborador de Hugo Chávez, es uno de los implicados.

Las filtraciones llegan a Europa donde aparece implicado en la trama de las sociedades opacas el primer ministro Islandés, Sigmundur David Gunnlaugsson, que habría utilizado una empresa “offshore” para ocultar millones de dólares durante la crisis financiera; la infanta Pilar de Borbón, hermana del rey emérito Juan Carlos I; incluso al mismo corazón de Europa, donde aparece el primer ministro británico David Cameron.

Todos ellos en medio de una lista de hasta 140 políticos de 50 países, entre ellos 12 jefes de Estado y de Gobierno. También tienen un brillo especial las ausencias. ¿No es cuanto menos llamativo que entre tantos documentos no haya ni una sola referencia, por lo menos en esta primera entrega, a nadie vinculado con las grandes corporaciones norteamericanas financieras, tecnológicas o industriales ni con su clase política?

¿Es casualidad que los papeles de Panamá se centren en atacar a líderes mundiales opuestos o molestos para los intereses norteamericanos, o de los países emergentes como Brasil o a Venezuela?

Preguntas que no despejan las sospechas de que no haya intenciones ocultas y se haya orquestado un ataque mediático con objetivos políticos.

A partir de ahora habrá que seguir las nuevas entregas, profundizar en el río de las filtraciones y el tratamiento de los medios Y responderse nuevas preguntas: ¿Quiénes son los filtradores y quienes seleccionan la información, cuándo se filtra y por qué?

Es la primera entrega, y el escándalo y sus derivadas no ha hecho más que empezar.

Un escándalo sin precedentes Estamos ante un escándalo sin precedentes, no sólo de proporciones gigantescas sino globales: más de once millones y medio de documentos, registros, contratos, memorandos, correos electrónicos, que cubren 40 años de una intensa actividad en paraísos fiscales, desde la década de los 1970 hasta final de 2015, con implicaciones en todo el planeta y especialmente con implicaciones de Jefes de Estado y gobierno y políticos de los países de zonas especialmente sensibles del planeta.

Ha sido necesario un año y el trabajo 370 periodistas de 78 países, utilizando 25 idiomas, para analizar la información sobre más de 200.000 sociedades “offshore” vinculadas con individuos de más de 200 naciones. Y la investigación está aún lejos de terminar, según los medios, como El Confidencial y La Sexta, que han publicado la exclusiva en España.

Quien es Mossack Fonseca y que origenes tiene.

Hoy en día, Mossack Fonseca es considerado uno de las cinco mayores firmas “mayoristas” del mundo de secretos offshore. Cuenta con más de más de 500 empleados y colaboradores en más de 40 oficinas en todo el mundo, incluyendo tres en Suiza y ocho en China, y en 2013 tuvo una facturación de más de 42 millones de dólares.

De hecho, los sucios dedos de Mossack Fonseca se pueden encontrar en el comercio de diamantes de África, en el mercado internacional del arte y en otros negocios que prosperan en secreto. Un análisis del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) de los archivos filtrados encontró que más de 500 bancos, sus filiales y sucursales han trabajado con Mossack Fonseca desde la década de 1970, para ayudar a los clientes a gestionar las empresas offshore. UBS creó más de 1.100 empresas offshore a través de Mossack Fonseca. HSBC y sus afiliados crearon más de 2.300.

“La familia de Jurgen Mossack llegó a Panamá en la década de 1960. Durante la Segunda Guerra Mundial, su padre había servido en las Waffen-SS nazis, de acuerdo con los archivos de inteligencia del Ejército de EE.UU. obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). Una vez en Panamá, el viejo Mossack se ofreció a la CIA para espiar a los comunistas en Cuba”

miércoles, 30 de marzo de 2016

3ª Escuela de Marxismo: La filosofía del marxismo



 ¡Es la economía, estúpido!

Marx rompe con todas las filosofías idealistas anteriores, que bien bajo formas religiosas, bien entronizando la Razón como nuevo Dios, habían ocultado los intereses materiales que defendían y su papel al servicio de justificar la explotación económica. 


En las presidenciales norteamericanas de 1.992 George Bush parecía imbatible gracias a sus éxitos en política exterior, con el aval de la victoria en la Guerra Fría ante la URSS. Pero Bill Clinton dio un vuelco a la situación, colocando en primer plano los problemas “domésticos” y repitiendo machaconamente un lema: “es la economía, estúpido”. ¿Por qué empezamos una escuela de marxismo sobre filosofía hablando de unas elecciones presidenciales norteamericanas? Porque, salvando todas las enormes distancias, el lema de la campaña de Clinton (“es la economía, estúpido”) podría habérsela dirigido Marx a los ideólogos y filósofos de su época. Y nos permite comprender la concepción materialista y revolucionaria que el marxismo nos proporciona, frente a los idealismos de ayer... y de hoy.

La concepción materialista de la historia La principal conquista del marxismo es haber extendido el materialismo al estudio de las sociedades humanas.

Así nace el marxismo. En “La ideología alemana”, Marx y Engels exponen por primera vez la concepción materialista de la historia, afirmando tajantemente que “la primera premisa de toda existencia humana y también, por tanto, de toda historia, es que los hombres se hallen, para «hacer historia», en condiciones de poder vivir. Ahora bien, para vivir hacen falta ante todo comida, bebida, vivienda, ropa y algunas cosas más. El primer hecho histórico es, por consiguiente, la producción de los medios indispensables para la satisfacción de estas necesidades, es decir la producción de la vida material misma.”

"Para la filosofía materialista del marxismo, el “primer hecho histórico” es la producción de los bienes materiales, y las relaciones que los hombres contraen entre si en ella. Sobre esta base se levanta todo el edificio social" 

Para la filosofía materialista del marxismo, el “primer hecho histórico” es la producción de los bienes materiales, y las relaciones que los hombres contraen entre si en ella. Sobre esta base se levanta todo el edificio social. Es pues la economía, la infraestructura económica, previa a cualquier formulación religiosa, política o ideológica, la que ocupa un papel determinante en la formación social. 

El marxismo exige que la filosofía “ascienda de la tierra al cielo”, frente a “lo que ocurre en la filosofía alemana, que desciende del cielo sobre la tierra”.

Marx rompe con todas las filosofías idealistas anteriores, que bien bajo formas religiosas, bien entronizando la Razón como nuevo Dios, habían ocultado los intereses materiales que defendían y su papel al servicio de justificar la explotación económica.

Demasiado actual Desde que estallara la crisis hemos comprobado como la única fuente de las fabulosas ganancias de una ínfima minoría es la explotación de la fuerza de trabajo, las horas de vida arrancadas a millones y millones de obreros. Por eso desde Washington exigieron que “los españoles se rebajen sus salarios al menos en un 25%”, impusieron una reforma laboral tras otra, una draconiana ley hipotecaria, el “tanto tienes, tanto vives” acelerado por los recortes en sanidad, la “jibarización” de nuestras pensiones... Hasta hoy, donde la UE pretende imponernos nuevos recortes por valor de 10.000 millones de euros para “cuadrar el exceso de déficit”.

¿Acaso no es suficientemente evidente que es la economía lo que determina nuestras vidas? 

Pero esto, que es observable a simple vista, se nos oculta sistemáticamente. No ya solo por los ideólogos neoliberales, que defienden abiertamente el capitalismo e intentan convencernos de sus bondades. Sino también por parte de los filósofos “post marxistas” que son fuente de inspiración y sustento teórico de buena parte de las ideas dominantes en la izquierda, especialmente entre la mayoría de dirigentes de Podemos.

Estos filósofos “post marxistas” afirman que las ideas políticas no están determinadas por la base económica, sino que poseen “autonomía”. Que es “determinista” y “dogmático” afirmar, como hace el marxismo”, que la infraestructura determina la superestructura, afirmando por el contrario que “es la conciencia la que construye lo que es”. 

Mientras que el marxismo, partiendo de un materialismo revolucionario, llama a acabar “con la nueva esclavitud que supone el trabajo asalariado”, los “post marxistas”, partiendo de un idealismo exacerbado, nos dicen que “ya no es posible plantearse objetivos como el de acabar con la explotación del hombre por el hombre”, y nos ofrecen como único horizonte “la radicalización democrática” del capitalismo.

Este es el abismo que se abre entre la concepción que nos proporciona el materialismo dialéctico, la filosofía del marxismo, y la que nos ofrecen las filosofías “post marxistas”. Cuyas consecuencias prácticas son decisivas.

Igual que Marx, Lenin o Mao tuvieron que combatir a los filósofos de su época para poder hacer avanzar la revolución, hoy debemos hacer lo mismo, partiendo de buscar la verdad en los hechos. Por eso, en esta Escuela de Marxismo sobre filosofía vamos a estudiar en que concepciones, tesis y pensamiento en que se basa la actual ofensiva “post marxista” que pretende imponernos la renuncia a los objetivos revolucionarios de acabar con la explotación y “cambiar el mundo de base”.

Para desde aquí poder abordar el tema central de la Escuela: cuál es la concepción general del mundo que nos proporciona el materialismo dialéctico, contraponiéndola a las posiciones que hoy nos ofrece como alternativa el “post marxismo”. 

A esos que, presentándose como “novísimos” y “superadores del marxismo”, pretenden retrotraernos a los tiempos donde las filosofías “descendían del cielo a la tierrapodemos responderles tal y como empezábamos:

 “es la economía, estúpido”.


La 3 ª Escuela Zonal de Marxismo 
se celebrará los días 22 y 23 de abril

        Viernes 22 de abrir: 20:00 a 22:00 hs
             Sábado 23 de abril: 17:30 a 21:30 hs

miércoles, 23 de marzo de 2016

Crisis de los refugiados




El acuerdo UE-Turquía o “la solución final”


La nueva “solución final” que la Europa alemana ha diseñado para cientos de miles de refugiados revela la indignidad, el desprecio a la vida, la miseria moral y la mezquindad política de esta Unión Europea capitaneada por Berlín


“No vengáis a Europa”. 

El amenazador mensaje del presidente de la UE, el polaco Donald Tusk, se materializaba sólo unos días después en el indignante acuerdo con Turquía, que supone tratar a los refugiados como mercancía y ejército de reserva de mano de obra barata para el capital europeo. Una “solución final” cuya primera consecuencia es condenar a los refugiados a volver a una Turquía convertida en un inmenso campo de concentración

El pasado 7 de marzo, la Unión Europea y el gobierno turco firmaban un principio de acuerdo que significa una nueva vuelta de tuerca en el hipócrita e indigno tratamiento que la UE está dando a los cientos de miles de refugiados procedente de las zonas de guerra y conflicto en Oriente Medio, Asia y África.

Apenas cuatro días después de que Tusk lanzara su categórica advertencia, los jefes de Estado y de Gobierno cerraban en Bruselas un acuerdo con el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, que contempla la devolución inmediata a Turquía de todo extranjero que haya llegado ilegalmente a las costas griegas, incluidos los sirios que huyen de los bombardeos y el salvajismo del fundamentalismo islámico

"Un cheque de 6.000 millones de euros para hacer desaparecer, o cuanto menos volver invisible, el problema de los refugiad" 

Para tratar de enmascarar lo que constituye un auténtico proceso de expulsión colectiva, un mecanismo declarado ilegal tanto por el alto comisionado de la ONU para ayuda a los refugiados como por la Convención de Derechos Humanos de la propia UE, el acuerdo afirma que por cada refugiado devuelto a Turquía, la UE se compromete a retornar desde este país a un número de refugiados equivalente al de expulsiones. Un auténtico papel mojado, un brindis al sol, una verdadera tomadura de pelo después de lo que hemos vivido este último año.

Hipocresía y promesas vacías El 22 de septiembre del pasado año, el Consejo Europeo decidió iniciar el proceso de acogida legal e integración de 160.000 de los refugiados entonces presentes en sus fronteras periféricas. Se asignó a cada país la acogida de un número determinado de ellos según criterios de peso económico y población. Seis meses después de aquello, y al ritmo actual de acogida, se necesitarían 154 años para completarla.

Por poner sólo un ejemplo cercano, a España se le asignó la reubicación de más de 17.000 refugiados. La realidad, sin embargo, es que hasta finales de enero tan sólo habían sido acogidos legalmente 19, un 0,11%. Con esa concesión de permisos, nuestro país necesitará... ¡299 años! para acoger a todos los que se ha comprometido. A los números –que expresan por sí solos la reiterada hostilidad de todos los gobiernos europeos, excepto Grecia e Italia, a acoger en su territorio a los refugiados– se suman los cierres y controles fronterizos decretados por gran parte de ellos.

Un movimiento encabezado por Austria, el país que con su fijación de cuotas al paso de refugiados por su territorio, desencadenó los controles del resto de países de la llamada ruta de los Balcanes. Ruta que finalmente ha quedado clausurada tras la decisión de Macedonia de cerrar el paso del puesto fronterizo de Idomani, donde en la actualidad se calcula que viven hacinados más de 12.000 refugiados en unas condiciones infrahumanas. Sufriendo el frío, la lluvia y la nieve en precarias tiendas de campaña; padeciendo la falta de alimentos y, según el último informe de Médicos sin Fronteras, con un 70% de los niños afectados por diversas enfermedades. Y todo esto ocurre hoy, a escasos kilómetros de nosotros, ante la glacial indiferencia de los gobiernos europeos.

Pero en realidad, la situación del campo de Idomeni no es más que el resultado final, el último paso de una serie de medidas encadenadas con las que países como Hungría, Eslovenia o Croacia sellaron sus fronteras con Grecia mediante vallas repletas de concertinas y un despliegue inusitado de fuerzas de seguridad, perros policía, tanquetas antidisturbios e incluso unidades militares.

O de otras que, como en el caso de Dinamarca y Gran Bretaña, han decidido requisar a los refugiados todo su dinero y enseres de valor “para ayudar a costear los gastos de su estancia”. Una medida que trae enseguida a la memoria –por su cercana textura ideológica y moral– las prácticas nazis que empezaron expoliando a los judíos sus empresas, propiedades, dinero o joyas, para acabar arrancándoles hasta los dientes de oro.

Mientras tanto, la propia Alemania, en la que Merkel se convirtió el pasado otoño en abanderada de una política abierta de acogida, se ha visto obligada ante la oposición interna a restringir la llegada de refugiados mientras asiste impávida a la rebelión activa de los países del este o el norte de Europa negándose a aceptar el número de refugiados asignados por Bruselas o la resistencia pasiva del resto de gobiernos de la UE, como el español, que no han dado un sólo paso efectivo para cumplir sus compromisos de acogida.

Si durante seis meses, Europa ha sido incapaz de cumplir sus propios compromisos de acoger a 160.000 refugiados, ¿alguien se cree de verdad que va a hacerlo ahora, una vez libre de la presión migratoria en sus fronteras internas gracias al acuerdo con Turquía? Cerca de cuatrocientos mil refugiados, la mayoría de ellos procedentes de los cuatro millones de sirios registrados como refugiados en Turquía, Líbano, Jordania e Irak, se calcula que están ya dentro de las fronteras europeas. Para aceptar su devolución, Turquía ha obtenido de la UE un cheque por valor de 6.000 millones de euros. Un negocio rentable para ambas partes. Para Ankara, porque nadie va a tener la capacidad de supervisar a qué se va a destinar todo este dinero. Para Bruselas porque se quita de encima, por el momento, un problema al que no sabe, no puede o no quiere hacer frente a un bajo coste.

"Ya hoy existen refugiados sirios con carreras universitarias trabajando en Alemania por 1 euro a la hora"

El agujero negro turco El fariseo discurso de Brusela afirma que con el acuerdo se salvarán muchas vidas y padecimientos porque los refugiados ya no tendrán que ponerse en manos de las mafias. Cuando la realidad es que ha sido el refuerzo de fronteras y la falta de vías legales y seguras para obtener protección la que ha obligado a mucha de esta gente a acudir a mafias y utilizar peligrosas rutas poniendo en riesgo sus vidas.

De esta forma, tras el acuerdo Turquía ha aceptado convertirse en un gigantesco agujero negro, dispuesto a “tragarse” y hacer invisibles a cientos de miles de personas “incómodas” para la UE a cambio de importantes concesiones que no se reducen sólo al “cheque-ignominia” entregado por Bruselas. A esto se suma la eliminación de los visados para los turcos en Europa y la aceleración de las negociaciones para el ingreso en la UE.

Una suculenta compensación para hacer desaparecer, o cuanto menos volver invisible –como ya ha demostrado Ankara durante décadas con los kurdos que es capaz de hacer– el problema de los refugiados.

Hacinados en inmensos campos que a partir de ahora reforzarán todavía más su condición de auténticos campos de concentración. Y no sólo por multiplicar su población, sino porque para poder cumplir su parte del acuerdo, Turquía deberá utilizar la fuerza que sea necesaria para retenerlos aún en contra de su voluntad, reprimiendo a aquellos que, a pesar de todo, quieran huir y volver a intentar la entrada “ilegal” en Europa.

En el tema de las crisis masivas de refugiados, la experiencia de todas las organizaciones humanitarias internacionales que trabajan sobre el terreno, es que no se le pueden poner puertas al campo. Y a un desesperado torrente humano de esta dimensión sólo se le puede detener a la fuerza, no con bonitas palabras y futuras promesas.

Pero hay incluso otro aspecto que hace todavía más infame el acuerdo. El hecho de que a partir de ahora sean los gobierno europeos los que controlen el flujo de refugiados y decidan a cuántos y a quiénes de los devueltos a Turquía se les conceden permisos de residencia en sus países, es poner a disposición del gran capital europeo un inmenso ejército de reserva laboral, una fuerza de trabajo, mucha de ella altamente cualificada, a un precio de súper-explotación y maxi-beneficios.

Ya hoy existen refugiados sirios con carreras universitarias trabajando en Alemania por 1 euro a la hora. Y aunque son trabajos provisionales, con salarios inferiores al salario mínimo legal de 8,5 euros la hora establecido en Alemania, no resulta difícil imaginar la cantidad de mano de obra cualificada dispuesta a trabajar el tiempo que haga falta por ese salario mínimo con tal de salir de los campos de concentración turcos.
No es por ello extraño que la primera reacción de Merkel, lejos de ver a los refugiados como un problema, viera su llegada como una oportunidad para subsanar las crecientes carencias de su mercado laboral, centradas en la falta de población en edad de trabajar. Para la burguesía monopolista alemana, la explotación de esta masa de fuerza de trabajo no sólo es multiplicar sus ganancias y plusvalías, sino que su llegada puede ser la futura tabla de salvación del Estado de Bienestar germano.

Pero eso sí, han caído en la cuenta unos meses después, la llegada de esta mano de obra tiene que ser convenientemente planificada. Y para ello ha diseñado un acuerdo que le permite resolver los dos problemas principales.

"Una solución que revela, una vez más, la miseria moral y la mezquindad política de esta UE capitaneada por Berlín" 

Asegurarse una “mano fuerte”, el Estado turco, que no tiene ningún freno o empacho para usar la fuerza y la represión que considere necesaria para mantener bajo control la desesperación de los refugiados, liberando así la presión xenófoba desatada en el interior de la UE. Y desde esta base segura de retaguardia seleccionar la fuerza de trabajo que considere más adecuada para sus necesidades e intereses.

En esto consiste la nueva “solución final” que la Europa alemana ha diseñado para cientos de miles de refugiados. Una solución que revela, una vez más, la indignidad, el desprecio a la vida, la miseria moral y la mezquindad política de esta Unión Europea capitaneada por Berlín.