lunes, 5 de noviembre de 2012

Listas de espera y rescate bancario


La bolsa... y la vida
 
Esta última semana hemos conocido dos noticias contrapuestas, pero unidas por un mismo hilo conductor. Mientras los recortes en Sanidad han disparado las listas de espera, los presupuestos del Estado de 2013 destinan 60.000 millones de euros en ayudas a los bancos.
 
 
 
 
Los recortes en Sanidad han provocado un doble aumento en las listas de espera. El tiempo de espera para ser operado ha subido en un año y medio un 125%, más del doble. Y a su vez, el número de pacientes que han de esperar más de 6 meses para ser operados creció también un 178%.
Es decir, no sólo hay muchos más pacientes aguardando para ser operados, sino que además deben hacerlo durante mucho más tiempo. Algunas comunidades, como Castilla-La Mancha han llegado al extremo de bloquear la entrada en listas de espera para quirófanos para evitar que se conozca su número real. Otras, como Madrid, no incluyen a los pacientes hasta que ya los ha citado el anestesista.

“Hay gente desesperada porque está en lista de espera y no le llaman, y otros a quienes ni siquiera les dejan entrar”, denuncia Carmen Flores, presidenta de la organización Defensor del Paciente.

"Su grito ahora es: para quedarnos con la bolsa, necesitamos también tu vida"

El paso del tiempo no hace más que agravar el estado de los enfermos, lo que a su vez multiplica el riesgo ya que supone intervenciones más complicadas y peores posoperatorios, reconoce el presidente de la Organización Médica Colegial, Juan José Rodríguez Sendín.

Pero al mismo tiempo, también esta semana conocíamos que los Presupuestos Generales de Estado destinan este año 60.000 millones de euros para ayudar a los bancos.

La ecuación no puede ser más simple: hay que recortar la sanidad, hay que multiplicar la ansiedad y el padecimiento de los enfermos, hay que poner en riesgo incuso su vida para que los bancos puedan recibir sus ayudas.

Hasta ahora era un clásico de los atracos que los ladrones gritaran a las víctimas “la bolsa o la vida”. Pero los ladrones de cuello blanco, ocultos bajo las recetas del FMI y Berlín, las medidas del gobierno y los rescates bancarios han convertido a los viejos ladrones en simples aprendices.

El nuevo grito que ahora esgrimen es: “para quedarnos con la bolsa, necesitamos también tu vida”.

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