viernes, 1 de marzo de 2013

Piden que declaren Botín, González y Fainé

Caso Bankia
Entre chorizos y saqueadores anda el juego

Hay que aclarar qué sucedió en aquella cena. Y Botín, Francisco González e Isidre Faine deben declarar ante el juez. Pero sobre todo, hay que esclarecer los hilos de la intervención exterior, comandada por un ministro de Economía, Luis de Guindos, que es mucho más norteamericano o alemán que español.

UPyD reclama que comparezcan como testigos Emilio Botín (Santander), Francisco González (BBVA), e Isidre Faine (La Caixa), para que expliquen el contenido de su reunión secreta con de Guindos, horas antes de la intervención de Bankia. Mientras, crecen las sospechas sobre la actuación de la auditora norteamericana Deloitte, cuya sorprendente negativa a rubricar las cuentas de la entidad dio la puntilla a Bankia. Nadie duda de que las anteriores direcciones de Bankia han cometido desmanes, y deben pagar por ello. ¿Pero seguro que son los principales ladrones de este atraco… que todos acabaremos pagando?
El fin de semana del 5 y 6 de mayo de 2.012, el ministro de Economía, Luis de Guindos, convocó a los presidentes de los tres principales bancos españoles –Santander, BBVA y La Caixa- para “resolver” en “petit comité” la situación de Bankia.

Solo unas horas después de esa cena, de Guindos reclamaba a Rato un nuevo plan de viabilidad, lo que acabó provocando su dimisión, la entrada de Goirigolzarri y la intervención de la entidad.

"El asalto al sector financiero forma parte de la intervención y el saqueo del país por Washington y Berlín. Que apunta también hacia la caja de las pensiones"

¿La “flor y nata” de los banqueros decidiendo, mano a mano con el ministro de Economía, el desguazamiento de un rival?

Es suficientemente grave. Pero la realidad puede serlo todavía más.

Porque estas no fueron las únicas reuniones sospechosas que celebró Luis de Guindos, y que tuvieron a Bankia como tema principal.

Rodrigo Rato y el Banco de España habían cerrado un acuerdo que permitía reflotar Bankia inyectando “tan solo” 7.300 millones de dinero público. Tres veces menos que la última cifra anunciada. Y que arrojaba beneficios por valor de 309 millones de euros.

Cuando el pacto estaba dispuesto fue tajantemente vetado por Luis de Guindos. Que acudió… al FMI. Entre ambos engendraron un demoledor informe que colocaba a Bankia en el “corredor de la muerte”.

Pocos días más tarde, Luis de Guindos se reunía en Bruselas con el presidente del BCE y con el comisario económico. Allí se decidió una reforma financiera que obligaba a la banca española a un nivel de provisiones que hubieran hundido a los bancos alemanes.

Entonces, los “beneficios” de Bankia se transformaron en 2.979 millones de pérdidas, e inmediatamente el gobierno, con de Guindos como brazo ejecutor, intervino la entidad.

De Guindos reunió a los tres grandes de la banca española para “anunciarles” la reforma financiera ya negociada con Washington y Berlín. Y que exigía el hundimiento de Bankia como ariete principal para “asaltar el furgón” –hasta entonces “blindado”- del sector financiero español.

En esa cena se negoció con los tres principales banqueros los pormenores de la ejecución de un plan que ya venía diseñado.

Otra de las comparecencias en el juicio del caso Bankia nos ayudará a comprender la trama principal del atraco.
Francisco Celma, socio de la auditoria Deloitte, declaró ante el juez como testigo, lo que le obliga a decir la verdad si no quiere incurrir en delito.

La negativa de Deloitte a firmar las cuentas de Bankia de 2.012, alegando que no estaban en orden, fue la puntilla final a la entidad.

Todos los consejeros de Bankia que han declarado ante el juez han afirmado que Deloitte estaba dispuesta a dar su visto bueno a las cuentas de Bankia, avalando el pacto alcanzado por Rato con el Banco de España.

Celma les contradijo a todos, afirmando que la auditora había anunciado reiteradamente la existencia de deficiencias en las cuentas que impedían su aprobación.

¿Quién miente aquí? ¿A quién debemos creer?

Si los consejeros de Bankia son “unos chorizos” que han saqueado las cuentas de la entidad… No hay duda. Debemos creer la palabra de una “auditora respetable” como Deloitte.

¿Respetable? Deloitte heredó el negocio de Arthur Andersen, quebrada tras haber participado activamente en el escándalo Enron, avalando unas cuentas abiertamente amañadas.

Es la segunda auditora del mundo, y forma parte de las “Big Four”, los cuatro gigantes que monopolizan el mercado mundial.

Deloitte está acostumbrada a avalar las estafas, chanchullos y desfalcos de los grandes bancos y monopolios.
Durante años, dio su visto bueno a las cuentas de Bankia –que de ser verdad todo lo que se dice eran absolutamente irreales-, sin presentar una sola salvedad. Y cobrando 5,9 millones al año por ello.

Y de repente, justo en el momento en que Washington y Berlín están interesados en meter mano al sector financiero español… Se pone quisquillosa, y se niega a firmar las cuentas del año 2.012.

Los hechos son tozudos. Bankia no cayó por “los desmanes de su dirección”. Existían, no hay duda, pero los venían cometiendo con impunidad durante años. Como también hacen el Santander, el BBVA o La Caixa… y nadie les investiga. Incluso el Banco de España estaba dispuesto a dar luz verde al “plan de viabilidad” de Rato.

La razón está en la firme voluntad del gran capital extranjero –fundamentalmente norteamericano y alemán- de “meter mano” en el sistema financiero español. Hasta entonces un coto vetado a su intervención.

Y Bankia, el cuarto banco del país, era el botín principal de esta operación. Por eso debía caer a cualquier precio.
Lo que ha ocurrido después, desguazando la mitad del sistema financiero español, representado por las cajas, al dictado de los memorándums de Bruselas y los informes del FMI, lo confirman.

No es “una batalla entre banqueros”, unos españoles, otros extranjeros, que a nosotros no nos afecta demasiado.

De entrada, la intervención de Bankia ha obligado a desembolsar casi 30.000 millones del dinero público –nuestro dinero, que ya no puede destinarse a sanidad o educación-. Cuando el plan pactado entre Rato y el Banco de España sólo exigía gastar poco más de 7.000 millones.

Y, sobre todo, el asalto al sector financiero forma parte de la intervención y saqueo del país por parte de Washington y Berlín. Que apunta también al asalto de la caja de las pensiones. El otro gran botín que quieren para ellos.

Hay que aclarar qué sucedió en aquella cena. Y Botín, Francisco González e Isidre Faine deben declarar ante el juez.

Pero sobre todo, hay que esclarecer los hilos de la intervención exterior, comandada por un ministro de Economía, Luis de Guindos, que es mucho más norteamericano o alemán que español.

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