lunes, 23 de diciembre de 2013

CiU y ERC libran una estrecha pugna por la primera plaza


La encarnizada batalla que libran Esquerra y CiU por adjudicarse el papel de primera fuerza política catalana no acaba de decantarse



Pese a que los republicanos han incrementado ligeramente su ventaja sobre la federación nacionalista respecto al anterior sondeo de Feedback, realizado en octubre pasado. 
Es cierto que entonces ERC aventajaba a CiU en sólo tres décimas y ahora lo hace en más de un punto, pero el propio margen de error de la encuesta sitúa a ambas fuerzas en un escenario de empate técnico. 
Y, además, tanto CiU como Esquerra pierden apoyos con relación a la última encuesta. La federación nacionalista retrocede en un punto y medio, y los republicanos lo hacen en siete décimas. 
Ahora bien, si las comparaciones se establecen con las elecciones celebradas hace algo más de un año, entonces el balance es muy desigual. 
En el caso de CiU, el retroceso supera los ocho puntos y las pérdidas en representación parlamentaria alcanzan los 16 escaños, sobre los 50 cosechados el 25 de noviembre del 2012. 
Por el contrario, Esquerra podría sumar idéntica cifra de diputados a los 21 que obtuvo hace un año y experimentar un avance de casi diez puntos en porcentaje de voto. 
La horquilla resultante deja a ERC con un máximo de 37 escaños y a CiU con un mínimo de 34. El resto de fuerzas políticas experimenta una evolución paralela, marcada por el deterioro del voto a las formaciones que tienen o han tenido responsabilidades de gobierno, frente al auge de aquellos partidos sin historia y que exhiben posturas radicales, en lo ideológico o en lo identitario. 
Esta dinámica explica que Ciutadans se haya convertido en tercera fuerza, por delante y a expensas de socialistas y populares. A día de hoy, el partido de Albert Rivera lograría 18 escaños (nueve más que en el 2012) y un porcentaje de voto superior al 14% (casi 7 puntos más que el 25-N). 
En cambio, el PSC seguiría por debajo de su ya pésimo resultado de hace un año, cuando obtuvo 20 diputados y el 14,4% de los votos (que ya suponían cuatro puntos y ocho diputados menos que en los comicios del 2010). Pues bien, ahora el PSC perdería dos puntos más y otros cuatro escaños, hasta quedarse en 16. 
Claro que el retroceso del PP no sería menos sensible. De acuerdo con el sondeo, los populares perderían hasta seis diputados y más de tres puntos, lo que los conduciría directamente desde el escenario récord de hace un año -cuando obtuvieron 19 escaños y el 13% de los sufragios- a su peor resultado desde 1999. 
Si aquel año obtuvieron 12 diputados y el 9,5% de los votos, ahora la encuesta les adjudica un porcentaje similar y un escaño más. 
Por su parte, ICV no se beneficia del desgaste de los grandes partidos. Los ecosocialistas mejoran dos décimas su resultado del 2012, pero podrían perder incluso un escaño de los 13 que obtuvieron entonces. En cambio, una fuerza más nítidamente radical en lo ideológico -aunque también en lo identitario-, la CUP, podría sumar entre dos y tres escaños más a su cosecha del 2012. 
Este escenario de extraordinaria fragmentación del voto se explica a partir de un conjunto de transferencias múltiples, que tienen a CiU, PP y PSC como principales damnificados. En el caso de CiU, sus principales pérdidas (uno de cada cinco votantes del 2012) se orientan hacia Esquerra, aunque casi un 7% de quienes votaron a Mas hace un año lo haría hoy por Ciutadans. De hecho, en este momento, CiU sólo tiene asegurada la fidelidad del 54% de sus votantes del 25-N. 
En cuanto al PP, un 28% de sus electores de hace un año votarían ahora a Albert Rivera, mientras que un 16% no saben a quién lo harían hoy. De ese modo, sólo un 57% de quienes votaron a Alicia Sánchez-Camacho en el 2012 lo volvería a hacer ahora. 
En el caso del PSC, las pérdidas están más fragmentadas, pero su fidelidad de voto es la más baja de todas: sólo un 46% de sus electores del 2012 votaría hoy a Pere Navarro. 
Las principales pérdidas socialistas reflejan el desconcierto del electorado del PSC, ya que uno de cada diez votantes apoyaría hoy a ICV, otro 8% apostaría por Ciutadans y un 31% no votaría, lo haría en blanco o no sabe lo que hará finalmente. 
En contraste con la hemorragia de voto que aqueja a CiU, PP y PSC, Esquerra mantiene una fidelidad de voto del 86% y se alimenta de las pérdidas de las restantes formaciones, salvo el PP. 
A su vez, C's cuenta con la fidelidad del 75% de sus electores y arranca votos del PP, CiU, PSC e incluso una pequeña fracción de Iniciativa. También la CUP goza de una elevada fidelidad de voto (73%), en contraste con ICV, que tiene un 20% de indecisos y sólo un 55% de electores dispuestos a repetir su sufragio del 2012. 
El resto de indicadores del sondeo guardan coherencia con las tendencias electorales observadas, de manera que la formación mejor valorada sigue siendo Esquerra (aunque ahora por debajo del aprobado), seguida del Govern de CiU (que también ve reducirse su nota de octubre pasado) y, a muy corta distancia, de la CUP. 
En cuarta posición aparece Iniciativa y ya hundidos en el suspenso más severo, el PSC, Ciutadans y el PP (que cosecha un 1,6). 
Y en un contexto de elevada insatisfacción con la clase política (hasta el 78% de los consultados), el único líder político que aprueba es el republicano Oriol Junqueras (5,04), seguido del president Mas (4,65), que firma un empate con el diputado de la CUP David Fernández. Después aparece Joan Herrera (4,29) y ya con valoraciones mucho más bajas, Pere Navarro (2,59), Albert Rivera (2,48) y Sánchez-Camacho, que bate sus propios récords negativos y obtiene un 1,44. Lo significativo de algunos líderes es que no los aprueban ni siquiera sus propios electores.

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