miércoles, 22 de julio de 2015

Comienzos del Siglo XX





El salto al Imperialismo.






Iª TESIS:

España abre el siglo XX –justo cuando el capitalismo ha culminado el salto a su fase imperialista y
un pequeño puñado de grandes potencias se han repartido el mundo por completo– sometida a una drástica degradación, a una permanente intervención política y militar, condenada a un desarrollo económicolimitado, subordinado a las necesidades del capital extranjero y que nos impone un gigantesco saqueo exterior de las riquezas nacionales.

Cuando el mundo pasa a dividirse entre países imperialistas y pueblos y naciones sometidos,
España ocupará el segundo lugar.

-En 1900 el mundo ya está enteramente repartido entre un pequeño puñado de grandes potencias
imperialistas. Inglaterra clava su bota desde Egipto hasta la India. Francia construye su imperio colonial en Africa y Asia. Alemania, que a principios del XIX todavía era una confederación de pequeños estados, acomete un proceso imparable de expansión. EEUU se convertirá en los primeros años del siglo XX en líder de la producción mundial y acelera su expansión en lo que considera su “patio trasero”. Incluso Italia culmina un proceso de unificación que será al mismo tiempo un “risorgimento” nacional, fijando sus ojos en los Balcanes, el norte y el este de África.

Por el contrario, para España el paso al imperialismo supondrá un nuevo descenso en su degradación
en el concierto de naciones. Si el Imperio Británico había despiezado el mundo hispano, sometiendo a los nuevos Estados a una férrea dependencia, EEUU se apoderará de Cuba, Puerto Rico o Filipinas, convirtiéndolas en colonias de facto.

Territorio colonial conquistado por las principales potencias durante el periodo 1800-1914
País millones de
 KM cuadrados      habitantes
Inglaterra  33,5          393,5
Francia     10,6            22,3
Alemania   2,9              9,7 
EEUU       2,7             10,2  
España   -22,7         -189.8


-A través de la intervención político-militar del imperialismo sobre el corazón del Estado y de la
nueva oligarquía se impone un desarrollo capitalista limitado, subordinado a los intereses de las principales potencias imperialistas y con una abrumadora presencia del capital extranjero monopolizando las principales fuentes de riqueza.

El grado de desarrollo español (o mejor dicho de subdesarrollo por debajo de las potencialidades
nacionales) limitado por la dependencia y el saqueo exterior, se aleja cada vez más de las grandes potencias que han dado el salto al capitalismo monopolista. Si en 1875 la renta española por habitante suponía el 45% de la británica y el 56% de la estadounidense, en 1914 este porcentaje ha descendido hasta el 40% y el 39%.

A pesar de que a principios del siglo XX se forman los primeros grandes bancos nacionales (Bilbao y
Vizcaya en Euskadi, Hispanoamericano o Banesto en Madrid) que se convertirán en los nódulos de la oligarquía financiera, en 1900 el sistema financiero español sigue dominado por el gran capital francés.

La base material de la nueva oligarquia española sigue siendo extremadamente débil. En 1900 la suma de los activos totales de todos los bancos españoles suponía solo el 39% del PIB español, muy lejos de la media del 104% del resto de Europa.

Y el mayor banco español, Banesto, se formará en 1902 por iniciativa del Paribas francés. Hasta 1927
será dirigido por un comité desde París, y estará obligado a entregar el 40% de sus negocios más lucrativos a la matriz francesa.

Los sectores económicos más rentables siguen bajo dominio de un capital extranjero con una
presencia abrumadora. El 70% de las vías ferreas españolas seguía controlado en 1900 por el gran capital francés (los Periere y los Rotschild).

La misma extensión de las vías férreas, uno de los principales motores del impulso del capitalismo en el siglo XIX, evidencia el grado de postración español.

Comparación kilómetros de vías férreas en 1890
País Miles de Kmts
EEUU            268
Inglaterra       107
Alemania         43
Francia             41
Rusia               32
España            10

En 1900 el 70% de la producción minera española sigue en manos del capital extranjero. La mayor
parte de la producción se destina a la exportación (por ejemplo, el 90% del hierro español se dirige a Inglaterra y Alemania), al servicio de las necesidades de la gran industria de la principales potencias.
En 1902 se forman los Altos Hornos de Vizcaya, la primera gran industria con capital español. Pero está a años luz de la gran producción desarrollada por las principales potencias. Entre 1885 y 1905 se cuadruplica en España la producción de acero, pero significa apenas el 0,02% de la producción alemana.

El desarrollo de las grandes industrias de la segunda revolución industrial a finales del XIX y principios del XX (electricidad, química, petróleo...) tendrá también una abrumadora presencia del capital extranjero, especialmente alemán y norteamericano.

Será necesario el debilitamiento de las grandes potencias imperialistas a raíz de la Iª Guerra
Mundial para que la economía española dé un salto. Y habrá que esperar hasta el régimen de Primo de Rivera donde se cuestionarán los intereses imperialistas tradicionales en España, para que se desarrolle verdaderamente el capitalismo monopolista en nuestro país a partir de 1923. Es decir, prácticamente con 50 años de retraso frente a las potencias desarrolladas.

-Ante el temor a la irrupción del proletariado revolucionario, la defenestración de la Iª Republica
supone la renuncia definitiva de la alta burguesía española a hacer su propia revolución, agudiza su entrega a las potencias imperialistas más poderosas del momento, y acelera la fusión entre los círculos más reaccionarios de la burguesía (terrateniente y bancaria) con la aristocracia terrateniente. Lo que lastrará su propio desarrollo económico.

No es ninguna “maldición bíblica” o “defecto congénito” de los españoles nuestro histórico atraso
económico, sino la existencia de una clase dominante entregada a la intervención imperialista la que desde entonces hasta hoy ha impedido el desarrollo de una economía avanzada.

-La restauración borbónica en la figura de un Alfonso XII apadrinado por Inglaterra abre un régimen que será la expresión más acabada del dominio imperialista y oligárquico.
El régimen de la Restauración, vigente hasta 1923, limitará la vida política nacional. Por arriba con una élite caduca y endogámica, directamente vinculada a la oligarquía y plataforma de intervención de las grandes potencias. Por abajo con un asfixiante dominio caciquil.

La ausencia de una revolución burguesa en España va a lastrar el desarrollo político y económico del país. Permitiendo la pervivencia de una desmesurada influencia de la aristocracia y la Iglesia. Manteniendo hasta bien entrado el siglo XX rasgos y estructuras feudales, sobre todo en el campo, que paralizaban el desarrollo capitalista.

En síntesis:

1º.- La burguesía española es débil porque es dependiente, y es dependiente porque está intervenida.

2º.- La intervención política y militar de las potencias imperialistas sobre el estado español busca sistemáticamente adueñarse de las principales fuentes de riqueza, siendo la causa principal del famoso “atraso español”.

3º.- El temor ante la irrupción del proletariado revolucionario, es el factor determinante para que la burguesía española renuncie a hacer su propia revolución. Acelerando la formación de una oligarquía financiera y terrateniente congénitamente débil y subordinada a las potencias imperialistas.

miércoles, 15 de julio de 2015

III Marcha contra el paro, la precariedad, la pobreza y desigualdad




CUATRO DÍAS MARCHANDO BAJO EL SOL Y CON EL VIENTO DEL CAMBIO A FAVOR








Miles de personas han participado a lo largo del recorrido de la III Marcha contra el paro, la precariedad, la pobreza y desigualdad, en un ambiente reivindicativo y de fraternidad, así como en los diversos actos de presentación organizados en Vilanova i la Geltrú, Prat de Llobregat, Barcelona, Terrassa, Santa Coloma Gramenet, etc.

La marcha empezó el 6 de julio a las 9 horas en la Plaza de la Vila de Badalona y finalizó delante del Parlament el 9 de julio a las 19 horas.

A lo largo de cuatro días, andando bajo un sol implacable, las numerosas personas que participaron en la marcha con decenas de banderas representativas de la amplia pluralidad de entidades y organizaciones que la apoyaron, y de numerosas pancartas de colectivos y campañas como la semana de 30 horas, pasaron por Badalona, Santa Coloma de Gramenet, Montcada y Reixach, Granollers, Ripollet, Cerdanyola, Badía del Vallés, Barberá, Sabadell, Terrassa, Rubí, SEAT Martorell, Abrera, Sant Vicenç dels Horts, L’Hospitalet de Llobregat, hasta llegar a Barcelona.

A la entrada de las ciudades grupos numerosos de personas se concentraban  para recibir y acompañar la marcha, gentes de la Coordinadora de asambleas de trabajadores/as en paro de Catalunya, de la PAH, de los diversos sindicatos, pensionistas y iaioflautas, gentes del movimiento vecinal y del rico tejido asociativo de Cataluña, y de las organizaciones políticas que apoyaban la marcha. Las pancartas colgaban en las calles y plazas de las ciudades convocando y saludando la marcha.

En todos los ayuntamientos por los que pasó la marcha se realizaron concentraciones de apoyo para entregar la carta reivindicativa y explicar sus objetivos. En algunos ayuntamientos este acto se realizó en la sala de plenos municipal, o salas habilitadas al efecto, en otros se realizó a la entrada al ayuntamiento delante de las personas concentradas. Por lo general la actitud de las alcaldesas y alcaldes y de las representaciones municipales superó la mera cortesía protocolaria, y declararon sintonizar con los objetivos de la carta reivindicativa y su disposición a aplicarlos en el marco de sus competencias, o bien elevar mociones en apoyo de dichos objetivos hacia las instituciones de la Generalitat y del Estado español. 

El viento del cambio había entrado con diversa intensidad en los ayuntamientos, se sentía, se respiraba, especialmente por aquellos que habían participado en anteriores marchas como la II Marcha en octubre de 2010. Muchos alcaldes y alcaldesas nos esperaban en la plaza, o venían a recibirnos a la entrada de la ciudad o nos acompañaban hasta salir del municipio.


A todas las representaciones municipales se les agradeció su actitud de compromiso y se les invitó a llamar a la ciudadanía y los movimientos sociales cuando necesiten de su apoyo frente a la oposición y boicot de los poderes económicos y de la derecha conservadora, pero también se les  recordó que en caso de flaquear y no cumplir con el programa y los compromisos favorables  a la mayoría social, el pueblo acudirá a la plaza para exigir su cumplimiento y las responsabilidades pertinentes. 
La marcha no se limitó a caminar o concentrarse delante de los ayuntamientos, se difundieron a mano miles de diarios de la marcha, se realizaron actos reivindicativos delante de las oficinas del BBVA para protestar contra los desahucios, se protestó contra la privatización del agua en algunas localidades y se reivindicó su remunicipalización,  se reivindicó el carácter público de los hospitales en defensa de la salud. También se realizaron actos informativos en las plazas y locales de los pueblos. 

El primer día en la plaza de la “Porxada”  de Granollers se representó la obra de teatro “amb l’aigua al coll” por el colectivo de personas en paro de Olot, una magnífica obra por su testimonio y pedagogía, que alegró y refrescó los ánimos tras un día de marcha bajo un sol tórrido que nos hizo echar en falta la sombra de los árboles ausentes en la ribera del Besós.

La marcha que discurrió con gran precisión no hubiera sido posible sin la colaboración de mucha gente solidaria, también de algunos ayuntamientos, que  facilitaron avituallamiento de agua, que prepararon los almuerzos, comidas y cenas populares, o facilitaron transporte público.
Finalmente la marcha entró en Barcelona y tras disfrutar de la acogida  en Can Batlló, repuso sus fuerzas en el Parque de la España Industrial y en el Casinet de Hostafranchs, para reemprender a las 15:30 horas la andadura hasta la Plaza de Sant Jaume, donde la nueva alcaldesa Ada Colau, acompañado por el primer teniente de alcalde Gerardo Pisarello, y otros representantes municipales recibieron a la marcha en un salón del ayuntamiento donde se le entregó y explicó la Carta reivindicativa, para a continuación descender a la plaza de Sant Jaume y expresar su compromiso ante las personas concentradas.

 A continuación la marcha se dirigió al Parlament donde llegó sobre las 19 horas. Sendas delegaciones se entrevistaron con Anna Simó en ausencia de la Presidenta, y con  los grupos parlamentarios, a todos ellos se les hizo entrega de la Carta reivindicativa y se detalló su contenido.
La respuesta de los grupos parlamentarios presentes, con las ausencias justificadas del representante del PP y de la CUP, osciló entre el pleno apoyo a los objetivos de la Carta que expresó la representante de ICV-EUiA, las manifestaciones de desacuerdo de las representaciones  de CiU y Ciudadanos con la mayoría de objetivos de la Carta reivindicativa, y las posiciones más diversas y matizadas de las representaciones de ERC y PSC, apoyo de ambos a la propuesta de ley de emergencia habitacional y a la la petición de derogación de la reforma laboral,  apoyo de ERC a las mociones de rechazo al TTIP, reservas o distancias con el resto de reivindicaciones.
A diferencia del viento de cambio que percibimos en los ayuntamientos, en el Parlament se echó en falta siquiera una ligera brisa. En conclusión hay que  seguir movilizados para que el viento del cambio alcance de lleno al Parlament.


Para defender la aprobación  “sin recortes” de las propuestas de ley de Renta Garantizada de Ciudadanía y de Emergencia habitacional y pobreza energética se anunció, a la salida de la entrevista con los grupos parlamentarios, la convocatoria de una concentración el miércoles 22 de julio a las 18 horas a la entrada  del Parlament de Catalunya.






Finalmente expresamos nuestro agradecimiento a todas las personas que han participado en la marcha y han colaborado en su éxito, a las personas, entidades y organizaciones que han apoyado la marcha, y han facilitado con sus aportaciones su autofinanciación:
Coordinadora de asambleas de trabajadores/as en paro de Catalunya, Asamblea de Barcelona, La Marina-Zona Franca, Badalona, Badía del Vallés,  Cerdanyola-Ripollet,  Marea básica, Montcada, Aturats Vallés, Granollers, Prat de Llobregat, Rubí, Santa Coloma de Gramenet, Sant Vicençs dels Horts,Terrassa, Vilanova i la Geltrú; APE, As. Drets Socials, ECAS, Campaña por la semana laboral de 30 horas, Col.legi Oficial Treball Social, Comissió Promotora ilp Renda Garantida de Ciutadanía,  Forum de alternativas al paro, pobreza y desigualdad, Marea Pensionista, Marxas  Dignitat, PAH; CCOO, CO.BAS, FESIM-CGT, IAC, UGT;  ANC, ACP,  Asociación Frida Kahlo Prat de Llobregat, Ateneu Zona Franca-La Marina l'engranatge, ATTAC-Acordem, CONFAVC, FAVB, Front Cívic, Secretariat Entitats de Sants, Hostafrancs i la Bordeta, Xsuc-Socialisme21; Comunistes Cat., Barcelona en Comú, CUP, EUiA, ICV, PODEM, Procés Constituent, PSUC-Viu, Xarxa solidaritat popular, Recortes Cero.

Barcelona 14 de julio 2015

lunes, 22 de junio de 2015

DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA AL ASESINATO DE PRIM




España abre el siglo XIX con una brutal agresión imperialista





la invasión de hasta 300.000 soldados franceses, y lo cierra con con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, un zarpazo al territorio nacional a manos de la nueva potencia emergente, EEUU.

Todo el siglo XIX español está recorrido por pronunciamientos y luchas populares y revolucionarias. Pero el factor determinante será la intervención de Francia e Inglaterra disputándose convertir a España en área de influencia. Una intervención en primer lugar política y militar sobre los principales aparatos y cuadros del Estado y los principales nódulos de la nueva oligarquía financiera y terrateniente en formación. A través de la cual se impone un masivo saqueo de las riquezas nacionales por parte del capital extranjero.


Invasión francesa (1808-1814)
Napoleón se apoya en la intervención francesa sobre el decrépito Estado borbónico para invadir España. En palabras del emperador galo “Godoy es un sinvergüenza que me abrirá personalmente las puertas de España”. Así ocurre con el Tratado de Fointeneblau, prácticamente dictado por Napoleón al representante de Godoy en París.

El mismo Napoleón define con claridad sus objetivos en España: “Es preciso que España sea francesa; para Francia he conquistado España, con su sangre, con sus brazos, con su oro.

Míos son los derechos de conquista; no importan las reformas, no importa el titulo de quien gobierne: rey de España, virrey, gobernador general, España debe ser francesa”.
Napoleón proyectara la desmembración de España, anexionando a Francia todos los territorios al norte del Ebro.

Pero ante la ocupación francesa se levanta una gigantesca rebelión popular donde se unen la lucha por acabar con el Antiguo Régimen y la defensa de la independencia nacional frente a la agresión de una potencia extranjera.

Tal y como plantea Marx en La España revolucionaria: “Así ocurrió que Napoleón, que, como todos sus contemporáneos, consideraba a España como un cadáver exánime, tuvo una sorpresa fatal al descubrir que, si el Estado español estaba muerto, la sociedad española estaba llena de vida y repleta, en todas sus partes, de fuerza de resistencia.


Al no ver nada vivo en la monarquía española, salvo la miserable dinastía que había puesto bajo llaves, se sintió completamente seguro de que había confiscado España. Pero pocos días después de su golpe de mano recibió la noticia de una insurrección en Madrid. Cierto que Murat aplastó el levantamiento matando cerca de mil personas; pero cuando se conoció esta matanza, estalló una insurrección en Asturias que muy pronto englobó a todo el reino. Debe subrayarse que este primer levantamiento espontáneo surgió del pueblo, mientras las clases «bien» se habían sometido tranquilamente al yugo extranjero.

Gracias a Napoleón, el país se veía libre de su rey, de su familia real y de su gobierno. Así se habían roto las trabas que en otro caso podían haber impedido al pueblo español desplegar sus energías innatas”.

El grueso de la clase dominante y el Estado se entregó al yugo extranjero. Y la rebelión ante el invasor se dirige desde el primer momento también contra las autoridades del Antiguo Régimen. Impulsando reformas sociales y económicas revolucionarias: abolición de la Inquisición, supresión de las jurisdicciones señoriales y privilegios feudales excesivos, abolición de los diezmos… Que tendrán su máxima expresión en la Constitución aprobada en 1.812 por una Cortes de Cádiz cercadas por las tropas francesas pero que alumbrarán una de las cartas magnas más avanzadas de la época y que se convertirá en un referente progresista durante todo el siglo XIX.

Cuando todas las potencias europeas se rinden ante los ejércitos napoleónicos, el pueblo español los derrotará en Bruch o Bailén. Es un momento de “vertebración nacional”, incrustando en la sociedad española un sentimiento patriótico, que aunque pocas veces consciente, crece paralelo al aumento de la intervención imperialista.

Serán las vacilaciones de la burguesía, y sus componendas con los representantes del Antiguo Régimen, las que darán al traste con la inmejorable oportunidad para llevar adelante consecuentemente su propia revolución.

La invasión francesa provoca medio millón de muertos. Trasladado a la actualidad supondrían 2,5 millones de muertos. La destrucción provocada por la guerra eleva la deuda pública a una cifra veinte veces superior a los ingresos, dejando al Estado a merced de la inyección de capital del exterior.
Incluso las tropas inglesas, que supuestamente combatían junto a los españoles, bombardean y destruyen las industrias locales que encuentran a su paso, para impedir el desarrollo de un capitalismo rival y copar el mercado interno con sus mercancías.

Tras el final de la Guerra de la Independencia se reinstaurará el absolutismo bajo a figura de Fernando VII, pero el fermento revolucionario persistirá, resurgiendo pocos años más tarde precisamente en Cádiz con el golpe de Riego.

 Desmembración del mundo hispano (1811-1836)
“Decidí que si Francia tenía a España, no iba a ser a España con América. Desperté el Nuevo Mundo, para restablecer el equilibrio en el Viejo. La cosa está hecha, el clavo está puesto. Hispanoamérica es libre y si nosotros no gobernamos tristemente nuestros asuntos, es inglesa”.

La frase, pronunciada en 1825, días antes de ser firmado el primer Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Reino Unido, por el ministro de Exteriores británico George Canning expresa mejor que mil palabras el papel jugado por Inglaterra en las guerras de la independencia americanas.

Inglaterra alentará las ambiciones independentistas de las oligarquías locales americanas –ligadas ya a Londres por múltiples vínculos económicos-, respaldará militarmente los levantamientos, minará la capacidad de respuesta del Estado español, despachará con los líderes independentistas, formará logias masónicas como Tautaro o Gran Reunión Americana como centro de las conspiraciones… Más tarde impedirá cualquier proyecto de unidad americana, para dar paso a Estados fragmentados que caen bajo la órbita británica. Apoyándose en las oligarquías locales dependientes, el imperialismo inglés saqueará todas las fuentes de riqueza.

Frente a la idea, ampliamente difundida, de que las causas del atraso hispanoamericano tienen su origen en la conquista y ocupación española, en el momento de la independencia la renta per cápita de las colonias españolas es similar a la de EEUU.

- Golpe de Riego (1820)
El pronunciamiento encabezado por el coronel Rafael de Riego, reinstaurará la Constitución de 1.812 y abrirá un periodo de gobierno conocido como el “trienio liberal”. Se extenderá rápidamente por toda España, al conectar con el deseo mayoritario por liberarse de una opresión absolutista particularmente odiosa.

Sin embargo sus conexiones desembocan en la embajada inglesa, a través de las logias masónicas a las que Riego pertenecía y que son una privilegiada vía de intervención de Londres.

Las consecuencias del golpe de Riego son la paralización del envió de tropas que iban sofocar las revueltas independentistas en América -y que Riego debía comandar- acelerando la desembración del imperio; y en segundo lugar la expansión de la influencia inglesa durante el “trienio liberal”.

 Intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis. (1823)
París responde con una invasión militar. Bajo el amparo de la Santa Alianza (coalición absolutista integrada por Rusia, Austria y Prusia) 95.000 soldados franceses entran en España y derrocan el régimen liberal. Restablecen el poder absolutista de Fernando VII y permanecen entre dos y tres años en España pagados por la Hacienda Pública. En cada organismo importante nombran a una especie de comisario francés, los “hombres de negro” del momento, que actuarán como el auténtico “gobierno en la sombra”.

 Guerras carlistas (1833-1876)
En 1.823 se reinstaurá el poder absoluto del monarca y se abre la “ominosa década”, agudizando la represión contra los liberales más revolucionarios (ejecución de El Empecinado o de Mariana Pineda por bordar una bandera republicana).
Pero la Guerra de la Independencia marca un punto de ruptura que ya no permite la continuidad del Antiguo Régimen. E incluso Fernando VII se ve obligado a hacer concesiones a los liberales.
El impulso al desarrollo capitalismo va a atacar no solo los privilegios históricos de los grandes propietarios rurales, también de una amplia masa de pequeños campesinos.
Estos conflictos engendrarán, bajo la apariencia de un conflicto dinástico (los partidarios del infante D. Carlos frente al ascenso al trono de Isabel II).
Sobre estas contradicciones actuará el imperialismo para incrustar un nuevo foco de tensión durante casi medio siglo.

Los carlistas tendrán su base de operaciones en el sur de Francia. El carlismo será utilizado por París como un privilegiado instrumento de desestabilización. Como decía el embajador francés de la época “cuanto más suba el carlismo más bajarán las minas de Almadén”. Las exigencias de las guerras carlistas serán respaldadas por créditos de los Rotchild franceses, que se convertirán en los dueños de la deuda pública.

Mientras Londres enviará tropas a Euskadi y patrocinará un acuerdo que pondrá fin a la primera guerra carlista.

 Golpe de La Granja (1836)
La Constitución de 1.812 se convierte en un referente de progreso para amplios sectores durante todo el siglo. Y la Guerra de la Independencia ha cambiado el viejo ejército aristocrático, dando entrada a mandos procedentes de las clases populares. Un fermento que va a dar lugar a permanentes pronunciamientos liberales.

En 1.836, la regente Maria Cristina destituye al gobierno liberal para sustituirlo por otro de signo moderado. Inmediatamente estallan revueltas populares en numerosas ciudades, encabezadas muchas veces por la Guardia Nacional. Se forman juntas revolucionarias que desafían la autoridad del gobierno y reclaman la reinstauración de la Constitución de 1.812.

Empujado por esta movilización un grupo de sargentos de la Guardia Real se sublevan en el Palacio de la Granja de San Ildefonso, donde se encontraba la familia real.

Este pronunciamiento será utilizado por la embajada inglesa para imponer la restitución de Mendizabal como ministro de Hacienda. Espartero empieza ya a jugar un papel fundamental.


 De “La Gloriosa” al asesinato de Prim (1870)
La revolución liberal de 1868, conocida como “La Gloriosa” o es uno más de los muchos pronunciamientos del XIX español. Irrumpen de forma especialmente activa y combativa las masas populares, que ya habían aparecido en la “Vicalvarada” de 1854. Radicalizando y dando un nuevo carácter a la insurrección. Provocando la aparición en los liberales de un ala progresista, y empujando a los republicanos radicales. Generando una nueva situación política. Según el hispanista Pierre Villar, “la revolución de 1.868 será una especie de grieta que da al país la posibilidad de gobernarse a sí mismo”.

Es en estas condiciones donde debe inscribirse el proyecto que representó Prim o la posterior irrupción de la Iª República.

Juan Prim fue una de la principales figuras militares y políticas del siglo XIX español. Representante de la burguesía más avanzada de la época, la burguesía catalana, alcanzó la presidencia del gobierno en 1869.

Su política, una cerrada defensa de la industria nacional y el intento de acabar con el decrépito régimen borbónico, representaba el intento de los sectores más dinámicos por impulsar un proyecto de modernización más allá de las imposiciones de las principales potencias y la oligarquía española.
Todas las potencias imperialistas y círculos oligárquicos se movilizan para acabar con el gobierno de Prim.
Inglaterra consideraba a Prim un obstáculo a remover por su cerrada defensa de la “industria nacional”. Francia acumulaba rencores hacia Prim por atreverse a promocionar un candidato a la corona española que no contaba con el beneplácito de París. Y las nuevas potencias en ascenso, como EEUU, también deseaban liberarse de Prim, al negarse a aceptar la venta de Cuba alegando que “sería una deshonra para España”.
Mientras los principales nódulos oligárquicos conspiraron para derribar un gobierno que pretendía acabar con un régimen borbónico que preservaba su dominio y privilegios.

Las últimas investigaciones han demostrado que la historia oficial sobre el asesinato de Prim es falsa. La acusación que hacía responsable del atentado a un republicano radical era un montaje.

El historiador cubano Manuel Moreno Fraginals nos desvela que en Cuba la canción popular nos decía que “Prim fue asesinado en Madrid, pero el gatillo lo apretaron en La Habana” -es decir, desde los sectores de la oligarquía cubana más vinculados a EEUU-. Y se ha demostrado que Prim murió en realidad envenenado tres días después de ser tiroteado. Era necesario asegurar su desaparición.
La aparición del movimiento obrero organizado va a determinar la renuncia definitiva de la burguesía española a cualquier proyecto autónomo, certificado en el asesinato de Prim o el cercenamiento de la Iª República. Ante el temor al pueblo revolucionario, se agudiza su subordinación a las potencias imperialistas más importantes y el pacto de la gran burguesía bancaria con la aristocracia terrateniente que dará lugar, mediante paulatinos cambios y reajustes, a la actual oligarquía financiera.

 Mendizabal. (ocupó cargos en el gobierno entre 1835-1843)
La intervención de Inglaterra y Francia se dirige sobre los principales aparatos del Estado (ejército, partidos políticos...) cooptando y colocando bajo su dependencia a los principales cuadros: los moderados se convertirán en una privilegiada plataforma de intervención francesa, mientras que Inglaterra hará lo propio con los liberales. Además, la masonería, red de intervención en manos de los ingleses, juega un papel fundamental en varios gobiernos y pronunciamientos militares al extenderse entre la élite de cuadros de la administración y el ejército.

Ministro de Hacienda y de Estado, además de presidente del Consejo de Ministros, Mendizabal impulsó la desamortización de una parte de los bienes de la Iglesia, por lo que ha pasado a la historia como una de las referencias progresistas dentro de los liberales.

Pero la trayectoria de Mendizabal esconde valiosos servicios al imperio británico.

Participa en la Guerra de la Independencia y combate en Portugal contra los franceses bajo bandera inglesa. Era miembro de la logia masónica que organiza el golpe de Riego.

Tras la caída del régimen liberal se exilia en Londres. Allí es coptado como agente al servicio de la Reina británica, y se enriquece gracias al uso de información privilegiada en la City londinense.
Vuelve a España donde pasa a formar parte de los gobiernos españoles por imposición directa de la Embajada inglesa. El embajador inglés en Madrid dirá de él: “A pesar de sus defectos nuestro hombre en España y debemos de sacarle el máximo partido”. Mendizábal despacha periódicamente con el embajador inglés, y aplicará medidas de apertura del comercio.

El librecambismo era la política inglesa para copar el mercado español. Todos los países que se han desarrollado -también Inglaterra tras la revolución de Cromwell en 1640- han impuesto medidas proteccionistas para proteger su mercado nacional. Y todas las grandes potencias exigen a los países que quieren dominar una apertura comercial total para poder monopolizar el mercado con sus mercancías.

Los círculos más opuestos al librecambismo eran precisamente la burguesía catalana, los sectores más dinámicos de la industria nacional.

La desamortización de Mendizabal no será, como ocurrió en Francia, una revolución burguesa que impulse el desarrollo capitalista en el campo. Sólo trasladará la propiedad de unas manos a otras, de la Iglesia y aristócratas, burgueses y caciques, creando en el seno de la oligarquía vínculos privilegiados con el capital inglés.

 Espartero y Narvaez (se turnaron en el poder entre 1840-1868)
Son las dos principales figuras militares y políticas del siglo XIX. Espartero será nombrado “Duque de la Victoria” tras derrotar a las tropas carlistas. Y llegará a ser ministro, presidente del Consejo de Ministros y regente. Narváez alcanzará el título de mariscal de campo en el ejército, y sera siete veces presidente del Consejo de Ministros.

Durante treinta años, entre 1840 y 1868, ambos se turnarán encabezando sucesivos gobiernos.
Detrás de estas dos figuras que determinaron el rumbo de la política española está la influencia inglesa y francesa.

Espartero comandará pronunciamientos en directa conexión con la embajada inglesa. Principalmente en 1840 –contra un aumento de la influencia francesa-, que obliga a la regente Maria Cristina al exilio en Francia. Espartero se proclama regente, y da paso a los gobiernos de Mendizábal. A su vez, cuando los moderados triunfan, Espartero se exiliará en Londres, donde es agasajado con todos los honores.

En el palacete de Espartero apareció una lúcida pintada: “Aquí vive el que manda en España, Espartero el regente, y el que manda en él, vive en la casa de enfrente” (haciendo referencia a la Embajada Inglesa).

Por su parte, Narváez comandará a los moderados, vinculados directamente a París. Se exiliará en Francia cuando Espartero alcance el poder, y enviará al exilio a Espartero, refugiado en Londres. Jugará el papel clave en los sucesivos gobiernos, públicamente o en la sombra, impondrá un gobierno férreo que tendrá como principal consecuencia la consolidación de la influencia francesa.

sábado, 13 de junio de 2015

3ª ESCUELAS ZONAL 2015

FRANQUISMO 
TRANSICIÓN
-La instalación de las bases militares en 1.953 abre la intervención norteamericana, primero en el terreno militar y político -sobre la oligarquía española, los principales cuadros y aparatos del Estado. Y desde aquí en el plano económico, a partir del Plan de Estabilización, abriendo el paso a una penetración masiva del gran capital norteamericano. Esto es lo que va a permitir la acumulación de capital a la oligarquía, al tiempo que la inversión norteamericana se reserva los sectores productivos estratégicos y, por tanto, la principal parte de la plusvalía.

-El cambio de régimen de la dictadura franquista a la monarquía parlamentaria ha supuesto un salto cualitativo en el grado de intervención y control hegemonista sobre España. Impuesto a través de cuatro reconducciones tras las que el hegemonismo ha pasado a tener un régimen y unos aparatos de estado cada vez más modelados y troquelados a su servicio.
“La tendencia es a que el imperialismo secuestre cada vez más la soberanía nacional y la autonomía de España”.

-España es uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista, es el país europeo que más ha sufrido la intervención hegemonista. Cinco presidentes asesinados en los últimos 140 años. En los últimos 40 años se ha asesinado a un presidente de gobierno, se le ha organizado un golpe al siguiente, se ha destituido a otro con “papeles” y un atentado terrorista ha aupado al siguiente.

viernes, 12 de junio de 2015

2ª ESCUELAS ZONAL 2015



IIª REPUBLICA 
GUERRA NACIONAL REVOLUCIONARIA

-La oculta intervención imperialista en la Guerra Nacional Revolucionaria. No solo por parte de la Alemania hitleriana o la Italia Mussoliana, también por parte de las “potencias democráticas” (EEUU, Inglaterra, Francia).
“Ni el capitalismo inglés ni la burguesía francesa deseaban el triunfo de la España popular por múltiples razones, entre otras por su constante enemiga hacia España, a la que necesitaban pobre y atrasada para imponerle tratados ominosos y pactos leoninos”. (Pasionaria)

-La primera vez que el movimiento revolucionario se quita la “venda en los ojos”. El PCE de José Díaz y Pasionaria señala como blanco principal al imperialismo, establece que la guerra no es solo contra Franco sino que se ha transformado en una guerra por la independencia de España. Señalando que no es una “Guerra Civil”, sino una Guerra Nacional Revolucionaria. Nacional porque se enfrenta al dominio del imperialismo. Revolucionaria porque se enfrenta al dominio de la oligarquía.

-El PCE establece en ese momento cual debe ser la posición revolucionaria ante la unidad y la fragmentación. Valorándolo en primer lugar desde la lucha contra el dominio imperialista. Y estableciendo que los comunistas somos los más firmes defensores de la unidad. Separando a los nacionalistas honrados, a los que une, como en el caso de Companys, en la lucha por una España popular e independiente, de los que trabajan

jueves, 11 de junio de 2015

1ª ESCUELAS ZONAL 2015

FORMACIÓN DEL CAPITALISMO Y LA OLIGARQUÍA EN ESPAÑA. 
GRIETA IMPERIALISTA 
DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA.


-Tres siglos ininterrumpidos de intervención y dominio de las potencias extranjeras han determinado el nacimiento y desarrollo del capitalismo en España. La intervención imperialista determinará desde su misma formación como clase dominante la debilidad de la oligarquía española y sus acusados rasgos de raquitismo, parasitismo y especulación. La burguesía española es débil porque es dependiente y es dependiente porque está intervenida. El dominio político militar del imperialismo es el factor dirigente de que el modelo de capitalismo monopolista español sea dependiente del capital extranjero y cautivo de sus mercados.

-La Iª Guerra Mundial abre una grieta en el orden imperialista, agudizada por el triunfo de la Revolución de Octubre, debilitando el dominio de las principales potencias, lo que permitirá que se expresa una enorme energía transformadora en el ámbito político, científico, cultural...

-La principal expresión de la grieta imperialista en España es la dictadura de Primo de Rivera, encarnación -por primera y única vez- de un proyecto nacional oligárquico que busca desarrollar un capitalismo monopolista nacional y autónomo. Para lo que va a necesitar, en primer lugar, romper lazos de dependencia con Francia e Inglaterra y avanzar en la conquista de la independencia política.

miércoles, 10 de junio de 2015

El parlamento europeo vota el Tratado de Libre Comercio







TTIP: el caballo de Troya de Wall Street











El TTIP entre EEUU y la Unión Europea supondría un salto cualitativo en el grado de dominación que bancos, monopolios y multinacionales -sobretodo norteamericanas- tienen sobre multitud de aspectos de su vida cotidiana.

Si no ha oído hablar de él, no se culpe, no es casualidad.

Pese a que el Transatlantica Trade and Investmen Partnership (TTIP) -el Tratado de Libre Comercio e Inversión entre EEUU y la Unión Europea- supone un salto cualitativo en el grado de dominación que bancos, monopolios y multinacionales -sobretodo norteamericanas- tienen sobre multitud de aspectos de su vida cotidiana, la total opacidad y secretismo con el que se están llevando a cabo las negociaciones busca desactivar la creciente movilización europea en su contra.

 ¿Que es el TTIP y que consecuencias tiene?

El TTIP es un nuevo tratado que lleva negociándose desde 2013 entre Washington y Bruselas, y que pretende crear una enorme zona de libre comercio e inversiones entre ambos lados del Atlántico, la más lucrativa del planeta.
Con mucho, es el acuerdo económico y comercial más ambicioso que se haya diseñado nunca a nivel mundial. En juego, un colosal botín: 820 millones de trabajadores y cerca del 60% del PIB mundial.

El objetivo: crear el modelo socioeconómico y el marco jurídico y político de relaciones laborales y comerciales para que los grandes capitales puedan explotar sin trabas este enorme tesoro. Aunque las negociaciones bilaterales entre Washington y las autoridades comunitarias se llevan a cabo bajo siete llaves, salta a la vista quién es el principal beneficiario un tratado de libre comercio que derribaría las numerosas barreras y obstáculos legales europeos: las corporaciones y transnacionales norteamericanas.

"Salta a la vista quién es el principal beneficiario un tratado de libre comercio que derribaría las trabas legales europeas: las corporaciones y transnacionales norteamericanas Multiplicar el dominio norteamericano sobre Europa"

Los promotores del TTIP defienden que este tratado es necesario para liberalizar todos los sectores de la economía y para unificar leyes y normativas a ambos lados del Atlántico, para reducir costes y retrasos innecesarios para las grandes empresas.
Y por supuesto, anuncian que el libre comercio EEUU-UE dinamizará la economía y creará millones de puestos de trabajo. Pero la experiencia histórica de los tratados de libre comercio impulsados por Wall Street nos habla de otros efectos.
Cuando en 1994 Estados Unidos, Canadá y México firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), aseguraron que se crearían más de 20 millones de empleos sólo en México. Dos décadas después, se calcula que ha destruido al menos un millón de puestos de trabajo en el país azteca.
Los mismos estudios de la Comisión Europea prevén que la firma del TTIP conlleve la pérdida de empleos en la UE en sectores económicos como la electrónica, la metalurgia, la comunicación o la ganadería. ¿Y que tipo de empleo podemos esperar que se genere si las normativas laborales europeas se enrasan con las norteamericanas?.
Fruto de décadas de poder hiperconcentrado de la clase dominante norteamericana sobre su aparato estatal, de un casi inexistente movimiento sindical, y de que el "Estado del Bienestar" es un concepto desconocido en suelo estadounidense
-Washington nunca tuvo necesidad de crearlo, como sí tuvo que promoverlo en Europa, fruto de las necesidades de la Guerra Fría- en casi todos los campos, la legislación laboral estadounidense es cualitativamente más ventajosa para corporaciones y monopolios que la comunitaria, y mucho más implacable en lo que se refiere a las clases trabajadoras.
EEUU no ha firmado jamás los principales acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), lo que le permite mantener un régimen de explotación y ausencia de derechos laborales todavía mucho mayor que el que padecemos en Europa.

Antes o después, se perderían o se limitarían gravemente derechos fundamentales como el de la representación colectiva de los trabajadores. Los convenios colectivos, sectoriales, etc... pasarían a valer menos que el papel en el que están inscritos. Y su efecto -a la baja- en los salarios sería inmediato, a juzgar por la experiencia salarial de los trabajadores norteamericanos nada más firmar el NAFTA.

Baste sólo recordar las negociaciones sobre Eurovegas y las ignominiosas condiciones laborales -propias de una semicolonia o una maquila tercermundista- que el grupo Las Vegas Sands del millonario Adelson intentó imponer en su macroproyecto del sur de Madrid para hacernos una idea de qué tipo de marco laboral europeo buscan imponer... en toda Europa

No sólo los derechos laborales ser verían inmediata e implacablemente atacados, también nuestros derechos como consumidores. EEUU tiene estándares medioambientales y de seguridad alimentaria tan mínimos que permitirían la entrada en la UE de cualquier tipo de alimento transgénico, de carne tratada con hormonas o el uso de miles de productos químicos hasta ahora vetados por la legislación medioambiental europea.
El consumidor europeo podría -sin llegar a sospecharlo- adquirir productos nocivos para la salud, mientras que el litigio sobre la prohibición o no de tales productos aún estuviera resolviéndose en parlamentos o tribunales. Para hacernos una idea del desembarco de productos vetados en Europa que permitiría el TTIP, sólo en el mercado cosmético -según la OCU- hay unas 1.328 sustancias prohibidas por las autoridades comunitarias que verían derribadas de golpe todas las restricciones para ser comercializadas. Frente a Estados Unidos, donde solo se prohíben 11 compuestos autorizados en la UE.
Así, la balanza comercial entre EEUU y Europa -favorable a esta última- podría equilibrarse e incluso invertirse. Poder sin mesura para los grandes monopolios El TTIP es una auténtica constitución económica que afectaría a todos los aspectos de la vida de los países europeos, eliminando toda clase de limitaciones al poder de las grandes corporaciones, contribuyendo y acelerando la concentración del capital y ahondando aún más el inmenso abismo social, ambos factores ya de por sí espoleados por la crisis. Semejante tratado acelerará la ruina de la pequeña y mediana empresa o del pequeño comercio. En particular en el campo, el tratado potenciará las grandes corporaciones de la agroindustria en detrimento de las pequeñas explotaciones agrarias, agudizando el hundimiento de pequeños agricultores, además de mermar a la soberanía alimentaria y la calidad en la alimentación.

"En la lucha contra esta nueva OTAN económica, queda claro con una nitidez meridiana cómo la lucha contra los recortes y el saqueo... son indivisibles de la lucha por la soberanía nacional" 

En el terreno de los derechos sobre la propiedad, sus efectos también son tan claramente favorables a las grandes corporaciones como lesivos para la ciudadanía.

En el uso de internet, se aplicará la restrictiva legislación estadounidense, que además de que castiga severamente la práctica de compartir archivos en la web, es mucho más permisiva con la vigilancia policial o el acceso a datos privados.
El TTIP además blindará celosamente patentes y royaties, dificultando enormemente el desarrollo y acceso a medicamentos genéricos. Uno de sus apartados más polémicos es el de la protección de las inversiones, por el cual cualquier inversor privado internacional puede demandar ante la justicia cualquier legislación (laboral, social, comercial o ambiental) que interfiera con sus beneficios.
Pero no ante los tribunales ordinarios de cada país, ni siquiera ante los tribunales comunitarios, sino ante tribunales de arbitraje, similares a los que median en litigios entre empresas.
Tribunales de arbitraje que -al igual que las agencias de calificación- son privados y ligados... al FMI y al Banco Mundial, es decir, al gran capital norteamericano.
La jurisprudencia internacional se ha saturado de estos casos en los últimos años: casi 600 demandas de transnacionales contra normativas nacionales, contra 98 países distintos. (Ver Cuadro) El TTIP busca multiplicar el ya abrumador poder que tienen monopolios, corporaciones y lobbies sobre los Estados.
El poder monopolista sobre la toma de decisiones en Bruselas ya es casi omnímodo.

Un reciente artículo de The Guardian revela que "en una medida u otra, los lobistas influyen en alrededor de un 75% de las decisiones comunitarias. Por ejemplo, las compañías de
telecomunicaciones han boicoteado sistemáticamente cualquier intento del Parlamento Europeo por limitar los precios abusivos que los europeos pagan por usar el móvil".
Con un marco legal que les permite demandar y paralizar inmediatamente, a su antojo, cualquier intento legislativo -sea europeo, nacional, autonómico o municipal- que cuestione sus intereses o beneficios, ¿que no van a poder imponer los grandes capitales para aplastar a la sociedad civil?

Detengamos al caballo de Troya. 

No al TTIP El Tratado de Libre Comercio con EEUU es una gravísima amenaza para las condiciones de vida y de trabajo de los pueblos de toda Europa, así como un tiránico secuestro de la soberanía nacional de los países del continente.
A pesar del secretismo que rodea a su redacción y aprobación, se está levantando un fuerte y creciente movimiento de rechazo popular para derribarlo.

El pasado 18 de abril, convocadas por una dinámica coordinadora, más de 500 movilizaciones (78 en las ciudades españolas) denunciaron al TTIP por toda la geografía europea. El gobierno griego de Syriza ya ha declarado que está dispuesto a usar todas sus armas políticas -incluso a usar su derecho a veto- para impedir que se apruebe en las instituciones de la Unión. Pero aunque esa sea una alentadora noticia, no debemos confiar en que eso baste. Los intereses hegemonistas y monopolistas que empujan a que se apruebe son extraordinariamente fuertes.
La superpotencia norteamericana necesita imperiosamente el TTIP, y va a utilizar todos sus numerosos y potentes resortes de poder para imponerlo.
En la lucha contra esta nueva OTAN económica, queda claro con una nitidez meridiana cómo la lucha por la mejora de las condiciones de vida y trabajo contra las agresiones monopolistas, la lucha por las libertades y derechos civiles, la lucha contra los recortes y el saqueo... son indivisibles de la lucha por la soberanía nacional.
Sólo si los pueblos nos dotamos de fuerza política -de conciencia y de organización- podremos conjurar la amenaza de este auténtico caballo de Troya... de Wall Street.

¿Por qué ahora el TTIP? 

Aunque los antecedentes de los intentos norteamericanos por lograr un acuerdo semejante se remontan a 1990, al mandato de George Bush padre -recién acabada la Guerra Fria- no es hasta la presidencia de Barack Obama cuando han tomado verdadera entidad y velocidad de crucero.
La razón no es otra que el agudo y acelerado declive de la superpotencia norteamericana en todos los terrenos, especialmente en el plano económico y político.
En sólo una década su peso económico en el mundo ha decaído del 25% del PIB Mundial al 19%, agudizándose rápidamente tras el crash de Lehman Brothers en el 2008.
Pero a sus socios y vasallos europeos tampoco les ha ido mucho mejor.
Al igual que a EEUU, las viejas potencias europeas, con Alemania, Francia o Reino Unido a la cabeza, se apropian de una porción de la riqueza mundial cada vez menor. EEUU y su esfera de influencia pierde peso de forma inexorable frente al ascenso de toda una pléyade emergentes por todo el planeta, encabezadas por los BRICS y muy en especial por China.

“La razón última del TTIP impulsado por EEUU está en su acelerado declive.
Necesitan incrementar y hacer estructural el saqueo sobre Europa” Ante esta situación, la oligarquía norteamericana está obligada a incrementar el saqueo, el expolio y la apropiación de las fuentes de riqueza de los países que están en su órbita de dominio, en especial a los que concentran los medios de producción más desarrollados y una mano de obra altamente cualificada.
Intensificar, extender y hacer estructural la penetración de los grandes capitales norteamericanos sobre el conjunto de Europa es el primer objetivo del TTIP.
Pero además -y en esto coluden los intereses de las oligarquías financieras de ambos lados del Atlántico
- el TTIP busca blindar el mercado transatlántico a las mercancías y las inversiones no deseadas de los países emergentes. Hacer frente a China -en el momento en el que el gigante asiático esta sólo a siete billones de dólares a desplazar a la superpotencia como primera economía mundial- y aislar comercialmente a Rusia -en un momento de tensión creciente entre Washington y Moscú, agudizado por la intervención en Ucrania- dos intereses geostratégicos de primer orden que persigue el hegemonismo norteamericano. EEUU busca un tercer interés geostratégico con el TTIP.
Fruto de su declive y del saqueo creciente al que la oligarquía norteamericana ha sometido a Europa, los intereses de no pocos sectores de las burguesías monopolistas europeas se han visto lesionados.

Eso inevitablemente provoca fisuras, fricciones y en algunos casos, la aparición de líneas políticas que cuestionan más o menos abiertamente el diktat norteamericano y que proponen -en consonancia con el orden mundial multipolar que se abre paso- relaciones más intensas de Europa con las economías emergentes y los BRICS.
Tal es el ejemplo de los múltiples lazos económicos que tienen importantes sectores monopolistas alemanes o franceses con Rusia, o de la línea del Frente nacional de Marie LePen que cobra fuerza en Francia.
 El TTIP -una auténtica OTAN económica- busca potenciar una poderosa reorientación económica y comercial -e inevitablemente política y militar- de Europa hacia la superpotencia norteamericana, y alejar, obstaculizar o impedir cualquier veleidad neutralista o contraria a los intereses norteamericanos en el seno de las clases dominantes europeas.

Demandas de multinacionales a leyes nacionales en el marco de Tratados de Libre Comercio (TLC) Gracias a los apartados y cláusulas de protección de inversiones existentes en los TLC que Washington ha establecido de forma bilateral con muchos países del mundo, las grandes transnacionales han conseguido en los últimos años demandar, paralizar, y obtener multimillonarias indemnizaciones de multitud de medidas soberanas tomadas por países del mundo entero.

Demandas como las siguientes podrían estar a la orden del día de aprobarse el TTIP.

- Lone Pine contra Canadá (2012). La norteamericano-canadiense Lone Pine, dedicada a la extracción de petróleo y gas mediante la controvertida y muy contaminante técnica de fracking, exige una indemnización de 250 millones de dólares canadienses a la provincia de Quebec, que revocó licencias de perforación y declaró una moratoria para estas prácticas.
 - Veolia contra Egipto (2012). La multinacional francesa demanda al estado egipcio ante CIADI, un tribunal dependiente del Banco Mundial, por la elevación de 31€ el salario mínimo, porque afectaba a sus costes salariales en el contrato de recogida de basuras de Alejandría.
- Philip Morris contra Uruguay y Australia (2011). El gigante tabaquero demanda a ambos paises por el empaquetado genérico de cigarrillos y las advertencias sobre los efectos nocivos del consumo de tabaco en las cajetillas. La corporación reclama a Uruguay una indemnización de 2.000 millones de dólares por daños y perjuicios.
- Vattenfall contra Alemania (2012). La gigante de la energía sueca Vattenfall reclama una indemnización superior a los 3.700 millones de euros por el desmantelamiento de las centrales nucleares, cerradas por el gobierno alemán tras el desastre de Fukushima.