miércoles, 28 de noviembre de 2012

The Wall Stret Journal

La independencia de Cataluña podría resultar cara

 
 
 
Por Richard Barley [publicado el 27-11-2012]
 
El resultado de las elecciones autonómicas catalanas no ha constituido el apoyo decisivo a la independencia que quería Artur Mas, el líder de CiU. En realidad, el mayor partido catalán ha perdido escaños, mientras que la proporción de los escaños obtenidos por los partidos a favor y en contra de la independencia se ha mantenido más o menos estable.

Los partidos que desean la independencia lograron el 55% de los escaños en el Parlamento de Cataluña, un porcentaje muy similar al de las elecciones de 2010, después de una campaña dominada por el tema de la relación de Cataluña con España. Esto deja potencialmente la puerta abierta a una renegociación más discreta y más suave de los asuntos fiscales entre Cataluña y el gobierno central.

El debate sobre la independencia no se ha acabado. Muchos catalanes están ofendidos porque a su comunidad se le pide que recorte gastos a pesar de que es un contribuidor neto al presupuesto español: unos 16.000 millones de euros al año, una cifra equivalente al 1,5% del PIB del país.

Pero el resultado de las elecciones permitirá al menos entablar un debate más equilibrado sobre los costes y las ventajas de la independencia. Después de todo, Cataluña depende actualmente del fondo de liquidez regional del gobierno español para obtener financiación, y si fuera independiente perdería el acceso a este dinero. Y si Cataluña asumiera su parte de la deuda pública española, su deuda pasaría a representar el 78% de su PIB frente al 21% actual, según estimaciones de UBS.

Pero el mayor reto para los partidarios de la independencia es explicar la relación que tendrá en el futuro una Cataluña independiente con las otras comunidades autónomas de España y con los miembros de la Unión Europea. La riqueza y la prosperidad de Cataluña dependen en gran parte de las relaciones que tiene su sector privado con los mercados regionales y de su acceso a ellos.

Una Cataluña independiente podría tener que solicitar la entrada en la UE y en el euro. El banco Citi señala que según estudios, los costes de la independencia ascenderían a entre el 19% y el 25% del PIB catalán, aunque cree que estas estimaciones son bastante extremas.

De hecho, es probable que cuestiones parecidas sobre la pertenencia a la UE dominen los debates sobre la independencia en otras regiones, como Escocia, donde tendrá lugar un referéndum de independencia del Reino Unido en 2014. Otros países de la UE puede que sean reacios a apoyar movimientos independentistas regionales.

En sus negociaciones con Grecia, la eurozona ha llegado a la conclusión de que los costes de una ruptura son mayores que los costes de permanecer unidos. A nivel nacional podría llegarse también a la misma

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