lunes, 8 de julio de 2013

La demagogia en seis puntos



¿Quién nos roba?
 ¿Por qué nos roban?
 ¿Cuánto le cuesta a cada ciudadano el fraude fiscal?
 ¿Quién paga más? 





Seguramente si dijéramos que los ricos roban a los ciudadanos, nos llamarían, como poco, populistas y demagogos.

Es exactamente lo que ha dicho De Cospedal  inaugurando un curso de FAES para alertar de los peligros que amenazan al liberalismo y al "centro-derecha".

 Les presentamos unos cuantos argumentos

 "demagógicos" y "populistas".

¿Quién nos roba?

 Las empresas presentes en los llamados paraísos fiscales (el 94 por ciento de las del Ibex 35); las que, como Zara, facturan sus ventas por internet desde Irlanda o las que, como Microsoft, tributan en Irlanda las ventas digitales de software fabricado en España; también los multimillonarios que controlan las Sociedades de Inversión de Capital Variable que solo tributan un máximo del 1% sobre sus beneficios. Según los técnicos de Hacienda, la mayor parte del fraude fiscal en España (que equivale a un 23% del PIB) es responsabilidad de la banca, las grandes empresas y las grandes fortunas individuales.

 ¿Por qué nos roban? 

Porque los diferentes gobiernos españoles han gobernado a favor de los ricos legislando para facilitar el fraude, dirigiendo casi toda la presión fiscal sobre los que menos tienen y promoviendo diferentes amnistías fiscales. En los últimos años, de hecho, ha disminuido la recaudación del impuesto de sociedades y ha aumentado la recaudación por IRPF. Los ricos pagan incluso menos de lo que parece; no pagan un 52% de sus ingresos al fisco del Estado como dicen. En realidad pagan mucho menos gracias a un sistema de deducciones que les favorece y porque sus ganancias derivan mayoritariamente de las rentas del capital, que se gravan mucho menos que las rentas del trabajo.

¿Cuánto le cuesta a cada ciudadano el fraude fiscal? 

Unos 2000 euros al año.

 ¿Quién paga más? 

Los que tienen una nómina y ganan menos de 33.000 euros al año a través del IRPF y los falsos autónomos obligados a renunciar a sus derechos laborales. ¿Cuál debería ser la primera medida de un gobierno democrático sin más aspiraciones que proteger a las mayorías sociales? Hacer una reforma fiscal progresiva que dirigiera la carga fiscal sobre los ricos y reforzar la inspección de Hacienda.

¿Cómo llamarían a ese gobierno todos los medios propiedad de los ricos? 

Ya se lo han oído a Cospedal: demagogo y populista. Así llamarán a todo el que haga lo que hay que hacer. Tomen nota.

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