viernes, 14 de agosto de 2015

la revolución cubana

La revolución que nunca pudo ni debió pensarse 

Por encima de sus muchos logros -y errores- el valor principal de la revolución cubana sigue siendo la implacable voluntad de un pequeño pueblo por transgredir las normas del orden mundial dominante 



Pese a que, a diferencia de Puerto Rico, Filipinas o la isla de Guam, EEUU no consigue tras la guerra hispano-norteamericana de 1898 anexionarse directamente a Cuba como una colonia más, el estatus de la isla va a derivar inmediatamente en una situación de semicolonia yanqui. 

A los Tratados de París que siguen a la guerra y en los que España renuncia a su soberanía sobre la isla, le sucede la famosa enmienda Platt, que obliga a introducir en la nueva constitución cubana tres puntos que dejan la independencia y la soberanía del país en manos de Washington. 
Por el primero de ellos Cuba se obliga a permitir la instalación de bases militares yanquis en su territorio sin más límites que los intereses del ejército norteamericano. 
El segundo prohíbe a Cuba firmar tratados internacionales o endeudarse con cualquier país del mundo sin la aprobación de EEUU. 
El tercero, finalmente, autoriza a las fuerzas armadas norteamericanas a intervenir en el país para “el mantenimiento de un gobierno adecuado”. 
A lo largo de más de 30 años, la enmienda Platt va a asegurar el dominio militar, político y económico norteamericano sobre Cuba. 
No será hasta 1934, cuando EEUU considera que dispone ya de los suficientes recursos internos en la isla y una casta burocrática político-militar vinculada y orgánicamente dependiente de Washington cuando la enmienda será derogada. Ya entonces, Fulgencio Batista forma parte destacada de esta casta político-militar, siendo Coronel Jefe del ejército cubano, miembro de la ‘Pentarquía’ que dirigirá el país entre 1934 y 1940 y presidente en solitario hasta 1944. Desde su cargo de jefe del ejército, Batista se convierte desde entonces en un hombre clave de EEUU para los asuntos de la isla. Y a él va a recurrir –a través de la CIA y el Pentágono– el grupo Rockefeller cuando el presidente Carlos Prío Socarrás, en los inicios de la década de los 50, comienza a poner reparos y pequeños obstáculos a los negocios previstos por el grupo en la industria del níquel en Cuba. El 7 de marzo de 1952, los gobiernos de Cuba y EEUU firman un Acuerdo de Asistencia Mutua para la Defensa. 72 horas después, Fulgencio Batista da el golpe de Estado. No sin antes entrevistarse, en la madrugada del mismo 10 de marzo, con el coronel Fred G. Hook, Jr., jefe de la Misión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en Cuba, quien no tendrá empacho en afirmar horas después que “si esto tenía que suceder, Batista era el mejor hombre para el puesto”.

Las visitas de altos mandos de la CIA, representantes del grupo Rockefeller, del trust del acero (la United States Steel Co., propiedad del grupo Carnegie) o de las grandes compañías multinacionales de la alimentación norteamericana se suceden en las semanas siguientes. Al apoyo público y expreso al dictador, se añaden las nuevas y suculentas concesiones económicas, políticas, militares y de inteligencia que Batista concede a EEUU.

Pero la casta burocrática que sustenta a Batista no se conforma con esto. Y descubre una nueva fuente de lucrativos negocios en el trato con los jefes de la mafia norteamericana de Florida. En una serie de artículos titulados “Dinero mafioso, bonanza cubana”, el New York Daily News saca a la luz en enero de 1958 el proyecto conjunto entre la mafia de los Estados Unidos y una serie de corruptos personajes cercanos a Batista, cuyo objetivo es transformar el malecón de La Habana en la mayor y más lujosa cadena de casinos de juego del mundo, desplazando incluso a Las Vegas.

Al grado de intervención de EEUU en la isla se le suma una represión y una corrupción jamás vistas en la isla. Los viejos partidos políticos, presos de sus propias redes de vinculación a EEUU son incapaces, pese a sus protestas, de representar ninguna alternativa para el pueblo cubano. Bajo la falsa apariencia de una próspera estabilidad, se está en realidad gestando, en torno al núcleo opositor articulado alrededor de Fidel Castro, el estallido revolucionario que a través de distintas etapas (asalto al cuartel de Moncada en julio de 1953, desembarco del Granma en diciembre de 1956) va a terminar definitivamente con este estado de cosas.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Felicidades comandante

La revolución que nunca pudo ni debió pensarse 

Por encima de sus muchos logros -y errores- el valor principal de la revolución cubana sigue siendo la implacable voluntad de un pequeño pueblo por transgredir las normas del orden mundial dominante 




El 1 de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista -aupado al poder 7 años antes por Washington- huye precipitadamente de La Habana hacia Santo Domingo ante el avance de las tropas revolucionarias que desde la Sierra Maestra se despliegan ya sin oposición por toda la isla.

Siete días después, el 8 de enero, el Estado Mayor de la revolución cubana, comandado por Fidel Castro, Ernesto Ché Guevara y Camilo Cienfuegos, hace su apoteósica entrada en la capital, donde decenas de miles de habaneros los reciben entusiasmados con gritos de apoyo a los revolucionaros y vivas a la patria libre.
En ese mismo instante concluyen 70 años de ominosa opresión semicolonial por parte de EEUU. Una pequeña isla caribeña situada a poco más de cien kilómetros de las costas de Florida se ha atrevido a pensar lo impensable, a imaginar y a realizar lo que hasta entonces parecía inimaginable. En la misma puerta del patio trasero de la primera superpotencia hegemonista de la historia, en el corazón del mar Caribe, que desde el siglo XIX los yanquis habían considerado su “mare nostrum”, un grupo de revolucionarios –los ‘barbudos’, nombre con el que el pueblo denominaba cariñosamente a los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio– no sólo se atreven a desafiar al omnímodo poder del Imperio, sino que lo derrotan, alcanzan la independencia nacional de su país y van a ser capaces de mantenerla a lo largo de 50 años hasta nuestros días. El triunfo de la revolución cubana, y su pervivencia a lo largo de medio siglo, es sin lugar a dudas uno de los acontecimientos de mayor trascendencia histórica de la segunda mitad del siglo XX, en particular para los pueblos del mundo hispano.

Por encima de sus muchos logros sociales, y también de sus innegables deficiencias y errores, el valor principal de la revolución cubana sigue siendo la implacable voluntad de un pequeño pueblo por transgredir las normas del orden mundial dominante.
Un orden mundial en el que no es tan siquiera imaginable que una pequeña nación, con apenas 11 millones de habitantes, sea capaz de conquistar y mantener su independencia, su capacidad de decidir por él mismo su destino.
Y hacerlo en las mismísimas barbas del imperio más poderoso que ha existido en la historia de la humanidad. De acuerdo con la lógica del orden mundial hegemonista, la revolución cubana es un hecho que jamás debió ocurrir, que nunca pudo ni debió pensarse siquiera.
Y que, en todo caso, debía haber sido eliminada de raíz nada más producirse. Eso es lo que está en la lógica del imperialismo. Y sin embargo, la tenacidad, la dignidad, el orgullo, el patriotismo del pueblo cubano ha hecho que lo que era inimaginable ocurriera. Que David derrotara a Goliat. Y no una sola vez, sino múltiples veces a lo largo de medio siglo. Resistiendo a invasiones, sabotajes de todo tipo, infinitos intentos de asesinato de sus líderes, actos de terrorismo de la peor especie, un despiadado embargo económico y comercial,...
Muy por encima de cualquier otra consideración, este fermento antiimperialista, esta voluntad de conquistar y mantener a toda costa la independencia política de Cuba es, de lejos, el mayor logro y la más valiosa enseñanza que la revolución cubana ofrece a todos los pueblos del mundo, pero de forma especial, hay que insistir en ello, al mundo hispano.
Incluso en los momentos en que mayores han sido las desviaciones de la revolución –y que como veremos a lo largo del serial tienen su mayor exponente en los años 70, con el alineamiento incondicional del régimen cubano con el imperialismo agresivo y expansionista de la URSS– la preservación de la independencia política ha sido el norte estratégico que ha guiado a Cuba durante estos 50 años.
Lo que explica, a su vez, porque la isla fue uno de los pocos regímenes socialistas capaces de seguir en pie tras la caída de la URSS. Pero todo esto lo veremos con más detalle a través de las sucesivas entregas del serial que ahora comenzamos, y en los que abordaremos las distintas etapas que ha recorrido la revolución.

Desde la toma del poder hasta la invasión de Bahía de Cochinos, desde la crisis de los misiles hasta la salida del Ché.
Desde la actuación del ejército cubano en África hasta la crisis de los balseros en los 90 o el papel y el ejemplo de Cuba en la formación del frente antihegemonista en Iberoamérica coincidiendo con el cambio de siglo.

miércoles, 22 de julio de 2015

Comienzos del Siglo XX





El salto al Imperialismo.






Iª TESIS:

España abre el siglo XX –justo cuando el capitalismo ha culminado el salto a su fase imperialista y
un pequeño puñado de grandes potencias se han repartido el mundo por completo– sometida a una drástica degradación, a una permanente intervención política y militar, condenada a un desarrollo económicolimitado, subordinado a las necesidades del capital extranjero y que nos impone un gigantesco saqueo exterior de las riquezas nacionales.

Cuando el mundo pasa a dividirse entre países imperialistas y pueblos y naciones sometidos,
España ocupará el segundo lugar.

-En 1900 el mundo ya está enteramente repartido entre un pequeño puñado de grandes potencias
imperialistas. Inglaterra clava su bota desde Egipto hasta la India. Francia construye su imperio colonial en Africa y Asia. Alemania, que a principios del XIX todavía era una confederación de pequeños estados, acomete un proceso imparable de expansión. EEUU se convertirá en los primeros años del siglo XX en líder de la producción mundial y acelera su expansión en lo que considera su “patio trasero”. Incluso Italia culmina un proceso de unificación que será al mismo tiempo un “risorgimento” nacional, fijando sus ojos en los Balcanes, el norte y el este de África.

Por el contrario, para España el paso al imperialismo supondrá un nuevo descenso en su degradación
en el concierto de naciones. Si el Imperio Británico había despiezado el mundo hispano, sometiendo a los nuevos Estados a una férrea dependencia, EEUU se apoderará de Cuba, Puerto Rico o Filipinas, convirtiéndolas en colonias de facto.

Territorio colonial conquistado por las principales potencias durante el periodo 1800-1914
País millones de
 KM cuadrados      habitantes
Inglaterra  33,5          393,5
Francia     10,6            22,3
Alemania   2,9              9,7 
EEUU       2,7             10,2  
España   -22,7         -189.8


-A través de la intervención político-militar del imperialismo sobre el corazón del Estado y de la
nueva oligarquía se impone un desarrollo capitalista limitado, subordinado a los intereses de las principales potencias imperialistas y con una abrumadora presencia del capital extranjero monopolizando las principales fuentes de riqueza.

El grado de desarrollo español (o mejor dicho de subdesarrollo por debajo de las potencialidades
nacionales) limitado por la dependencia y el saqueo exterior, se aleja cada vez más de las grandes potencias que han dado el salto al capitalismo monopolista. Si en 1875 la renta española por habitante suponía el 45% de la británica y el 56% de la estadounidense, en 1914 este porcentaje ha descendido hasta el 40% y el 39%.

A pesar de que a principios del siglo XX se forman los primeros grandes bancos nacionales (Bilbao y
Vizcaya en Euskadi, Hispanoamericano o Banesto en Madrid) que se convertirán en los nódulos de la oligarquía financiera, en 1900 el sistema financiero español sigue dominado por el gran capital francés.

La base material de la nueva oligarquia española sigue siendo extremadamente débil. En 1900 la suma de los activos totales de todos los bancos españoles suponía solo el 39% del PIB español, muy lejos de la media del 104% del resto de Europa.

Y el mayor banco español, Banesto, se formará en 1902 por iniciativa del Paribas francés. Hasta 1927
será dirigido por un comité desde París, y estará obligado a entregar el 40% de sus negocios más lucrativos a la matriz francesa.

Los sectores económicos más rentables siguen bajo dominio de un capital extranjero con una
presencia abrumadora. El 70% de las vías ferreas españolas seguía controlado en 1900 por el gran capital francés (los Periere y los Rotschild).

La misma extensión de las vías férreas, uno de los principales motores del impulso del capitalismo en el siglo XIX, evidencia el grado de postración español.

Comparación kilómetros de vías férreas en 1890
País Miles de Kmts
EEUU            268
Inglaterra       107
Alemania         43
Francia             41
Rusia               32
España            10

En 1900 el 70% de la producción minera española sigue en manos del capital extranjero. La mayor
parte de la producción se destina a la exportación (por ejemplo, el 90% del hierro español se dirige a Inglaterra y Alemania), al servicio de las necesidades de la gran industria de la principales potencias.
En 1902 se forman los Altos Hornos de Vizcaya, la primera gran industria con capital español. Pero está a años luz de la gran producción desarrollada por las principales potencias. Entre 1885 y 1905 se cuadruplica en España la producción de acero, pero significa apenas el 0,02% de la producción alemana.

El desarrollo de las grandes industrias de la segunda revolución industrial a finales del XIX y principios del XX (electricidad, química, petróleo...) tendrá también una abrumadora presencia del capital extranjero, especialmente alemán y norteamericano.

Será necesario el debilitamiento de las grandes potencias imperialistas a raíz de la Iª Guerra
Mundial para que la economía española dé un salto. Y habrá que esperar hasta el régimen de Primo de Rivera donde se cuestionarán los intereses imperialistas tradicionales en España, para que se desarrolle verdaderamente el capitalismo monopolista en nuestro país a partir de 1923. Es decir, prácticamente con 50 años de retraso frente a las potencias desarrolladas.

-Ante el temor a la irrupción del proletariado revolucionario, la defenestración de la Iª Republica
supone la renuncia definitiva de la alta burguesía española a hacer su propia revolución, agudiza su entrega a las potencias imperialistas más poderosas del momento, y acelera la fusión entre los círculos más reaccionarios de la burguesía (terrateniente y bancaria) con la aristocracia terrateniente. Lo que lastrará su propio desarrollo económico.

No es ninguna “maldición bíblica” o “defecto congénito” de los españoles nuestro histórico atraso
económico, sino la existencia de una clase dominante entregada a la intervención imperialista la que desde entonces hasta hoy ha impedido el desarrollo de una economía avanzada.

-La restauración borbónica en la figura de un Alfonso XII apadrinado por Inglaterra abre un régimen que será la expresión más acabada del dominio imperialista y oligárquico.
El régimen de la Restauración, vigente hasta 1923, limitará la vida política nacional. Por arriba con una élite caduca y endogámica, directamente vinculada a la oligarquía y plataforma de intervención de las grandes potencias. Por abajo con un asfixiante dominio caciquil.

La ausencia de una revolución burguesa en España va a lastrar el desarrollo político y económico del país. Permitiendo la pervivencia de una desmesurada influencia de la aristocracia y la Iglesia. Manteniendo hasta bien entrado el siglo XX rasgos y estructuras feudales, sobre todo en el campo, que paralizaban el desarrollo capitalista.

En síntesis:

1º.- La burguesía española es débil porque es dependiente, y es dependiente porque está intervenida.

2º.- La intervención política y militar de las potencias imperialistas sobre el estado español busca sistemáticamente adueñarse de las principales fuentes de riqueza, siendo la causa principal del famoso “atraso español”.

3º.- El temor ante la irrupción del proletariado revolucionario, es el factor determinante para que la burguesía española renuncie a hacer su propia revolución. Acelerando la formación de una oligarquía financiera y terrateniente congénitamente débil y subordinada a las potencias imperialistas.

miércoles, 15 de julio de 2015

III Marcha contra el paro, la precariedad, la pobreza y desigualdad




CUATRO DÍAS MARCHANDO BAJO EL SOL Y CON EL VIENTO DEL CAMBIO A FAVOR








Miles de personas han participado a lo largo del recorrido de la III Marcha contra el paro, la precariedad, la pobreza y desigualdad, en un ambiente reivindicativo y de fraternidad, así como en los diversos actos de presentación organizados en Vilanova i la Geltrú, Prat de Llobregat, Barcelona, Terrassa, Santa Coloma Gramenet, etc.

La marcha empezó el 6 de julio a las 9 horas en la Plaza de la Vila de Badalona y finalizó delante del Parlament el 9 de julio a las 19 horas.

A lo largo de cuatro días, andando bajo un sol implacable, las numerosas personas que participaron en la marcha con decenas de banderas representativas de la amplia pluralidad de entidades y organizaciones que la apoyaron, y de numerosas pancartas de colectivos y campañas como la semana de 30 horas, pasaron por Badalona, Santa Coloma de Gramenet, Montcada y Reixach, Granollers, Ripollet, Cerdanyola, Badía del Vallés, Barberá, Sabadell, Terrassa, Rubí, SEAT Martorell, Abrera, Sant Vicenç dels Horts, L’Hospitalet de Llobregat, hasta llegar a Barcelona.

A la entrada de las ciudades grupos numerosos de personas se concentraban  para recibir y acompañar la marcha, gentes de la Coordinadora de asambleas de trabajadores/as en paro de Catalunya, de la PAH, de los diversos sindicatos, pensionistas y iaioflautas, gentes del movimiento vecinal y del rico tejido asociativo de Cataluña, y de las organizaciones políticas que apoyaban la marcha. Las pancartas colgaban en las calles y plazas de las ciudades convocando y saludando la marcha.

En todos los ayuntamientos por los que pasó la marcha se realizaron concentraciones de apoyo para entregar la carta reivindicativa y explicar sus objetivos. En algunos ayuntamientos este acto se realizó en la sala de plenos municipal, o salas habilitadas al efecto, en otros se realizó a la entrada al ayuntamiento delante de las personas concentradas. Por lo general la actitud de las alcaldesas y alcaldes y de las representaciones municipales superó la mera cortesía protocolaria, y declararon sintonizar con los objetivos de la carta reivindicativa y su disposición a aplicarlos en el marco de sus competencias, o bien elevar mociones en apoyo de dichos objetivos hacia las instituciones de la Generalitat y del Estado español. 

El viento del cambio había entrado con diversa intensidad en los ayuntamientos, se sentía, se respiraba, especialmente por aquellos que habían participado en anteriores marchas como la II Marcha en octubre de 2010. Muchos alcaldes y alcaldesas nos esperaban en la plaza, o venían a recibirnos a la entrada de la ciudad o nos acompañaban hasta salir del municipio.


A todas las representaciones municipales se les agradeció su actitud de compromiso y se les invitó a llamar a la ciudadanía y los movimientos sociales cuando necesiten de su apoyo frente a la oposición y boicot de los poderes económicos y de la derecha conservadora, pero también se les  recordó que en caso de flaquear y no cumplir con el programa y los compromisos favorables  a la mayoría social, el pueblo acudirá a la plaza para exigir su cumplimiento y las responsabilidades pertinentes. 
La marcha no se limitó a caminar o concentrarse delante de los ayuntamientos, se difundieron a mano miles de diarios de la marcha, se realizaron actos reivindicativos delante de las oficinas del BBVA para protestar contra los desahucios, se protestó contra la privatización del agua en algunas localidades y se reivindicó su remunicipalización,  se reivindicó el carácter público de los hospitales en defensa de la salud. También se realizaron actos informativos en las plazas y locales de los pueblos. 

El primer día en la plaza de la “Porxada”  de Granollers se representó la obra de teatro “amb l’aigua al coll” por el colectivo de personas en paro de Olot, una magnífica obra por su testimonio y pedagogía, que alegró y refrescó los ánimos tras un día de marcha bajo un sol tórrido que nos hizo echar en falta la sombra de los árboles ausentes en la ribera del Besós.

La marcha que discurrió con gran precisión no hubiera sido posible sin la colaboración de mucha gente solidaria, también de algunos ayuntamientos, que  facilitaron avituallamiento de agua, que prepararon los almuerzos, comidas y cenas populares, o facilitaron transporte público.
Finalmente la marcha entró en Barcelona y tras disfrutar de la acogida  en Can Batlló, repuso sus fuerzas en el Parque de la España Industrial y en el Casinet de Hostafranchs, para reemprender a las 15:30 horas la andadura hasta la Plaza de Sant Jaume, donde la nueva alcaldesa Ada Colau, acompañado por el primer teniente de alcalde Gerardo Pisarello, y otros representantes municipales recibieron a la marcha en un salón del ayuntamiento donde se le entregó y explicó la Carta reivindicativa, para a continuación descender a la plaza de Sant Jaume y expresar su compromiso ante las personas concentradas.

 A continuación la marcha se dirigió al Parlament donde llegó sobre las 19 horas. Sendas delegaciones se entrevistaron con Anna Simó en ausencia de la Presidenta, y con  los grupos parlamentarios, a todos ellos se les hizo entrega de la Carta reivindicativa y se detalló su contenido.
La respuesta de los grupos parlamentarios presentes, con las ausencias justificadas del representante del PP y de la CUP, osciló entre el pleno apoyo a los objetivos de la Carta que expresó la representante de ICV-EUiA, las manifestaciones de desacuerdo de las representaciones  de CiU y Ciudadanos con la mayoría de objetivos de la Carta reivindicativa, y las posiciones más diversas y matizadas de las representaciones de ERC y PSC, apoyo de ambos a la propuesta de ley de emergencia habitacional y a la la petición de derogación de la reforma laboral,  apoyo de ERC a las mociones de rechazo al TTIP, reservas o distancias con el resto de reivindicaciones.
A diferencia del viento de cambio que percibimos en los ayuntamientos, en el Parlament se echó en falta siquiera una ligera brisa. En conclusión hay que  seguir movilizados para que el viento del cambio alcance de lleno al Parlament.


Para defender la aprobación  “sin recortes” de las propuestas de ley de Renta Garantizada de Ciudadanía y de Emergencia habitacional y pobreza energética se anunció, a la salida de la entrevista con los grupos parlamentarios, la convocatoria de una concentración el miércoles 22 de julio a las 18 horas a la entrada  del Parlament de Catalunya.






Finalmente expresamos nuestro agradecimiento a todas las personas que han participado en la marcha y han colaborado en su éxito, a las personas, entidades y organizaciones que han apoyado la marcha, y han facilitado con sus aportaciones su autofinanciación:
Coordinadora de asambleas de trabajadores/as en paro de Catalunya, Asamblea de Barcelona, La Marina-Zona Franca, Badalona, Badía del Vallés,  Cerdanyola-Ripollet,  Marea básica, Montcada, Aturats Vallés, Granollers, Prat de Llobregat, Rubí, Santa Coloma de Gramenet, Sant Vicençs dels Horts,Terrassa, Vilanova i la Geltrú; APE, As. Drets Socials, ECAS, Campaña por la semana laboral de 30 horas, Col.legi Oficial Treball Social, Comissió Promotora ilp Renda Garantida de Ciutadanía,  Forum de alternativas al paro, pobreza y desigualdad, Marea Pensionista, Marxas  Dignitat, PAH; CCOO, CO.BAS, FESIM-CGT, IAC, UGT;  ANC, ACP,  Asociación Frida Kahlo Prat de Llobregat, Ateneu Zona Franca-La Marina l'engranatge, ATTAC-Acordem, CONFAVC, FAVB, Front Cívic, Secretariat Entitats de Sants, Hostafrancs i la Bordeta, Xsuc-Socialisme21; Comunistes Cat., Barcelona en Comú, CUP, EUiA, ICV, PODEM, Procés Constituent, PSUC-Viu, Xarxa solidaritat popular, Recortes Cero.

Barcelona 14 de julio 2015

lunes, 22 de junio de 2015

DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA AL ASESINATO DE PRIM




España abre el siglo XIX con una brutal agresión imperialista





la invasión de hasta 300.000 soldados franceses, y lo cierra con con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, un zarpazo al territorio nacional a manos de la nueva potencia emergente, EEUU.

Todo el siglo XIX español está recorrido por pronunciamientos y luchas populares y revolucionarias. Pero el factor determinante será la intervención de Francia e Inglaterra disputándose convertir a España en área de influencia. Una intervención en primer lugar política y militar sobre los principales aparatos y cuadros del Estado y los principales nódulos de la nueva oligarquía financiera y terrateniente en formación. A través de la cual se impone un masivo saqueo de las riquezas nacionales por parte del capital extranjero.


Invasión francesa (1808-1814)
Napoleón se apoya en la intervención francesa sobre el decrépito Estado borbónico para invadir España. En palabras del emperador galo “Godoy es un sinvergüenza que me abrirá personalmente las puertas de España”. Así ocurre con el Tratado de Fointeneblau, prácticamente dictado por Napoleón al representante de Godoy en París.

El mismo Napoleón define con claridad sus objetivos en España: “Es preciso que España sea francesa; para Francia he conquistado España, con su sangre, con sus brazos, con su oro.

Míos son los derechos de conquista; no importan las reformas, no importa el titulo de quien gobierne: rey de España, virrey, gobernador general, España debe ser francesa”.
Napoleón proyectara la desmembración de España, anexionando a Francia todos los territorios al norte del Ebro.

Pero ante la ocupación francesa se levanta una gigantesca rebelión popular donde se unen la lucha por acabar con el Antiguo Régimen y la defensa de la independencia nacional frente a la agresión de una potencia extranjera.

Tal y como plantea Marx en La España revolucionaria: “Así ocurrió que Napoleón, que, como todos sus contemporáneos, consideraba a España como un cadáver exánime, tuvo una sorpresa fatal al descubrir que, si el Estado español estaba muerto, la sociedad española estaba llena de vida y repleta, en todas sus partes, de fuerza de resistencia.


Al no ver nada vivo en la monarquía española, salvo la miserable dinastía que había puesto bajo llaves, se sintió completamente seguro de que había confiscado España. Pero pocos días después de su golpe de mano recibió la noticia de una insurrección en Madrid. Cierto que Murat aplastó el levantamiento matando cerca de mil personas; pero cuando se conoció esta matanza, estalló una insurrección en Asturias que muy pronto englobó a todo el reino. Debe subrayarse que este primer levantamiento espontáneo surgió del pueblo, mientras las clases «bien» se habían sometido tranquilamente al yugo extranjero.

Gracias a Napoleón, el país se veía libre de su rey, de su familia real y de su gobierno. Así se habían roto las trabas que en otro caso podían haber impedido al pueblo español desplegar sus energías innatas”.

El grueso de la clase dominante y el Estado se entregó al yugo extranjero. Y la rebelión ante el invasor se dirige desde el primer momento también contra las autoridades del Antiguo Régimen. Impulsando reformas sociales y económicas revolucionarias: abolición de la Inquisición, supresión de las jurisdicciones señoriales y privilegios feudales excesivos, abolición de los diezmos… Que tendrán su máxima expresión en la Constitución aprobada en 1.812 por una Cortes de Cádiz cercadas por las tropas francesas pero que alumbrarán una de las cartas magnas más avanzadas de la época y que se convertirá en un referente progresista durante todo el siglo XIX.

Cuando todas las potencias europeas se rinden ante los ejércitos napoleónicos, el pueblo español los derrotará en Bruch o Bailén. Es un momento de “vertebración nacional”, incrustando en la sociedad española un sentimiento patriótico, que aunque pocas veces consciente, crece paralelo al aumento de la intervención imperialista.

Serán las vacilaciones de la burguesía, y sus componendas con los representantes del Antiguo Régimen, las que darán al traste con la inmejorable oportunidad para llevar adelante consecuentemente su propia revolución.

La invasión francesa provoca medio millón de muertos. Trasladado a la actualidad supondrían 2,5 millones de muertos. La destrucción provocada por la guerra eleva la deuda pública a una cifra veinte veces superior a los ingresos, dejando al Estado a merced de la inyección de capital del exterior.
Incluso las tropas inglesas, que supuestamente combatían junto a los españoles, bombardean y destruyen las industrias locales que encuentran a su paso, para impedir el desarrollo de un capitalismo rival y copar el mercado interno con sus mercancías.

Tras el final de la Guerra de la Independencia se reinstaurará el absolutismo bajo a figura de Fernando VII, pero el fermento revolucionario persistirá, resurgiendo pocos años más tarde precisamente en Cádiz con el golpe de Riego.

 Desmembración del mundo hispano (1811-1836)
“Decidí que si Francia tenía a España, no iba a ser a España con América. Desperté el Nuevo Mundo, para restablecer el equilibrio en el Viejo. La cosa está hecha, el clavo está puesto. Hispanoamérica es libre y si nosotros no gobernamos tristemente nuestros asuntos, es inglesa”.

La frase, pronunciada en 1825, días antes de ser firmado el primer Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Reino Unido, por el ministro de Exteriores británico George Canning expresa mejor que mil palabras el papel jugado por Inglaterra en las guerras de la independencia americanas.

Inglaterra alentará las ambiciones independentistas de las oligarquías locales americanas –ligadas ya a Londres por múltiples vínculos económicos-, respaldará militarmente los levantamientos, minará la capacidad de respuesta del Estado español, despachará con los líderes independentistas, formará logias masónicas como Tautaro o Gran Reunión Americana como centro de las conspiraciones… Más tarde impedirá cualquier proyecto de unidad americana, para dar paso a Estados fragmentados que caen bajo la órbita británica. Apoyándose en las oligarquías locales dependientes, el imperialismo inglés saqueará todas las fuentes de riqueza.

Frente a la idea, ampliamente difundida, de que las causas del atraso hispanoamericano tienen su origen en la conquista y ocupación española, en el momento de la independencia la renta per cápita de las colonias españolas es similar a la de EEUU.

- Golpe de Riego (1820)
El pronunciamiento encabezado por el coronel Rafael de Riego, reinstaurará la Constitución de 1.812 y abrirá un periodo de gobierno conocido como el “trienio liberal”. Se extenderá rápidamente por toda España, al conectar con el deseo mayoritario por liberarse de una opresión absolutista particularmente odiosa.

Sin embargo sus conexiones desembocan en la embajada inglesa, a través de las logias masónicas a las que Riego pertenecía y que son una privilegiada vía de intervención de Londres.

Las consecuencias del golpe de Riego son la paralización del envió de tropas que iban sofocar las revueltas independentistas en América -y que Riego debía comandar- acelerando la desembración del imperio; y en segundo lugar la expansión de la influencia inglesa durante el “trienio liberal”.

 Intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis. (1823)
París responde con una invasión militar. Bajo el amparo de la Santa Alianza (coalición absolutista integrada por Rusia, Austria y Prusia) 95.000 soldados franceses entran en España y derrocan el régimen liberal. Restablecen el poder absolutista de Fernando VII y permanecen entre dos y tres años en España pagados por la Hacienda Pública. En cada organismo importante nombran a una especie de comisario francés, los “hombres de negro” del momento, que actuarán como el auténtico “gobierno en la sombra”.

 Guerras carlistas (1833-1876)
En 1.823 se reinstaurá el poder absoluto del monarca y se abre la “ominosa década”, agudizando la represión contra los liberales más revolucionarios (ejecución de El Empecinado o de Mariana Pineda por bordar una bandera republicana).
Pero la Guerra de la Independencia marca un punto de ruptura que ya no permite la continuidad del Antiguo Régimen. E incluso Fernando VII se ve obligado a hacer concesiones a los liberales.
El impulso al desarrollo capitalismo va a atacar no solo los privilegios históricos de los grandes propietarios rurales, también de una amplia masa de pequeños campesinos.
Estos conflictos engendrarán, bajo la apariencia de un conflicto dinástico (los partidarios del infante D. Carlos frente al ascenso al trono de Isabel II).
Sobre estas contradicciones actuará el imperialismo para incrustar un nuevo foco de tensión durante casi medio siglo.

Los carlistas tendrán su base de operaciones en el sur de Francia. El carlismo será utilizado por París como un privilegiado instrumento de desestabilización. Como decía el embajador francés de la época “cuanto más suba el carlismo más bajarán las minas de Almadén”. Las exigencias de las guerras carlistas serán respaldadas por créditos de los Rotchild franceses, que se convertirán en los dueños de la deuda pública.

Mientras Londres enviará tropas a Euskadi y patrocinará un acuerdo que pondrá fin a la primera guerra carlista.

 Golpe de La Granja (1836)
La Constitución de 1.812 se convierte en un referente de progreso para amplios sectores durante todo el siglo. Y la Guerra de la Independencia ha cambiado el viejo ejército aristocrático, dando entrada a mandos procedentes de las clases populares. Un fermento que va a dar lugar a permanentes pronunciamientos liberales.

En 1.836, la regente Maria Cristina destituye al gobierno liberal para sustituirlo por otro de signo moderado. Inmediatamente estallan revueltas populares en numerosas ciudades, encabezadas muchas veces por la Guardia Nacional. Se forman juntas revolucionarias que desafían la autoridad del gobierno y reclaman la reinstauración de la Constitución de 1.812.

Empujado por esta movilización un grupo de sargentos de la Guardia Real se sublevan en el Palacio de la Granja de San Ildefonso, donde se encontraba la familia real.

Este pronunciamiento será utilizado por la embajada inglesa para imponer la restitución de Mendizabal como ministro de Hacienda. Espartero empieza ya a jugar un papel fundamental.


 De “La Gloriosa” al asesinato de Prim (1870)
La revolución liberal de 1868, conocida como “La Gloriosa” o es uno más de los muchos pronunciamientos del XIX español. Irrumpen de forma especialmente activa y combativa las masas populares, que ya habían aparecido en la “Vicalvarada” de 1854. Radicalizando y dando un nuevo carácter a la insurrección. Provocando la aparición en los liberales de un ala progresista, y empujando a los republicanos radicales. Generando una nueva situación política. Según el hispanista Pierre Villar, “la revolución de 1.868 será una especie de grieta que da al país la posibilidad de gobernarse a sí mismo”.

Es en estas condiciones donde debe inscribirse el proyecto que representó Prim o la posterior irrupción de la Iª República.

Juan Prim fue una de la principales figuras militares y políticas del siglo XIX español. Representante de la burguesía más avanzada de la época, la burguesía catalana, alcanzó la presidencia del gobierno en 1869.

Su política, una cerrada defensa de la industria nacional y el intento de acabar con el decrépito régimen borbónico, representaba el intento de los sectores más dinámicos por impulsar un proyecto de modernización más allá de las imposiciones de las principales potencias y la oligarquía española.
Todas las potencias imperialistas y círculos oligárquicos se movilizan para acabar con el gobierno de Prim.
Inglaterra consideraba a Prim un obstáculo a remover por su cerrada defensa de la “industria nacional”. Francia acumulaba rencores hacia Prim por atreverse a promocionar un candidato a la corona española que no contaba con el beneplácito de París. Y las nuevas potencias en ascenso, como EEUU, también deseaban liberarse de Prim, al negarse a aceptar la venta de Cuba alegando que “sería una deshonra para España”.
Mientras los principales nódulos oligárquicos conspiraron para derribar un gobierno que pretendía acabar con un régimen borbónico que preservaba su dominio y privilegios.

Las últimas investigaciones han demostrado que la historia oficial sobre el asesinato de Prim es falsa. La acusación que hacía responsable del atentado a un republicano radical era un montaje.

El historiador cubano Manuel Moreno Fraginals nos desvela que en Cuba la canción popular nos decía que “Prim fue asesinado en Madrid, pero el gatillo lo apretaron en La Habana” -es decir, desde los sectores de la oligarquía cubana más vinculados a EEUU-. Y se ha demostrado que Prim murió en realidad envenenado tres días después de ser tiroteado. Era necesario asegurar su desaparición.
La aparición del movimiento obrero organizado va a determinar la renuncia definitiva de la burguesía española a cualquier proyecto autónomo, certificado en el asesinato de Prim o el cercenamiento de la Iª República. Ante el temor al pueblo revolucionario, se agudiza su subordinación a las potencias imperialistas más importantes y el pacto de la gran burguesía bancaria con la aristocracia terrateniente que dará lugar, mediante paulatinos cambios y reajustes, a la actual oligarquía financiera.

 Mendizabal. (ocupó cargos en el gobierno entre 1835-1843)
La intervención de Inglaterra y Francia se dirige sobre los principales aparatos del Estado (ejército, partidos políticos...) cooptando y colocando bajo su dependencia a los principales cuadros: los moderados se convertirán en una privilegiada plataforma de intervención francesa, mientras que Inglaterra hará lo propio con los liberales. Además, la masonería, red de intervención en manos de los ingleses, juega un papel fundamental en varios gobiernos y pronunciamientos militares al extenderse entre la élite de cuadros de la administración y el ejército.

Ministro de Hacienda y de Estado, además de presidente del Consejo de Ministros, Mendizabal impulsó la desamortización de una parte de los bienes de la Iglesia, por lo que ha pasado a la historia como una de las referencias progresistas dentro de los liberales.

Pero la trayectoria de Mendizabal esconde valiosos servicios al imperio británico.

Participa en la Guerra de la Independencia y combate en Portugal contra los franceses bajo bandera inglesa. Era miembro de la logia masónica que organiza el golpe de Riego.

Tras la caída del régimen liberal se exilia en Londres. Allí es coptado como agente al servicio de la Reina británica, y se enriquece gracias al uso de información privilegiada en la City londinense.
Vuelve a España donde pasa a formar parte de los gobiernos españoles por imposición directa de la Embajada inglesa. El embajador inglés en Madrid dirá de él: “A pesar de sus defectos nuestro hombre en España y debemos de sacarle el máximo partido”. Mendizábal despacha periódicamente con el embajador inglés, y aplicará medidas de apertura del comercio.

El librecambismo era la política inglesa para copar el mercado español. Todos los países que se han desarrollado -también Inglaterra tras la revolución de Cromwell en 1640- han impuesto medidas proteccionistas para proteger su mercado nacional. Y todas las grandes potencias exigen a los países que quieren dominar una apertura comercial total para poder monopolizar el mercado con sus mercancías.

Los círculos más opuestos al librecambismo eran precisamente la burguesía catalana, los sectores más dinámicos de la industria nacional.

La desamortización de Mendizabal no será, como ocurrió en Francia, una revolución burguesa que impulse el desarrollo capitalista en el campo. Sólo trasladará la propiedad de unas manos a otras, de la Iglesia y aristócratas, burgueses y caciques, creando en el seno de la oligarquía vínculos privilegiados con el capital inglés.

 Espartero y Narvaez (se turnaron en el poder entre 1840-1868)
Son las dos principales figuras militares y políticas del siglo XIX. Espartero será nombrado “Duque de la Victoria” tras derrotar a las tropas carlistas. Y llegará a ser ministro, presidente del Consejo de Ministros y regente. Narváez alcanzará el título de mariscal de campo en el ejército, y sera siete veces presidente del Consejo de Ministros.

Durante treinta años, entre 1840 y 1868, ambos se turnarán encabezando sucesivos gobiernos.
Detrás de estas dos figuras que determinaron el rumbo de la política española está la influencia inglesa y francesa.

Espartero comandará pronunciamientos en directa conexión con la embajada inglesa. Principalmente en 1840 –contra un aumento de la influencia francesa-, que obliga a la regente Maria Cristina al exilio en Francia. Espartero se proclama regente, y da paso a los gobiernos de Mendizábal. A su vez, cuando los moderados triunfan, Espartero se exiliará en Londres, donde es agasajado con todos los honores.

En el palacete de Espartero apareció una lúcida pintada: “Aquí vive el que manda en España, Espartero el regente, y el que manda en él, vive en la casa de enfrente” (haciendo referencia a la Embajada Inglesa).

Por su parte, Narváez comandará a los moderados, vinculados directamente a París. Se exiliará en Francia cuando Espartero alcance el poder, y enviará al exilio a Espartero, refugiado en Londres. Jugará el papel clave en los sucesivos gobiernos, públicamente o en la sombra, impondrá un gobierno férreo que tendrá como principal consecuencia la consolidación de la influencia francesa.

sábado, 13 de junio de 2015

3ª ESCUELAS ZONAL 2015

FRANQUISMO 
TRANSICIÓN
-La instalación de las bases militares en 1.953 abre la intervención norteamericana, primero en el terreno militar y político -sobre la oligarquía española, los principales cuadros y aparatos del Estado. Y desde aquí en el plano económico, a partir del Plan de Estabilización, abriendo el paso a una penetración masiva del gran capital norteamericano. Esto es lo que va a permitir la acumulación de capital a la oligarquía, al tiempo que la inversión norteamericana se reserva los sectores productivos estratégicos y, por tanto, la principal parte de la plusvalía.

-El cambio de régimen de la dictadura franquista a la monarquía parlamentaria ha supuesto un salto cualitativo en el grado de intervención y control hegemonista sobre España. Impuesto a través de cuatro reconducciones tras las que el hegemonismo ha pasado a tener un régimen y unos aparatos de estado cada vez más modelados y troquelados a su servicio.
“La tendencia es a que el imperialismo secuestre cada vez más la soberanía nacional y la autonomía de España”.

-España es uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista, es el país europeo que más ha sufrido la intervención hegemonista. Cinco presidentes asesinados en los últimos 140 años. En los últimos 40 años se ha asesinado a un presidente de gobierno, se le ha organizado un golpe al siguiente, se ha destituido a otro con “papeles” y un atentado terrorista ha aupado al siguiente.

viernes, 12 de junio de 2015

2ª ESCUELAS ZONAL 2015



IIª REPUBLICA 
GUERRA NACIONAL REVOLUCIONARIA

-La oculta intervención imperialista en la Guerra Nacional Revolucionaria. No solo por parte de la Alemania hitleriana o la Italia Mussoliana, también por parte de las “potencias democráticas” (EEUU, Inglaterra, Francia).
“Ni el capitalismo inglés ni la burguesía francesa deseaban el triunfo de la España popular por múltiples razones, entre otras por su constante enemiga hacia España, a la que necesitaban pobre y atrasada para imponerle tratados ominosos y pactos leoninos”. (Pasionaria)

-La primera vez que el movimiento revolucionario se quita la “venda en los ojos”. El PCE de José Díaz y Pasionaria señala como blanco principal al imperialismo, establece que la guerra no es solo contra Franco sino que se ha transformado en una guerra por la independencia de España. Señalando que no es una “Guerra Civil”, sino una Guerra Nacional Revolucionaria. Nacional porque se enfrenta al dominio del imperialismo. Revolucionaria porque se enfrenta al dominio de la oligarquía.

-El PCE establece en ese momento cual debe ser la posición revolucionaria ante la unidad y la fragmentación. Valorándolo en primer lugar desde la lucha contra el dominio imperialista. Y estableciendo que los comunistas somos los más firmes defensores de la unidad. Separando a los nacionalistas honrados, a los que une, como en el caso de Companys, en la lucha por una España popular e independiente, de los que trabajan